rafael de prado. profesor de química agrícola de la universidad de córdoba

"El glifosato se usa de forma segura desde hace 43 años"

  • Asegura que es el herbicida más importante para la agricultura mundial y por eso aplaude la decisión de la CE de renovar su empleo

De Prado cree fundamental el glifosato para la agricultura de conservación. De Prado cree fundamental el glifosato para la agricultura de conservación.

De Prado cree fundamental el glifosato para la agricultura de conservación. / M. G.

Se muestra satisfecho por que la CE haya renovado el permiso para el empleo del glifosato y destaca que nunca ha sido prohibido. En esta entrevista, el profesor Rafael de Prado analiza en profundidad las consecuencias de su uso y las que tendría dejar de emplearlo. Además, achaca a intereses de grupos antiinnovación la campaña para prohibirlo.

-La Comisión Europea acaba de aprobar el uso de glifosato, aunque con mucha polémica. ¿Le parece acertada la decisión?

"Presenta bajo riesgo para seres humanos y animales y es poco probable que se filtre a aguas subterráneas"

-La Comisión Europea nunca ha rechazado el uso de glifosato. Los estados miembros votaron la renovación de la autorización de glifosato para un periodo de cinco años en el Comité de Apelación del 27 de noviembre, tras la "no opinión" que se produjo en el Comité Permanente de Plantas, Animales, Alimentos y Piensos del pasado 9 de noviembre. Los funcionarios de la DG Sante reiteraron que "la presidencia se esforzará por encontrar soluciones que requieran el mayor apoyo posible dentro del Comité de Apelaciones". Finalmente, el 27 de noviembre, la Comisión ha aceptado la renovación de su uso por cinco años más hasta 2022. La decisión ha sido tomada por la Comisión política ante el temor de que sean funcionarios de carrera/expertos agrícolas quien tuvieran que tomarla independientemente de ideologías políticas. Personalmente, como experto y agricultor, considero que es una decisión acertada y corta.

-Los estudios dicen que este herbicida no es cancerígeno. ¿Su uso representa algún inconveniente para la salud?

-El glifosato no es cancerígeno. Ninguna autoridad reguladora del mundo lo ha clasificado como cancerígeno. En este sentido se han manifestado lasautoridades y agencias competentes de la Unión Europea (UE), la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) y la ECHA (Agencia Europea de Sustancias y Preparados Químicos). De la misma forma lo han hecho las autoridades reguladoras de EEUU, Canadá y distintos países del mundo, como Japón, Australia o Nueva Zelanda.

-Entonces ¿a qué se debe esa campaña en contra del empleo del glifosato?

-Intereses ideológicos de grupos activistas antiinnovación agrícola, así como diferentes agendas políticas de países de la UE, están liderando la campaña contra el producto fitosanitario que tiene la mayor colección de datos científicos que existe, y del que se lleva haciendo un uso seguro por millones de agricultores de todo el mundo desde hace 43 años (1974).

-¿Qué beneficios supone para el agricultor su uso?

-El glifosato se ha convertido en el herbicida más importante en la agricultura mundial. Para los agricultores, el glifosato permite controlar las malezas de forma sencilla, flexible y rentable, ya que ayuda a eliminar las malezas perennes durante muchos años. Su eficacia como herbicida de amplio espectro ha permitido una reducción en el uso de aperos mecánicos como medio para controlar las malezas, algo que expone la capa superior del suelo fértil a la erosión hídrica y eólica. El glifosato es un herbicida con una larga historia de uso seguro. Presenta un bajo riesgo para los seres humanos y los animales y es poco probable que se filtre en las aguas subterráneas del suelo. Hasta la fecha, ningún otro herbicida de por sí ha logrado combinar todas estas características.

-¿Y a qué inconvenientes se verá sometido si se prohíbe en el futuro?

