Educación cambiará el modelo de gestión de las escuelas de hostelería

  • Prepara un rediseño de estos centros para garantizar el empleo y la formación

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La Junta quiere desatascar el problema por el que pasan las cuatro escuelas de hostelerías de la comunidad (Málaga, Cádiz, Jaén e Islantilla, en Huelva) y rediseña en la actualidad un nuevo modelo de gestión que garantice la permanencia y estabilidad de estos centros, fundamentales en la infraestructura de un sector clave para la economía de Andalucía como es el turismo. Transparencia administrativa y contable, un mayor control de los recursos y más rigor en el funcionamiento son, junto con el cien por cien de las garantías para el futuro laboral de sus trabajadores y el aprendizaje y porvenir profesional de sus alumnos, las bases que sustentan el estudio desde el que la administración busca una nueva carta de naturaleza para estas escuelas. La palabra cierre ha sombreado algunas de ellas.

La cúpula de la Consejería de Educación, titular de las competencias en materia de empleo, trabaja desde hace semanas en esa transformación. Fuentes del departamento aseguran que se hace bajo la máxima de un "apoyo total" a la formación de prestigio y cualificada que se imparte en los cuatro centros andaluces, a los que se garantiza su supervivencia. "No se pretende otra cosa que la estabilidad de los trabajadores y el futuro de los jóvenes que se están formando en las escuelas", señalaron fuentes de la Consejería que dirige Luciano Alonso.

La Junta quiere una gestión profesionalizada de las escuelas desde la "más estricta defensa de lo público". La premisa, eso sí, deja flexibilidad para una alternancia que permita acuerdos con entidades y empresas privadas, dirigida sobre todo a propiciar la empleabilidad futura de sus alumnos una vez que den el salto al mercado laboral. Esencialmente, lo que la administración pretende es desligar a las escuelas de hostelería, por su importancia en el marco de las políticas de formación y de empleo, del sistema general de la FP, de manera que su seguridad económica y jurídica quede fijada en un presupuesto cerrado y no pendiente de una justificación de expedientes previos a las convocatorias anuales. En el análisis de la situación actual que debe concluir en el nuevo modelo, y en el que participan junto a la Consejería de Educación, la de Hacienda y la de Economía e Innovación, se tiene muy en cuenta que el balance de estos centros debe ir mucho más allá de los resultados del año en curso, debido a la importancia estructural de la industria turística en Andalucía.

El principio de concurrencia competitiva, la transparencia en la gestión, la eliminación de los muchos problemas administrativos que en la actualidad afectan a estas escuelas, la estabilidad de los empleos y la promoción de sus alumnos son los factores que maneja el grupo de trabajo para la "nueva entidad" de las escuelas de hostelería andaluzas, las que se quiere dotar de un modelo específico dentro del organigrama de la formación.

La viceconsejera de Educación, Montserrat Reyes, garantizó el viernes pasado la supervivencia de la Cónsula, en Málaga, probablemente el centro sobre el que se han cernido los nubarrones más negros. Reyes está convencida de que el nuevo modelo será un paso de gigante para alejar a esta escuela y a las demás de los graves problemas que las acucian en la actualidad.

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