José Luis Ballesteros, El Love. 2008

"Nunca me he bañado entero en La Caleta, sólo voy a pescar"

  • El conocido chirigotero, reconoce que su debilidad es la nevera y todo lo que lleve salsa, aunque utiliza seis sartenes para freír un huevo. Le da yuyu unas tijeras abiertas

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José Luis Ballesteros, El Love, es quizás el más famoso auxiliar de farmacia de la ciudad. Está felizmente casado con Conchi y tiene dos hijas, Miriam y Vanesa, de las que se siente muy orgulloso. "Una sale en Carnaval, no veas como canta, y la otra ha estudiado turismo y nos ha ayudado con la chirigota", dice este chirigotero con la baba caída. Durante una charla, con el Carnaval como tema tabú, confiesa que también ha ejercido la profesión de panadero, "aunque los picos iban a parte" y, además, que nunca se ha bañado entero en la playa de La Caleta.

-Dígame una afición. Por supuesto el Carnaval no cuenta.

-La nevera, yo soy muy de nevera, me gusta porque hay contenido. Ah, bueno, y un mueblecito bar que hay en mi casa, allí hay de todo: pistachos, avellanas...

-Confiese una debilidad.

-Las salsas de las cosas, yo soy muy de salsas, soy muy de rebañar todo del plato.

-¿Tiene alguna superstición o manía?

-Unas tijeras abiertas, de verdad te lo digo de verdad, no puedo con ellas. Uy, las veo y me da una cosa.

-¿Le gustan las siestas o espera a la noche?

-Sí, yo soy de siestas, y de siestas además gordas, de una o dos horas, aunque después algunas veces te sienta mal.

-¿Y me puede decir en qué lado de la cama duerme?

-Yo intento dormir sobre todo sin molestar, pero duermo en la izquierda.

-¿Cuánto tiempo suele dormir todos los días?

-Suelo dormir alrededor de seis o siete horas.

-¿Es usted cocinillas o le cocinan?

-Yo cocino, pero soy muy guarro cocinando. Para hacer un huevo frito utilizo seis o siete sartenes. Así que mi mujer tampoco me deja mucho.

-Dígame un lugar donde le gustaría perderse.

-Umhhh (piensa un rato). El laberinto del amor, jaja, qué pamplina acabo de decir (se dice el mismo). En verdad, para perderme, una playa.

-¿Es usted más de La Victoria o de La Caleta?

-Yo soy más de la playa La Victoria. A La Caleta nada más que voy a pescar, y cojo palitos de merluza de tres kilos. Es más, nunca he ido a La Caleta a bañarme (se confiesa), sólo me he mojado cuando sube la marea y salgo de pescar.

-¿Qué es lo que más le gusta cuando está en casa?

-Las babuchas de paño y el sofá.

-En la farmacia, ¿qué se vende más este invierno el bisolgrip o el frenadol?

-El frenadol viene este año muy fuerte. Pero lo que más se vende son los supositorios del Doctor Pollarín.

-Después de 37 años trabajando en una farmacia, le habrán ocurrido muchas cosas. ¿Nos puede contar alguna anécdota?

-Imagínate, tengo muchísimas anécdotas. Una vez llegó una viejecita, creo que era del barrio de La Viña, y señalando al sitio en cuestión me dijo que le recetara algo para abajo. Sus palabras fueron: ya que no come por lo menos que beba algo.

-¿Ha desempeñado usted otra profesión en su vida?

-Pues sí. Un tiempo fui panadero, aunque los picos lo hacía aparte.

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