"Sin el glifosato la producción nacional se reduciría en más de 2.000 millones de euros"

-La no renovación del glifosato tendría un efecto significativo en términos económicos y sociales, adicionalmente a los medioambientales, que afectaría a varios sectores y a los hogares, dada la importancia de los productos agrarios en la cesta de la compra como en los consumos intermedios de otras industrias. Según la consultora PwC, sólo en España, el impacto agregado de no renovar la autorización del glifosato provocaría una disminución de la producción nacional de aproximadamente 2.124 millones de euros, un 0,10% de la producción nacional, lo que equivale a una caída del PIB de 969 millones de euros, un 0,09% del PIB nacional. En términos de empleo, la caída conjunta seria de 4.969 ocupados, un 0,03% del empleo nacional. En cuanto, a la balanza comercial con el exterior de la industria agrícola, no renovar el glifosato resultaría en un saldo negativo de 650 millones de euros.

-¿Qué significó para los agricultores empezar a usar el glifosato?

-El uso de glifosato facilitó a los agricultores el control de las malas hierbas de una manera efectiva, sencilla, flexible y rentable con el valor añadido de no haber rebrotes al ser este herbicida sistémico y moverse a través de toda la planta.

-En su departamento están descubriendo cultivos que se han hecho resistentes a este herbicida ¿no?

-En el año 1979 realicé mi primer post-doc en el INRA de Dijon (Francia), donde se empezaban los primeros estudios en Europa de resistencia a herbicidas. Los estudios se realizaban sobre todo en cultivos cerealistas de invierno como trigo o cebada, y de primavera, como maíz y arroz. Después de 18 meses volví al laboratorio dirigido por el catedrático Manuel Tena y juntos abrimos esta línea pionera en España. Hoy día en el mundo, hay 485 malezas resistentes a herbicidas en el mundo (weedscience.org), principalmente en cultivos anuales. En España el primer biotipo que detectamos fue Panicum spp en 1981 en un campo de maíz resistente a atrazina, al día de hoy hay confirmados en España 36 especies resistentes y sólo cinco especies son resistentes a glifosato, las cuales han sido confirmadas y estudiados sus mecanismos de resistencia en nuestro laboratorio. Estas especies fueron detectadas en campos de olivar, cítricos y viña, así como en vías de tren en Andalucía. Hoy en día están reduciendo eficazmente su presencia los herbicidas alternativos, con o sin glifosato. La resistencia a herbicidas es normal cuando el agricultor recibe un buen herbicida y trata de exprimirlo al máximo, sin buscar otras alternativas que le ayuden aplicar diferentes herbicidas con mecanismos de acción diferentes. Es una falta de programación del técnico que asesora, es una selección natural que hace el herbicida sobre una especie que posee individuos genéticamente diferentes.

-Eso no es muy bueno.

-Los cultivos tolerantes a glifosato llevan siendo cultivados en numerosos países y consumidos en todo el mundo desde 1996. Los cultivos tolerantes a glifosato ha contribuido enormemente a la reducción del impacto medioambiental que han supuesto los cultivos biotecnológicos en la agricultura, reduciendo significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero al ayudar a los agricultores a adoptar prácticas más sostenibles, como la agricultura de conservación, que disminuye la quema de combustibles fósiles y retiene más carbono en el suelo.

-¿Cree posible el objetivo de alimentar a la población mundial dentro de 10 años si se prohibe el glifosato?

-El crecimiento de la población mundial, junto con el incremento de las rentas medias, especialmente en los países emergentes, está conllevando un cambio en las dietas y un incremento en la demanda de alimentos. Se hace necesaria la innovación tecnológica, con el uso de todas las herramientas agronómicas al alcance para hacer frente a ese reto. Además, ha de hacerse en un entorno de cambio climático. Por tanto, la prohibición de herramientas seguras para el control de las malas hierbas, como el glifosato, que es esencial en prácticas como la agricultura de conservación supone retroceder en ese esfuerzo con el que debemos estar comprometidos .

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