Gibraltar vota contra el 'Brexit' y espera que el PP deje el Gobierno en España

  • Los votantes del Peñón se decantan masivamente por la permanencia en la UE y comparan los efectos de la salida con los que les causará Rajoy si sigue en la Moncloa después del 26-J

Frank es director de proyectos especiales del servicio de Correos de Gibraltar. Su trabajo ayer era custodiar la saca con los 735 votos por correo que habían llegado de España por la mañana y los que llegaran por la tarde en el vuelo desde Londres. Cualquier voto vale en Gibraltar si lo que se vota es seguir en Europa. Por la noche, desde el centro de mando situado en el nuevo edificio de la Universidad el escrutinio total y los votos se reenviaron a Bristol. A partir de ese momento, a cruzar los dedos y ver qué es lo que ha decidido la metrópoli.

"Votamos por nuestra supervivencia", explica Frank, que muestra con orgullo el único buzón con el símbolo real de Eduardo VIII. "Hay muy pocos buzones en toda Gran Bretaña con este símbolo, no le dio tiempo a poner muchos". La historia de Frank es la de muchos gibraltareños: padre de Gibraltar y madre de La Línea, cierre de la Verja a finales de los 60 y familias separadas. "Mi abuela tuvo que enterarse de la muerte de su hijo, mi tío, que estaba dentro, a través de los guardias de la Verja. Pensar en volver a aquello es una pesadilla".

Los gibraltareños acudieron masivamente ayer a los 14 colegios electorales repartidos por la colonia. La participación superó el 80%. En la puerta de cada uno de esos colegios tres miembros de la plataforma I'm In repartían a las electores el voto con la X puesta en "Remain a member of the European Union". El sistema electoral británico permite solicitar el voto a las puertas de sus polling station. Vale todo menos dar comida a cambio de votos. No había ni sombra de ningún I'm Out porque en Gibraltar apenas existen. El resultado de Gibraltar sobre el referéndum del Brexit no es ninguna incógnita. La incógnita ayer era saber si eso les servirá de algo.

Gerard y Mercedes pertenecen a dos partidos distintos. Él, taxista, es laborista, y ella, funcionaria jubilada, es conservadora. Pero era lo de menos para ellos porque se jugaban lo mismo. Estaban juntos en el colegio electoral situado en el Gibraltar International Bank realizando la tarea de que "nadie se confunda en el voto, no vaya a ser que por algún voto...".

Mercedes sigue con pasión la política española y no se pierde ni un debate de La Sexta una vez que ha terminado el informativo de la BBC. Pese a ser conservadora, anhela un "improbable" triunfo de Pedro Sánchez el domingo "porque el PP siempre nos está mordiendo el cuello". "Remain y PSOE, bien; Leave y PP, catástrofe", resume Gerard.

En un colegio electoral cercano, un centro de la tercera edad, Samuel, 18 años, acaba de llegar para repartir papeletas en cuanto ha terminado su examen de biología. Le ha salido bien. Aspira Samuel a estudiar Derecho en Londres y luego volver a Gibraltar para hacer política aquí, con los laboristas "y en Europa". Sus compañeros le informan de que no para de pasar gente a votar. "Aquí la participación siempre es muy alta, interesa la política, pero hoy vamos a superar cualquier otra movilización", dice Samuel, miembro de la comunidad judía, que habla amigablemente con una joven musulmana. "La multiculturalidad es uno de nuestros rasgos".

Y nos topamos de frente con la multiculturalidad cuando Solomon Levy nos invita a acompañarle. Fue "el primer alcalde civil" de Gibraltar, un cargo honorífico que ejerció durante varios años y del que quedó esta foto que él ha convertido en una postal y luce en el escaparate de su oficina de administración de fincas. En ella se le ve a él junto al imán, el obispo anglicano, el obispo católico y el rabino. La foto multicultural no acaba de destacar del todo porque el resto del espacio es una especie como de altar dedicado a la Reina, incluida la foto en la que la Reina Isabel le está arreglando la corbata. Esa imagen tiene más de 30 años. Porque Levy fue un personaje en Gibraltar que ahora luce pajarita de Union Jack y uno de la multitud de trajes que tiene en su armario. A sus 80 años, este dandy se sienta en el velador del pub junto a su oficina con una cerveza y mira "pasar a los guayabos. Me siento con 80 años y me levanto como si tuviera 40. De joven, yo, de aquí a Marbella, era el De Mora de Gibraltar, pero Franco cerró la Verja y me quedé con mi descapotable subiendo y bajando la Roca, como un perro enjaulado. Pero eso tuvo dos cosas buenas: una, que pude sentar la cabeza y casarme, y dos, que nos dimos cuenta durante ese tiempo de que no éramos ni ingleses ni españoles, sino gibraltareños".

Levy califica de "desastre" cualquier cosa que no sea permanecer en Europa. ""Mañana mismo, si sale que nos vamos, esta oficina mía, que ahora está valorada en 185.000 libras, pasaría a costar 100.000 libras, de un día para oro". Y lanza una arenga contra García Margallo, sin duda el personaje más odiado en estos días en el Peñón. "Ese hombre está deseando volver a encerrarnos, no qué le habremos hecho, pero le recomiendo que no se asome por aquí porque no creo que le dijeran nada bonito. Pero en fin, a ver qué pasa".

El qué pasa empezó en la Universidad anoche a las once, cuando Paul Martínez, el Returning Officer, abrió la primera papeleta de Gibraltar suplicando un Remain, que para lo del domingo en España ni esa papeleta tendrán.

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