Condenado a 25 años de cárcel por abusar de sus sobrinas

Rafael T. O., de 50 años, de Jerez, se quedaba con frecuencia al cuidado de sus sobrinas políticas, cinco menores de edad. Con ellas puso en práctica juegos que él mismo ideó, no para entretenerlas, sino para "satisfacer sus deseos libidinosos", recoge la sentencia que lo condena a 25 años de cárcel -cinco por cada una de sus víctimas- como culpable de cinco delitos de abusos sexuales.

En el de "los peluches", las niñas tenían que adivinar, con los ojos tapados, los muñecos mientras "se restregaba" contra ellas, a las que tumbaba en la cama boca abajo. También hubo "tocamientos". En el de "los palos" debían averiguar objetos alargados, también a ciegas, y entre los que a veces estaba "su pene". Y en el de los sabores, el órgano viril también servía para dar a probar alimentos que debían adivinar.

"El acusado en los juegos que organiza con las menores hace que éstas le toquen sus genitales, frota sus órganos contra las niñas haciendo movimiento de cadera e incluso realiza tocamientos, por encima de la ropa interior, en la zona genital de una de las menores", recoge la sentencia.

El hijo del procesado fue testigo de algunos de los abusos, según testificó en el juicio, en el que explicó que cuando tenía 8 o 9 años se percató de que en los juegos de su padre con sus primas "había cosas que no eran normales".

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