El resto del tintero

Génova quiere que Zoido deshoje la margarita

  • Cien días después de que tomase las riendas del PP, su presidente no afianza el liderazgo, y la indefinición de su candidatura anima al revuelo del patio popular andaluz.

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TODAS las transiciones de liderazgo en los partido son difíciles, pero cada cual guarda sus peculiaridades. La del PP andaluz, que comenzó en el congreso de Granada del pasado 14 de julio, es la de un cambio inconcluso provocado por la indefinición de su nuevo presidente, Juan Ignacio Zoido, para declararse candidato a las próximas elecciones autonómicas y por su empeño en publicitar que su prioridad es la ciudad de Sevilla, de la que es alcalde. Además de ello, el equipo político que Zoido ha conformado en la sede del PP regional, en la calle San Fernando de Sevilla, ha sido incapaz durante estos primeros 100 días de imponer algún tema en la agenda política andaluza y dejó de interesarle, como si fuera un pecio arenista, por la comisión de investigación de los ERE , de donde el presidente socialista, José Antonio Griñán, salió airoso y ahora se mueve sin problemas de liderazgo, apoyado por sus socios de IU e, incluso, aupado por su mayor relevancia nacional.

Este empeño de Juan Ignacio Zoido por desdeñar la candidatura de su partido está provocando movimientos internos dentro del PP andaluz de cara a otra nueva sucesión, un distanciamiento cada día mayor entre el equipo de Javier Arenas y la nueva dirección e, incluso, algunos roces entre el anterior líder y su sucesor. Conservan la amistad, participan juntos en cumpleaños familiares -el último, la semana pasada-, pero una brecha se va abriendo. A algunos presidentes provinciales del PP, por ejemplo, les ha molestado que los de Cádiz y Málaga, Antonio Sanz y Elías Bendodo, fueran los elegidos para asistir al congreso del PP europeo celebrado esta semana en Bucarest. Acompañaron a Mariano Rajoy, y los otros han visto en esta elección la mano de Javier Arenas al escoger a personas a las que se les considera muy próximas, aunque en el caso del malagueño Elías Bendodo se podría decir que camina entre dos aguas. Pero sí hay un hecho cierto: Zoido no supo que ellos dos iban a ser los andaluces escogidos para ir a Rumanía, según indicó a este medio una persona cercana al alcalde de Sevilla.

Sin embargo, que Zoido cuente con opositores en algunas provincias, o en casi todas, aunque no de modo mayoritario, no significa que sea rechazado en la mayor parte de Andalucía. Más bien, parece lo contrario. Su reivindicación permanente de Zoido-alcalde de Sevilla lo convierten en un candidato poco idóneo en la zona oriental de Andalucía, pero el PP almeriense, por ejemplo, lo apoya sin fisuras en su puesto de presidente del partido. Almería está con quien manda, y eso lo tiene muy claro su patrón, Gabriel Amat. Granada, comandada por Sebastián Ruiz, mantiene buenas relaciones con Zoido, así como con el malagueño Elías Bendodo, con el que hay una suerte de entendimiento por si se presenta a la Alcaldía de Málaga en sustitución de Francisco de la Torre. No ocurre lo mismo con Cádiz, donde Antonio Sanz, el anterior secretario general de Javier Arenas, su leal escudero estajaoivista, se ha hecho fuerte en su provincia en una suerte de cuartel general de invierno, mientras que la Jaén de Fernández de Moya casi no cuenta para el zoidismo. Huelva vive en una indefinición, y el alcalde de Córdoba, José Antonio Nieto, no es un claro opositor al nuevo presidente del PP, pero sí es una de las personas que podría ser candidato a la Junta. Según algunas fuentes, además aspira a ello.

Porque ése es el gran problema: mientras Zoido no se defina, los aspirantes a candidatos se mueven o los mueven, y ello crea intranquilidad. "Estamos en una interinidad peligrosísima, cada uno va a lo suyo, a promocionarse y corremos el peligro de perder lo que hemos ganado durante todo este tiempo", mantiene una de las personas del entorno de Arenas, que subrayó que el PP es, al día de hoy, el principal partido de Andalucía: es el que ganó por votos las últimas elecciones municipales, las generales y las autonómicas, aunque, en este caso, no pudo gobernar. "La verdad es que Zoido no es un hombre que entusiasme al partido", sostuvo otro militante con amplios conocimientos del PP.

Sin embargo, ésa no es una opinión del todo mayoritaria en el PP. Un dirigente provincial lo resumió así: "Ahora es muy fácil ser crítico con Zoido, lleva sólo tres meses; es cierto que es otro estilo al de Arenas, pero la fórmula anterior, la de viajar todo el día y la de estar en todos los pueblos, no nos dio el resultado que queríamos, que era ganar la Junta de Andalucía". Pero, incluso, estos defensores del zoidismo reconocen el problema: Zoido debe salir de su indefinición y dejar claro si quiere ser el candidato a la Junta o el alcalde de Sevilla. Y lo debe hacer, según estas personas, pronto: en los primeros seis meses del próximo año.

Algunos partidarios de Zoido han explicado a este medio que en la sede de Génova quieren que el alcalde deshoje su margarita antes de un año. No es que su mayor defensora, la secretaria general, María Dolores de Cospedal, le haya solicitado, directamente, un posicionamiento inmediato, pero en Madrid temen, entre otros asuntos, que José Antonio Griñán pueda convocar elecciones anticipadas en Andalucía a lo largo de esta legislatura y coja al partido sin candidato o con uno muy poco proyectado ante la opinión andaluza.

