Granada regula las zonas de prostitución para mejorar la "convivencia"

  • Una nueva ordenanza protege zonas escolares, residenciales y turísticas

Una nueva ordenanza para la convivencia en Granada capital en la que trabajan el equipo de gobierno municipal, la oposición, técnicos y la oficina del Defensor del Ciudadano, incluirá en sus más de 180 artículos una referencia expresa a la regulación de la prostitución en la ciudad. La idea del apartado es determinar las zonas menos apropiadas de la ciudad para que se desarrolle esta actividad: colegios, zonas residenciales o zonas turísticas, siempre teniendo en cuenta que la prostitución no es delito.

El concejal de Participación y Seguridad Ciudadana, Eduardo Moral, aclaró ayer que la prostitución en Granada "no es actualmente un problema" si bien hay zonas en las que este tipo de actividades se inicia en muchas ocasiones a las doce del mediodía, como los aledaños al Parque de Bomberos Norte o la calle Joaquina Eguaras, por lo que sí se produce una situación más preocupante.

"La ordenanza evita que el ejercicio de la prostitución en la calle afecte a la convivencia ciudadana, y establece al mismo tiempo medidas sociales como el Programa para ordención del Trabajo Sexual que debe dar salida a la situación actual", dice el borrador de la ordenanza en su exposición de motivos.

La inclusión del concepto de utilización del espacio público para el ofrecimiento y la demanda de servicios sexuales es uno de los aspectos más novedosos que introduce la ordenanza de la convivencia, pero no es el único. El texto, que toca prácticamente todas las ordenanzas de la ciudad, regula todos los aspectos imaginables: desde la organización de actos públicos, pasando por el comercio ambulante, la degradación visual del entorno urbano, o la regulación de las necesidades fisiológicas en la calle.

En su artículo primero, la ordenanza deja claro que su objetivo es preservar el espacio público como lugar de convivencia y civismo, en el que todas las personas puedan desarrollar en libertad sus actividades de libre circulación, ocio, encuentro y recreo, con pleno respeto a la dignidad y a los derechos de los demás y a la pluralidad de expresiones culturales, políticas, lingüísticas y religiosas existentes en Granada.

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