La baja calidad del trigo duro augura una guerra de precios

  • La plaga del mosquito tigre y las últimas lluvias han mermado la producción y reducido a la mitad el rendimiento en las zonas afectadas. La calidad del cereal cosechado y los parámetros para determinarla enfrentan a los productores y los comercializadores.

Los malos augurios se están cumpliendo con el trigo duro. A la amenaza del mosquito tigre hay que sumar la climatología y, cuando las máquinas están empezando a recolectar en los campos andaluces, las previsiones se están tornando en certezas: la cosecha será en su mayoría más corta y la calidad baja. Si este cóctel se adereza con los anuncios de organismos internacionales de una buena campaña en el conjunto mundial, el impacto en la comercialización va a ser inevitable y ya se está abriendo una auténtica guerra para fijar los precios.

Ante la falta de cantidad, los agricultores defienden la calidad; advierten que en esta "tormenta perfecta" desatada en torno al trigo duro hay muchos matices, desde posibles intereses al valorar producciones en países en los que aún queda mucho para la cosecha, hasta nuevas exigencias para fijar los parámetros de calidad como el HFN (Hagberg Falling Number) que examina enzimas para determinar si ha habido un crecimiento adecuado. Vamos a analizar estos factores de uno en uno, mientras en los campos de trigo los peritos de las aseguradoras están ya valorando las pérdidas. 

El primer daño que sufre el cultivo es el ataque del mosquito tigre en importantes zonas productoras "pues este año han realizado hasta siete puestas", señala el responsable de Cultivos Herbáceos de COAG Andalucía, Ramón García. "Normalmente -explica- hacen una puesta, pero como hemos tenido un invierno seco y cálido han estado a gusto, pues el frío mata a los mosquitos".

La plaga del "mayetiola destructor", que es el nombre científico del insecto, "ha dejado la cosecha a la mitad en las zonas afectadas, que es el 90% de las tierras sembradas en Andalucía Occidental", asegura José Vázquez, el responsable técnico de Cultivos Herbáceos de Asaja Sevilla. Dice que también se han visto afectadas las tierras de las zonas de Villamartín, Arcos y Jerez, así como la campiña de Córdoba. Si un año normal el rendimiento por hectárea es de unos 3.000 kilos, Vázquez afirma que en esta campaña en la zona afectada se quedará en la mitad, en torno a 1.500 kilos, aunque en las comarcas que se han salvado de la plaga, como la zona del Aljarafe sevillano, se pueden conseguir hasta 4.000 kilos. 

En cuanto a la producción total de España, Luigi Vascello, broker de materias primas agrícolas en Northstar Brokerage, coincide con el técnico de Asaja en que se quedará en las 700.000 toneladas, muy por debajo del millón que se alcanza en un año bueno, como fue la campaña de 2013 cuando se lograron 906.000 toneladas, según los datos ofrecidos en las XXXIII Jornadas de Cultivos Herbáceos que el pasado viernes celebró Asaja Sevilla en la capital hispalense. 

En estas sesiones de trabajo se expusieron los datos que sitúan a España como tercer país exportador de trigo duro de la Unión Europea, tras Francia e Italia, pero este año las predicciones apuntan a que nuestro país no podrá cumplir sus tradición exportadora tras la accidentada campaña y pese a que se esperan mejores resultados en las cosechas de las zonas productoras del centro, como es el caso de Aragón.

Las exportaciones se ven afectadas no tanto por la caída del volumen de producción, sino por la baja calidad del grano, aspecto en el que la climatología ha jugado una mala pasada al trigo duro andaluz con las lluvias del pasado mes de mayo. "Si ya esperábamos una cosecha mala antes de las lluvias -dice el técnico de COAG-, con tanta agua hay trigos germinados y pregerminados que están sirviendo a los compradores para bajar los precios".

El trigo duro alcanza su mayor precio cuando se vende para la elaboración de sémola y el técnico de Asaja estima que entre el 30 y 35% de la producción andaluza no servirá para este fin.

Luigi Vascello explica que hay cereal con buen aspecto, "pero en el momento en que se le ve una punta negra es que el germen ha salido y ese trigo no sirve para hacer pasta, se rompe". 

Ramón García, de COAG, matiza este extremo y señala que debe diferenciarse cada tipo de trigo en función del tipo de pasta "pues aunque algunos no sirvan para hacer espagueti, sí que pueden valer para macarrones u otras como el cuscus". En parecidos términos se ha pronunciado Asaja Cádiz, que defiende la calidad de sus trigos, incluso aunque esté germinado. Para ello ha encargado un estudio al instituto francés Arvalis que concluye que "no parece que la germinación de semillas afecte a la calidad tecnológica del trigo duro, necesario para la producción de sémola o pasta". Según el investigador, Nicolás Bousquet, "la germinación tiene poco efecto en la fabricación de sémola y la toma de pasta, excepto casos extremos", informa Asaja Cádiz.

Ramón García comenta que la calidad se aprecia midiendo las proteínas, el peso específico y la vitrocidad "pero cada año dan más valor a un nuevo parámetro, el HFN (Hagberg Falling Number) y en nuestra opinión, eso sólo es una excusa para bajar los precios". Un trigo duro de buena calidad se puede pagar en torno a los 240 euros por tonelada, mientras que el destinado a pienso está en 165 euros. En plena campaña de cosecha en Andalucía, el Consejo Internacional de Cereales (CIC) ha publicado un informe estimando una producción mundial de trigo duro de 38,5 millones de toneladas, con lo que la oferta mundial de trigo duro llegaría a 46,3 millones, la cifra más alta desde 2010. Estos datos arrojan más pesimismo, pues el anuncio de una abundante campaña mundial contribuye aún más a rebajar los precios.

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