"Lo de la indefinición parece que ya la ha roto", explicó con sorna otro presidente provincial del PP, en alusión a las constantes declaraciones de Zoido sobre su voluntad de seguir al frente del Ayuntamiento de Sevilla, la ciudad que él lleva "en el alma y el corazón", como suele repetir en cada uno de sus discursos. Este mismo presidente se refirió a la intervención del sevillano en el pasado Foro Joly, donde volvió a insistir en ello sin apenas marcar un discurso claro sobre su visión de Andalucía. Todo indica que esto es así: el alcalde gobierna una gran ciudad con una mayoría apabullante -20 concejales sobre 33-, la siente como una pasión y su salto a la Junta sería más que incierto. Es decir, que debería dejar una ciudad donde puede seguir gobernando para presentarse a unas elecciones con grandes opciones de perderla. Un salto quizás demasiado arriesgado para un hombre de 55 años que debiera prepararse para una nueva carrera de siete años. Y seis le costó conseguir Sevilla.

Pero las intenciones de Génova, compartida por buena parte del PP andaluz, no tienen por qué llevar a Zoido a adelantar su decisión. Una de las personas que mejor lo conoce sostuvo que el alcalde de Sevilla es ese tipo de políticos que termina solucionando los problemas "pudriéndolos"; es decir, retrasándolos hasta que el final caen por su propio peso. Detrás de su aparente bohonomía, hay un tipo bastante correoso.

Pero aún así, la sensación general, casi la certeza en el PP andaluz, es que el alcalde de Sevilla no será el candidato, por lo que los populares andaluces estarían condenados a pasar por una segunda transición en menos de dos años, pero con una diferencia: Javier Arenas ya no es el líder absoluto; ya no lo era cuando se designó a Zoido porque estaba en horas bajas después de no lograr la mayoría absoluta en Andalucía; De Cospedal le comió el terreno y, aunque siga contando, y bastante, muchos presidentes querrán hablar y codecidir. Y Zoido también, claro está.

Es más, hay quien sostiene en el PP andaluz que las relaciones entre Mariano Rajoy y Javier Arenas no son tan excelentes como parecen, y que el presidente del Gobierno, más preocupado por el momento trágico de España que por el destino de su propio partido, no está por abrir una crisis en su Ejecutivo para dar cabida a quien, sin embargo, fue su sostén durante sus últimos cuatro años en la oposición.

Esta misma semana, La Vanguardia publicó que Rajoy habría encargado a Javier Arenas la misión de mejorar las relaciones con Cataluña, como vicesecretario de Política Territorial, ante la falta de un ministerio político. Arenas se apresuró a desmentirlo ese mismo día, pero sus críticos andaluces mantienen que pudiera ser el mismo quien alienta este tipo de informaciones porque ahora tiene prisas por entrar en el Gobierno. Un antiguo dirigente cercano a Arenas con el que ha hablado este medio sostiene, sin embargo, que la relación del anterior líder andaluz con Rajoy no es tan fría como creen sus oponentes, aunque algunas críticas que desde su entorno se han realizado hacia las primeras decisiones del Gobierno central y a la repercusión que éstas tuvieron en las elecciones andaluzas -caso de la subida del IRPF, aprobar la reforma laboral o no "controlar" lo suficientemente bien a Televisión Española- no han sentado bien en Madrid. "Javier es un hombre de confianza de Rajoy; lo ha sido y lo será; estuvo con Soraya Sáenz de Santamaría en la preparación de la Conferencia de Presidentes, y tarde o temprano terminará contando con él porque le hace falta", explicó esta misma persona.

Se esté con Zoido o con Arenas, o con ambos a la vez, en lo que sí coinciden los consultados es que si el alcalde de Sevilla comunica su intención de no presentarse, habrá que buscar un candidato joven con capacidad para resistir una probable derrota en las próximas elecciones autonómicas y el desgaste que el Gobierno de Rajoy está provocando en el partido en general. Candidatos hay muchos, pero hay coincidencia en que la delegada del Gobierno, Carmen Crespo, es una de ellas, como el citado José Antonio Nieto. Ambos son o han sido alcaldes -la primera, lo fue de Adra; el segundo, lo es de Córdoba-, pero en esa lista también se sitúa Carlos Rojas, ex alcalde de Motril, aunque su designación como portavoz parlamentario ha quedado eclipsada después de que Zoido consiguiese quedarse como parlamentario en la Cámara andaluza y sea el mismo el que interroga al presidente Griñán con, hasta ahora, poco éxito.

Varias personas no descartan a otra persona: José Luis Sanz, el secretario general que sustituyó al otro Sanz, a Antonio. Este ganó las elecciones en Tomares, es un hombre bastante reservado y no ha logrado formarse un equipo en la calle San Fernando ajeno al de Zoido, pero hay una parte del PP que le mira con buenos ojos. Incluso hay quien piensa en la ministra de Empleo, la onubense Fátima Báñez, pero lleva en su debe la nueva reforma laboral, una de las acciones más criticadas del Gobierno de Rajoy. Y, como siempre, hay un eterno: el malagueño Juan Manuel Moreno, actual secretario de Estado de Bienestar Social, un hombre cercano a Bendodo, conectado con los jóvenes que rodearon a Aznar, un político que recibe elogios de casi todos, aunque casi todos también apuntan su problema: su escasa visibilidad.

Ahora todos quieren decidir, aunque Zoido tendrá que ser el primero.

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