La niña de Campillos pudo fallecer por ingesta de fármacos

  • La autopsia practicada ayer no fue concluyente, por lo que los forenses pidieron análisis al Instituto de Toxicología de Sevilla

La niña de seis años a la que presuntamente mató su padre en Campillos sufrió un edema pulmonar, quizás por la ingesta de fármacos que podrían ser antidepresivos. Según la autopsia, la pequeña L. G. G. tenía los pulmones encharcados, lo que podría estar producido por algún medicamento. Debido a que la autopsia practicada ayer no fue concluyente y no pudo determinar la causa de la muerte, el Instituto de Medicina Legal de Málaga pidió al de Toxicología de Sevilla análisis químicos, toxicológicos e histopatológicos de muestras remitidas con carácter urgente. La autopsia del padre sí confirmó que se ahorcó.

Entre tanto, en Campillos las banderas del Ayuntamiento ondeaban a media asta, al igual que en el colegio, que lucía un crespón negro por la pequeña.

Mientras tanto, la iglesia de Santa María del Reposo se quedaba pequeña para acoger el funeral de la niña, primero, y a los pocos minutos el de su padre. "Nunca había visto un entierro con tanta gente en el pueblo", comentaba un anciano a las puertas del templo. Buena parte de los vecinos que acudieron a dar el pésame a las familias tuvieron que quedarse en el exterior. Pasadas las 16:30 llegaban dos coches fúnebres que trasladaban los restos mortales de la niña, entre un fuerte dispositivo de la Guardia Civil, ya que la familia había pedido máxima intimidad para celebrar la misa funeral. No hubo problemas y el respeto más absoluto marcó su entrada y salida. Fue en el último momento cuando se pudo ver por primera vez a la madre de la niña, Pilar Gallardo, que salió acompañada por su padre. Ambos se desplazaron desde la ciudad catalana de Mataró, en la que residen. A los pocos minutos, llegaba un nuevo vehículo con los restos de Diego. G. P. Prácticamente nadie se había movido y los vecinos acudieron de igual manera a su funeral.

El pasado 27 de marzo, un juzgado de Antequera dictó la sentencia de divorcio de mutuo acuerdo entre los cónyuges en el que se fijó además el convenio regulador acordado por ambos. En el documento se estipulaba que las vacaciones de Semana Santa correspondía disfrutarlas íntegramente el padre. De hecho, era la primera visita de Leonor a su progenitor tras la sentencia de divorcio.

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