Desgaste dorado

  • Numerosos establecimientos de compraventa de oro echan el cierre en Málaga tras disfrutar de su auge

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La que hace unos años era la principal receta anticrisis, la compraventa de oro, no pasa ahora por su mejor momento, y el espectacular crecimiento que este negocio experimentara desde que se recrudeciera la crisis parece haberse dado la vuelta. Carretería, una de las calles del centro de Málaga con mayor proliferación de este tipo de comercios es testigo del cierre de numerosos establecimientos, que ha dejado fuera de juego, entre otras tantas, a La tribuna del Oro, en el número 4; Quilates, en el 65, o incluso a Mr. Gold, una de las principales empresas en el sector con sede en Málaga que llegó a contar con más de medio centenar de locales en toda España.

Una de las razones que han llevado a la caída de la compraventa de este metal es el precio. Aunque éste varía en función de las cotizaciones en el mercado internacional, actualmente el gramo se vende a 20 euros, diez menos que hace tan sólo un año cuando podía superar los 30 euros. En lo que se refiere a la competencia, a pesar del cierre de varios locales Carretería sigue siendo popular por la afluencia de luminosos de compraventa de oro. No obstante, el flujo de clientes no es el mismo que el de hace algunos años.

Varios captadores de clientes de diferentes negocios, que cobran comisión por cada persona que llevan al establecimiento para vender sus joyas, concurren cada mañana en un mismo tramo de acera y coinciden en que cada vez son menos los interesados en deshacerse de sus bienes más preciados. "Somos una moda que ya ha pasado, igual que ahora están de moda las tiendas de cigarrillos electrónicos", señalan. "Hay gente que viene por primera vez con la intención de consultar precios, compara en varias tiendas, pide presupuesto, pero después no vende", añaden.

La sensación es similar en todas las tiendas de compraventa de oro consultadas. "La gente ya ha vendido realmente todas sus alhajas, exceptuando algún recuerdo del que no se quiere desprender", explican refiriéndose a la fiebre de la venta de oro de hace unos años. María lleva en el número 70 de la calle Carretería desde 2000, y asegura que "no se está facturando nada". "La gente ya ha vendido todo lo que tenía que vender". Pese a todo, afirma que seguirán en el negocio varios años más. Asimismo, los diferentes comerciantes coincidieron en señalar el inicio de esta bajada desde hace aproximadamente un año o año y medio, cuando hasta entonces aún era habitual que parejas jóvenes o familias acudieran a vender alguna joya con la que poder obtener una liquidez inmediata. "Desde pagar multas, hipotecas, hacer algún regalo o simplemente gente que se ha quedado sin trabajo y necesita un poco de fondo para el día a día e ir tirando para poder llegar a fin de mes", señaló como algunas de las razones más frecuentes por las que los ciudadanos acuden a este tipo de establecimientos de compraventa. "Es una manera fácil y rápida de desprenderte incluso de algo que no te hace falta o no utilizas para poder invertir después ese dinero en algo que sí lo sea".

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