Atada a dos cadenas

  • La RTVA se enfrenta a un déficit en 2012 de 45 millones que bloquea su futuro. La cúpula pide una reflexión a la Junta para aumentar la transferencia.

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De madrugada surgen los fantasmas de otro tiempo, espectaculares platós al aire libre, travellings infinitos, con fuentes con chorrito y todo... para que Karina o el fallecido Manolo Otero desempolven algunos de sus éxitos de los 70, con una orquesta de figuración. Se trata de un refrito de circunstancias. Es la señal de Canal Sur, pero es la imagen de otro siglo, la misma emisión que ahora recibirían de Andalucía unos extraterrestres que anduvieran por los confines del Sistema Solar. Espectro de aquellos despliegues cuando el dinero parecía no terminarse y la Junta apoquinaba las pérdidas al año siguiente. Karina y compañía dejaron de prodigarse por aquellas galas estivales. Ya no hay estrellas internacionales para el Día de Andalucía.

En este verano del gran ajuste ni siquiera se emite el programa vespertino de Juan y Medio. Los ancianos no buscarán amores en estos dos meses, por lo que la RTVA se ahorra los 25.000 euros diarios que sale la tirada. Cómo hemos cambiado. Y encogido.

La cadena autonómica andaluza tirita pese a los calores y el invierno se presenta muy largo financieramente, a la espera de los ajustes y medidas que vayan a sumarse como losa a unas cuentas que están a punto de partirse como cuerdas. Con una transferencia de la Junta que este año ha regresado a los niveles de 2001, 122 millones de euros en principio, y un descenso notable en los ingresos publicitarios que rondaría el 20% sobre lo previsto. El conjunto de las autonómicas sufrieron un bajón del 39,8% en los primeros meses del año; la RTVA puede sufrir un déficit en este ejercicio de unos 45 millones a finales de año. El bajón publicitario se está compensando con ahorro. Los gastos de la autonómica estaban presupuestados en 219,6 millones y  al término del año podrían estar en torno a los 200 (frente a los 251 millones gastados en 2008). Pero sigue siendo mucho dinero. "El planteamiento presupuestario, si  no se modifica, se traduce en que esta empresa no es viable", es  el conciso planteamiento que surge desde dentro de la RTVA. Con una plantilla de 1.640 trabajadores que supone un coste de 96,5 millones de euros al año (a la espera de  lo que dicten los decretos de la Administración), las cifras que maneja  el ente andaluz no dan abasto para los gastos de una mole, nacida a finales de los 80 y amamantada por tiempos en los que la aritmética era de lo de menos, que no está concebida para las estrecheces económicas de ahora y  aún menos para encarar la competencia audiovisual de estos tiempos. Los dos canales sumaron en el pasado mes de la Eurocopa un 11% de cuota de audiencia, la mitad de lo que anotaban hace cinco años, cuando, eso sí, no había 30 canales en el mando de la TDT. Canal Sur ha coqueteado sobre el 10% pero podría bajar de los dos dígitos en invierno.

La RTVA está ahora mismo bloqueada por la comunicación de la Consejería de Hacienda que exige que ninguna institución puede superar el 12% de su presupuesto. Canal Sur ya llegaba a 2012 con la previsión de un déficit de 30 millones, aceptado por el Parlamento, y una operación hipotecaria de 20 millones, para salvar el ejercicio, que no se culminará. La directiva no quiere dar ni un paso sin conocer los riesgos legales de sus actuaciones. Y, entre otras medidas de contención, el serial Arrayán terminará en diciembre tras 12 años de andadura.

El escenario de las autonómicas se dramatiza con el mazazo aplicado por la corporación valenciana, que tiene sobre la mesa  1.295 despidos para enjugar la plantilla de la RTVV (con 1.300 millones de deuda), y una reforma de la Ley Audiovisual aprobada este miércoles por el Senado que permite la privatización de las cadenas autonómicas, a la que se acogerían por ahora Madrid y Castilla-La Mancha, según las intenciones de sus respectivas presidentas, y presumiblemente la mutilada cadena de Valencia. La eliminación de las deudas es una premisa fundamental para futuras privatizaciones.

Una privatización que no pasa por la intención del Gobierno de PSOE-IU, que garantiza una radiotelevisión andaluza "100% pública", y, también, una mejora en los contenidos "en consonancia con las demandas, inquietudes y necesidades de los andaluces, potenciando la producción propia y apoyado el tejido de la industria audiovisual". Palabras bonitas y algo abstractas. Imposibles de cumplir cuando las cuentas  en el despacho del director general, Pablo Carrasco, no salen y no contestan.

