Adena exige ampliar el "amenazado" Corredor Verde del Guadiamar

  • La Estación Biológica niega la contaminación de las aguas de Doñana por los residuos almacenados en Aznalcóllar

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Una década después de la catástrofe de Aznalcóllar -que llevó hasta el río Guadiamar 5,5 millones de metros cúbicos de lodos tóxicos y cerca de 1,9 millones de metros cúbicos de aguas ácidas- el Corredor Verde, una de las grandes obras que quedó símbolo de la recuperación de esta cuenca, está amenazado. Así lo puso ayer de manifiesto WWF-Adena en su informe ¿Una lección aprendida?, en el que hace balance de lo hecho en estos diez años y de las tareas que quedan por hacer.

"Hay una falta evidente de vigilancia del Corredor Verde, donde se suceden las infracciones de todo tipo", señala Juanjo Carmona, de la organización ecologista.

Entre las amenazas que aparecen en este informe se encuentra una inadecuada ordenación del territorio alrededor del Guadiamar, los pobres resultados de la restauración del área minera en Aznalcóllar o la licencia de actividad para la Mina de las Cruces, lo que implica nuevos vertidos al Guadalquivir, según denuncia Adena. Juanjo Carmona recalcó que "todo el trabajo bien hecho durante estos años puede verse de nuevo en riesgo por la dejación de la administración a la hora de afrontar estos riesgos".

Entre las acciones propuestas por Adena aparece la restauración de la cabeza del Guadiamar, afectada por el incendio de Riotinto, y ampliar el paisaje protegido al oeste del Aljarafe y el norte de Aznalcóllar hasta Sierra Morena, con lo que, a su juicio, se conseguiría el objetivo de crear un corredor eficiente que conecte Doñana con el norte.

Fernando Hiraldo, director de la Estación Biológica de Doñana, descartó ayer cualquier tipo de contaminación por metales en las aguas del espacio protegido, destacando que "Doñana está ahora más limpia que antes del vertido". Hiraldo contestó así al informe elaborado por las organizaciones ecologistas Amigos de la Tierra, Greenpeace, Seo, Adena, Ecologistas en Acción y Adecuna de Aznalcóllar en la que denuncian la contaminación por metales del río Agrio por las filtraciones de la balsa de residuos, la corta y las escombreras del que fue complejo minero.

"No estamos realizando ninguna investigación en esa zona, pero en Doñana, que nadie conoce mejor que nosotros, no hay ningún problema", consideró Hiraldo para el que, diez años después del accidente en la mina de cobre de Boliden Apirsa, "hay que hablar de una limpieza histórica, de un trabajo fantástico del que hay que estar muy satisfecho".

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