Bloqueo en la salida de Malí

  • El país africano cierra la puerta a la adopción y deja a dos familias andaluzas con niños asignados desde octubre a un paso de ser sus hijos.

En el cuarto de Sira la cuna blanca, el parquecito, el cambiador, la trona y los peluches están sin estrenar, intactos, como si formaran parte de una foto fija que se repite día tras día. Y lo doloroso, cuenta Nuria Tamayo, es la incertidumbre, no saber "cuándo podré traer a Sira a España" desde Malí, el país de nacimiento de una preciosa niña de siete meses. Representa a una de las siete familias españolas afectadas por el bloqueo interpuesto por el Gobierno de Malí a las adopciones internacionales que el viernes, bajo el lema Plataforma de adoptantes con menor asignado en Malí, se concentró ante la Embajada de Madrid para reclamar una salida al expendiente de sus hijos.

Porque, con los papeles en la mano, relata Tamayo, Sira -nacida Fatoumata- es su hija. El interminable camino burocrático que recorren los adoptantes ha durado en el caso de esta periodista de Canal Sur -familia monoparental- cuatro años que culminó en octubre pasado cuando desde Bamako, la capital, le asignaron a su hija, de cuyo abrazo sólo le separaba la celebración del juicio -último paso- para rubricar la nueva nacionalidad.

Continuando la postura de Marruecos, que cerró la puerta a la adopción internacional en septiembre, Malí -en base a los cambios introducidos en su Código de Familia que prohíbe desde diciembre de 2012 dar niños malienses en adopción a padres que tengan la misma nacionalidad- obstaculizó la continuidad del proceso con una falta de observancia absoluta a los artículos del Convenio de la Haya que regulan este tipo de relaciones entre países.

Con todo, voces internacionales señalan que Malí, que sufrió un golpe de estado en marzo de 2012 y hoy está controlada por el islamismo radical, sólo permite la salida de sus bebés huérfanos a países donde pueda ser educados dentro de los preceptos del Islam.

De momento, la reunión con el alto diplomático maliense en España, Sekou Dit Gassou Cisse, concluyó, explica Tamayo, "con la voluntad de tratar de mediar con las autoridades de Bamako y las españolas", que para garantizar la paz en el territorio ha duplicará su despliegue en la misión europea de entrenamiento en Malí.

Una ciudad a la que en febrero viajó Federico de Rueda, un empresario jerezano. "Consultamos a otras familias adoptantes y nos dijeron que el proceso allí era transparente y tenía todas las garantías" y, relata, en lugar de realizar el proceso a través de una Entidad Colaborador de Adopción Internacional -conocida como Ecai- lo tramitamos "por libre, con la ayuda de un abogado maliense y con los traductores jurados que exige la ley". Hace sólo dos meses, Federico, casado con Cati, su pareja desde hace 25 años, se trasladó a la capital preocupao por la falta de noticias de su abogado, que le tramitó la adopción de Asetú. "Teníamos ya la niña asignada pero el proceso se dilataba y se dilataba sin que supiéramos por qué. Y en febrero me fui para allá para conocer a Asetú", una bebé a la que su familia espera en Jerez bajo el nombre de Alba.Y la hija que este matrimonio espera desde hace tanto y en la que han invertido tiempo, ilusiones y en torno a 10.000 euros entre trámites, viajes, traductores...

En Andalucía, la Consejería de Salud y Bienestar Social coordina los expedientes de 23 familias andaluzas a la espera de asignación, una fase que puede eternizarse en el limbo diplomático hasta que las autoridades españolas y malíes acuerden el desbloqueo de una decisión que juega con los sentimientos de padres que en su día decidieron optar por la adopción internacional, en un generosísimo gesto que deja a España en muy buen lugar. A mediados de la pasada década España se situó, con más de 5.000 adopciones anuales, en el segundo lugar del mundo justo detrás de Estados Unidos y Francia. Hoy la crisis, pero también las leoninas condicionas impuestas por la administración internacional, han frenado notablemente esta tendencia.

En la actualidad, y según la web de la Consejería de Salud, los países en los que está suspendida la tramitación son Cabo Verde, Etiopía, Nepal, República Checa, Senegal, Territorios Palestinos, Ucrania, Vietnam y Malí, el país de Sira, "que en bambara significa camino", subraya ilusionada su madre.

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