En este verano se ha acometido una programación de saldo y para la próxima temporada no puede haber nada fijado en estos momentos. La veintena de productoras andaluzas que casi dependen de los encargos de la RTVA están a la espera de saber qué proyectos podrán acometer en meses venideros, pero por ahora sólo hay dudas tras cuatro años rebañándose el coste de los programas (un 20% menos frente a lo que se pagaba en 2008). Lo que peligra de forma inminente son los 800 puestos de trabajo de estas  firmas audiovisuales que elaboran los programas externos para Canal Sur. En 2012 la partida de "aprovisionamientos", donde se incluyen los derechos de las películas o series, los deportivos (con una Champions que ha dicho adiós para alivio, más que para otra cosa, de las autonómicas) o los espacios de las productoras, será de 60 millones de euros. En 2008 ese concepto suponía  95 millones, en los estertores de aquellos programas de lentejuelas que se han ido borrando de la memoria. Se llama copla, producido por Caligari, que hace dos años costaba 137.000 euros por noche (sobre unos 100.000 en los últimos meses) era la joya del prime time, en audiencia y también en gasto. Todo se convierte en incógnita cuando atenazan los números rojos (como aquel concurso de Agustín Bravo, qué tiempos).

Porque hasta 2008 la Junta asumía el déficit que se iba acumulando en las cuentas de la RTVA, que a lo largo de su 23 años de historia ha costado 3.000 millones de euros, medio billón de pesetas. Desde hace cinco años, y siguiendo el modelo de RTVE, el ente tiene que asumir sus pérdidas, que en cuatro años ha sido de unos 20 millones, aunque en el último ejercicio el desfase ha sido el menor de este período, medio millón, con una contención máxima. Pero el problema sigue siendo una subvención por debajo de la realidad financiera de la RTVA. La subvención de la Junta ha pasado de los 180,9 millones de 2009, su tope, a los, por ahora, 122 millones de 2012. El coste por habitante será de 14,5 euros, el más bajo del mapa regional. Esa es la defensa que hace la directiva de Pablo Carrasco para aspirar a un equilibrio contable que, con las premisas de hoy, ahora es imposible. En el pulso con la Consejería de Presidencia, de la que depende el ente (el mayor desembolso de esta parcela del Gobierno de la Junta), se resalta que la Administración andaluza es la que menos aporta de su presupuesto global a su cadena pública, un 0,38% de su inversión. La EiTB vasca se lleva el 1,19% de las cuentas del Gobierno vitoriano, por lo que sus canales autonómicos salen a 56,7 euros anuales por ciudadano vasco.  Cataluña, otra referencia y donde la TVC es una pieza clave en el sostén y difusión del catalán, destinará este año el 0,7% de su presupuesto a una recortada corporación que tiene 1.900 trabajadores y de la que ya se enjugó un billón de pesetas de déficit, con un coste anual de 34,5 euros por habitante. TVE sale por unos 9 euros por habitante, pero con un sistema de financiación que está tumbado por Bruselas (a la larga nos va a costar mucho más). El récord europeo lo tienen los daneses, que desembolsan 70 euros por habitante.

De media, las comunidades autónomas, con el agua al cuello en estos momentos, destinan el 0,7% de sus presupuestos para sus cadenas, de ahí que la directiva de la RTVA encuentre un desfase discriminatorio en su esfuerzo financiero ya que la subvención pública es la mitad en proporción a sus corporaciones hermanas. "Con este nivel de transferencia no se puede mantener esta estructura", se reflexiona desde la directiva de la autonómica. El déficit de este año se sumará a los gastos de 2013, por lo que la cadena se pondría al filo de un precipicio letal y con una plantilla que lleva años preocupada por su futuro. Muchos empleados temían que un gobierno popular en Sevilla no habría tenido cortapisas en seguir la actuación de Canal 9.

Los sindicatos, críticos con la dirección a raíz de aplicarse los exigidos ajustes  y con la gestión de contenidos de Pablo Carrasco, abren también la puerta a esa reflexión por la que solucionar el problema financiero de la RTVA  mediante inyección  intravenosa, la de un aumento de la transferencia. El endeudamiento de 45 millones  lleva la situación a un límite que pondrá en la picota el futuro de Canal Sur para 2013.

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