Décima sesión de preliminares

Dos candidatas a sorpresa salvan la jornada

  • El coro de Martínez Mora, con un espectacular popurrit, y la chirigota de Puerto Real 'Una obra de poetas', marcan la diferencia en una función de poco nivel en la que también destacan la comparsa de Juan Fernández y el cuarteto femenino

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De más a menos, muy poco salvo contadas excepciones, fue esta décima sesión de preliminares, que destacó también por el desolador aspecto del patio de butacas, casi vacío pasada la medianoche.

La penúltima sesión de preliminares comenzó con un magnífico espectáculo a cargo del coro de Martínez Mora Llegan los ilusionistas. Muy buenos sus tanguillos, el primero especialmente crítico con todo lo que rodea al concurso y el segundo dedicado al pregonero, Antonio Martínez Ares. Normalito el primer cuplé a Kiko Rivera y mucho mejor el segundo, en el que dicen con mucha ironía que el Cádiz debería fichar a Nandi Miguélez, Kiko Zamora y Julio Pardo "porque así siempre estará entre los tres primeros". Los coristas culminaron su actuación con un espectacular popurrit muy bien interpretado y plagado de sorprendentes trucos de magia, que dejó maravillado al respetable. Presenta su candidatura la agrupación de Martínez Mora, que aspira a sorprender en la clasificación del concurso tanto como con sus trucos de ilusionista durante su actuación.

Después del coro llegó el esperado regreso de Diego Caraballo al Carnaval de Cádiz tras muchos años de ausencia. El mítico letrista de ‘los Majaras’ y autor de Los Simios o Raza Mora reunió a un nuevo grupo para volver a cantarle a ‘La Tacita’ y su comparsa Pluma, tintero y papel fue acogida con entusiasmo por el público. Preciosa música, aunque las letras no consiguieron enganchar del todo al auditorio y al grupo le costó conjuntar las voces. De todas formas, es más que probable que tengan la posibilidad de redimirse en la siguiente ronda del concurso.

El turno de las risas llegó con el cuarteto femenino Las malas malas que te cagas, con un original y divertido tipo de malas de cuento. La bruja, la madrastra de Blancanieves, Cruella deVil y la madrastra de la Cenicienta estuvieron representadas por las cuarteteras, que hicieron pasar un buen rato a los espectadores. Simpático su repertorio, con algunos golpes muy buenos, aunque en determinados momentos abusaron mucho del ‘bastinazo’. Sea como sea, el público se lo pasó de miedo con ellas y todo indica que volverán a hacer reír en semifinales.

La comparsa de San Fernando La sangre de Cai sucedió al cuarteto femenino sobre las tablas, con un repertorio normalito que al menos los isleños defendieron con buenas voces. Tras ellos llegó la primera chirigota de la noche, Los transformadores de 125. Grata impresión la que dejaron estos portuenses, que formaron una gran fiesta sobre el escenario representando su tipo de Draag Queens. Buenos sus pasodobles, que cantaron con muchas ganas pese a no contar con un buen conjunto de voces, y simpáticos sus cuplés. Llegaron con la intención de hacer pasar un buen rato a los presentes y lo consiguieron, aunque su repertorio fue cayendo según pasaban los minutos. Bonito, eso sí, el final de su popurrit, muy aplaudido.

Para finalizar la primera parte de la sesión,  arribó a las tablas la comparsa de Arcos de la Frontera La bodeguita del medio, con tipo de cubanos. Le pusieron empeño, pero no convencieron a un teatro medio vacío más centrado ya en el bocadillo que en lo que estaba sucediendo en el escenario.

Tras reponer fuerzas en el descanso, le llegó el turno a una nueva comparsa, Los pintureros, de Juan Fernández. Los comparsistas, con un orginal tipo de barcos, no defraudaron a los muchos seguidores que animaban desde la grada y ofrecieron un buen repertorio perfectamente interpretado por el grupo, aunque el popurrit se hizo demasiado largo. Otra comparsa más que se apunta a las semifinales, en las que ya estuvo en los últimos años con Los capitales y Los elementos.

Poco público en el teatro gaditano para recibir a la siguiente agrupación, la chirigota Una obra de poetas, de Puerto Real. Los chirigoteros puertorrealeños, que ya estuvieron en semifinales el pasado año con Los reyes del mando, dejaron una muy buena impresión y como poco pueden repetir lo cosechado el pasado año. Gran repertorio, con una preciosa música de pasodoble y unas trabajadas letras. En su primer pasodoble homenajean a la capital, que no está entre las Siete Maravillas porque los que las escogen “no han visto Cádiz”, y segundo a un donante de órganos cuyo corazón “sigue latiendo en el pecho de mi niña”. Muy buenos también los cuplés y entrenidísimo el popurrit, aprovechando muy bien el tipo. Mucho arte, que el público supo reconocer como justicia, con una estruendosa ovación y con todo el patio de butacas en pie.

Continuaba la espantada general cuando saltó a las tablas la comparsa de Huelva Los chipichangas, que no fue capaz de convencer con su repertorio a los espectadores para que permanecieran en el teatro. Tampoco lució especialmente la chirigota de San José de la Rinconada Una despedida loca perdida, que no destacó precisamente por hacer un humor fino y elegante y pasó el repertorio soltando un borderío detrás de otro.

La última comparsa de la noche, Utopía de Conil, sólo se encontró con el respaldo de sus paisanos en la grada. Flojito su repertorio y mal en voces, muy poco afinadas. De cerrar la jornada se encargó la chirigota isleña Aquí hay que mojarse (las niñas del cloro mixto), que acusó el hecho de ser la última agrupación de la noche y ser debutantes en el Falla. Deberán mejorar en próximas ediciones, y sobre todo, eliminar de su repertorio algún que otro chiste de mal gusto. Con ellos finalizó una función interminable que se alargó hasta bien entradas las tres de la madrugada y que acusó en las gradas el cansancio que suponen diez días seguidos de concurso.  

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