El crimen del pequeño Gabriel

Ana Julia asfixió a Gabriel, lo enterró y luego continuó pintando el cortijo

  • El juez manda a prisión a la dominicana por delitos de asesinato, detención ilegal y contra la integridad moral.

  • La detenida reitera una vez más que lo mató durante una discusión.

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A la segunda fue la vencida. Ana Julia Quezada se encuentra ya en el centro penitenciario El Acebuche y a lo largo de este viernes será trasladada desde el módulo de ingresos al de mujeres. El titular del Juzgado de Instrucción número 5 de Almería, Rafael Soriano, lo tuvo claro finalmente y dictó el auto de orden de ingreso en prisión para la autora confesa de la muerte del niño Gabriel Cruz como presunta autora de los delitos de asesinato, detención ilegal y contra la integridad moral.

Ana Julia declaró ayer por segunda vez ante Soriano. La primera declaración tuvo lugar el miércoles y cuando todo el mundo esperaba que a su conclusión ya se hubiera adoptado la decisión de que ingresase en prisión, el juez dio la sorpresa y prorrogó durante 24 horas la detención, por lo que la dominicana durmió una noche más en los calabozos de la Comandancia de la Guardia Civil. Como pasó en el caso de los investigadores, el juez no se creyó a la detenida y considera que actuó de acuerdo a una "malvada voluntad".

Según consta en el auto por el que Soriano ordenó ayer el ingreso en prisión de la mujer, consultado por Diario de Almería, ante las "abrumadoras pruebas existentes hasta el momento", resulta para el magistrado "incuestionable la participación de la detenida en la muerte del menor, por cuanto no sólo es que ella misma haya reconocido tan luctuoso suceso, sino que de las intervenciones acordadas judicialmente y pruebas recopiladas, se infiere una malvada voluntad dirigida especilamente a asegurar la comisión del crimen".En este punto, el juez subraya que esto mismo ha motivado que el Ministerio Fiscal solicitase durante la vistilla celebrada tras la segunda declaración de Ana Julia la medida de prisión provisional por un delito de asesinato cometido con alevosía.

"Efectivamente de lo contenido en las actuaciones judiciales se infiere, indiciariamente, que aprovechó un momento temporal en el cual sabía que se iba a encontrar a solas con el niño, y que la abuela paterna no lo iba a controlar, para mediante engaño o promesa de devolverlo prontamente a jugar con sus primos, trasladarlo hasta la finca de Rodalquilar". Así resume Soriano cómo el 27 de febrero Ana Julia consiguió que el niño desapareciera de Las Hortichuelas Bajas sin dejar ningún rastro tras de sí.

Sobre la finca de Rodalquilar, subraya que se trata de un "lugar apartado y aislado, en el cual tranquilamente poder llevar a cabo su macabro plan criminal, asfixiándolo con sus propias manos hasta provocar su muerte, desnudándolo parcialmente y trasladándolo hasta el jardín, lugar donde previamente había hecho un hoyo con una pala, enterrándolo a continuación".

Añade que prosiguiendo con su plan y se mantuvo en el cortijo de Rodalquilar haciendo unas tareas de pintura que "le sirvieran de coartada, para posteriormente trasladarse a Las Hortichuelas y, sin reconocer el crimen cometido, dar una falsa apariencia de preocupación por la desaparición y suerte del niño, engaño que mantuvo a lo largo de los días, aumentándolo hasta el punto de colocar ella misma una prenda del menor en el monte, para ser supuestamente encontrada por ella misma y así despistar a los agentes de la autoridad que practicaban la búsqueda".

Así fue hasta la mañana del 11 de marzo, momento en que con la finalidad de hacer desaparecer el cuerpo del menor y aprovechando un momento en que se había quedado sola, se trasladó de nuevo al cortijo de Rodalquilar, desenterró el cuerpo del niño, lo introdujo en el maletero de su vehículo. Asegura el juez que durante su declaración la arrestada ha estado "expresando su intención de deshacerse del cuerpo en un invernadero, y vertiendo expresiones vejatorias que no hacen sino acrecentar la carga de las pruebas incriminatorias contra la detenida y que revelan, presuntamente, una falta de sentimientos y humanidad que ella misma ha calificado que, de ser ciertas sus palabras, serían de pura crueldad".

Por ello, apunta que debido a la gravedad de los delitos imputados y al heho de que la detenida sea ciudadana nacida en la República Dominicana, con familia en dicho país, hace evidente un elevado y patente riesgo de fuga caso de quedar en libertad. "En el caso de autos es previso evitar que por la detenida puedan destruirse pruebas o indicios que aún no han sido descubiertos por los investigadores judiciales", incide.El famoso hacha referido por Ana Julia en sus declaraciones no aparece por ningún lado en la reconstrucción de los hechos realizada por Soriano, quien además destaca que entre las pruebas incriminatorias se encuentran escuchas telefónicas e imágenes de la mujer y su vehículo en la finca y desenterrando al niño. Una carga de prueba difícil de superar para la más sólida de las defensas, especialmente porque la dominicana reconoce haber matado al niño, aunque sea de una forma muy diferente.

Condujo "sin saber a dónde iba" con el cadáver en el maletero

Ana Julia Quezada vagó "sin saber a dónde iba" con el cadáver del niño en el interior del maletero de su vehículo hasta que fue arrestada en Vícar. Así lo apuntaron ayer el teniente coronel Jefe Accidental de la Comandancia de la Guardia Civil de Almería, José Hernández Mosquera, y el comandante de Unidad Central Operativa (UCO) Jesús Reina. Al ser interpelados por el lugar al que la mujer pensaba trasladar el cuerpo una vez extraído de la finca de Rodalquilar de la familia paterna del niño en la que había sido enterrado, Hernández Mosquera dijo que los investigadores creen que "no sabía a dónde iba". "Pasaba por sitios conocidos para ella. Iba al final un poco desorientada. No podemos todavía afirmar a qué zona iba", concretó.

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