Griñán despeja el año 2013

  • l La colaboración que el presidente inició con Mariano Rajoy en agosto se ha materializado esta semana bajo un interés común: España necesita a Andalucía y ésta, liquidez

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MARIANO Rajoy ha comprendido algo que José María Aznar nunca entendió. O quizás sean sus circunstancias: es decir, Cataluña. Rajoy ha asumido que Andalucía, aunque esté gobernada por el PSOE, es un elemento básico para estructurar a España, y Griñán que siempre ha defendido esto, también sabe que cualquier líder andaluz "debe tener un pie en la política nacional". Es una confluencia de intereses bicolor que se escenificó en la reunión de la Conferencia de Presidentes del pasado martes, pero que tiene una consecuencia mucho más real para el ciudadano: la Junta está comenzando a pagar. Desde el lunes pasado, la Consejería de Hacienda está abonando sus retrasos a proveedores de hospitales, a los comedores escolares, a las empresas que prestan servicios sociales y a los autónomos que estaban a punto de tirar la toalla o la habían arrojado ya. ¿Suficiente? Aún no. De momento, se está atendiendo a los proveedores que en primavera se quedaron fuera de la lista.

El dinero del gran deudor ha comenzado a fluir hasta que se agoten los 400 millones de euros que le ha enviado, en concepto de adelanto, el Gobierno central, pero la semana entrante, la Junta solicitará, de modo formal, los 4.906 millones de euros del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA). Y la confianza del Gobierno andaluz es que parte de este dinero, que también servirá para pagar a proveedores, llegará pronto. ¿En esa cantidad? No. Es posible que sea mucho menos, pero las conversaciones entre los dos gobiernos siguen, incluso, después de la Conferencia de Presidentes. Digamos, que a tres bandas: Griñán habla con Rajoy; Soraya Sáenz de Santamaría con la consejera de Presidencia, Susana Díaz, y el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, con su homóloga andaluza, Carmen Martínez Aguayo. A veces, el presidente andaluz también conversa con Sáenz de Santamaría, convertida en la leal escudera de Rajoy en la Moncloa.

Hace un mes ya se avanzó en estas mismas páginas que Griñán iba a contar en 2013 con dos problemas: la liquidez y Cataluña, y a ello se ha dedicado como una suerte de vasos comunicantes. Madrid ha enviado esos 400 millones de euros para pagar a los acreedores de a pie más otros 600 millones para saldar los vencimientos de la deuda pasado del 5 de octubre; el montante del FLA debe incorporar, al menos, 1.500 millones de euros que debe abonar a los bancos y a otros inversores financieros en diciembre más una cantidad considerable para que el dinero siga tapando los boquetes de la economía andaluza. Esto, lo de la liquidez, y el nuevo límite de endeudamiento para 2013 más otro reparto del déficit va a permitir a Griñán solventar el próximo presupuesto, a la vez que despejar las futuras tensiones con sus socios de Izquierda Unida.

Según un miembro de su Gobierno, el punto de inflexión de las relaciones con Rajoy se produjo el pasado 1 de agosto, cuando ambos hablaron en varias ocasiones después de que la consejera Carmen Martínez Aguayo abandonase el Consejo de Política Fiscal y Financiera porque a Andalucía, al contrario de que a Cataluña o a Valencia, se le rebajó el límite de endeudamiento para 2013. Un listón, de apenas el 13,2%, que imposibilitaba la aprobación de unos presupuestos "defendibles" tanto para el PSOE como para IU. Este tope volvió a reconsiderarse después de que hablasen los dos presidentes, y aún se sigue negociando, pero la Conferencia de Presidentes se le ofreció tanto a Rajoy como a Griñán como una nueva oportunidad para estos intereses comunes.

Este medio ha tenido acceso al borrador que el Gobierno central llevó a la Conferencia de Presidentes del martes, y lo ha comparado con el que se aprobó después. Y hay diferencias notables. La primera es de índole política: en los primeros párrafos, se introduce la frase de que "las comunidades autónomas no son el problema, sino parte de la solución". Es la expresión del giro del PP, que hasta este verano culpó a las autonomías del desbarajuste fiscal de España.

El PP aceptó, además, la propuesta de los presidentes del PSOE para que "se invite a una reflexión sobre el sistema tributario para hacerlo más eficaz y equitativo"; que se evalúe la incorrecta aplicación del sistema de financiación autonómica y que desapareciera que el apoyo para lograr los objetivos de déficit incluyese también un respaldo a las nuevas reformas estructurales que puedan venir de Bruselas cuando se produzca el rescate, porque algo hay seguro: se producirá y, posiblemente, en semanas. Durante la reunión de la Conferencia, negociaron Soraya Sáenz de Santamaría y Susana Díaz, que se encontraba el Senado, pero no en la sala de los presidentes. Andalucía llevó la batuta de los socialistas, y es que, al fin y al cabo, el PSOE sólo gobierna en Asturias y, de momento, en el País Vasco.

Pero el documento incorporó un cambio sustancial que apreció el presidente catalán, Artur Mas, y es que un Consejo de Política Fiscal y Financiera revisará el reparto del déficit entre la administración central y las comunidades autónomas "de cara al año próximo". Las autonomías deberían cerrar el año 2013 con un 0,7% de déficit, casi el equilibrio presupuestario, mientras el margen para el Gobierno central es del 3,8%. Griñán, como Mas, entendieron que ese "de cara al año próximo" es 2013, lo que le facilita la elaboración de los presupuestos, pero Rajoy, en su rueda de prensa, se refirió a 2014. La conferencia se cerró con la gran "imagen" que Rajoy buscaba, pero ese asunto abrió una divergencia que, no obstante, ahora se sigue negociando. Y hay optimismo.

Las anteriores conferencias de líderes autonómicos -las cuatro que organizó Zapatero- acabaron con otra escenificación radicalmente diferente: en la última, la de 2009, no hubo un acuerdo sobre el empleo, y en 2007, el presidente de la Rioja, Pedro Sainz, grabó en secreto al socialista una afirmación en la que calificaba de "accidente" el atentado de ETA en la T-4.

Esta vez hubo bastante más que sensatez, aunque nadie ha explicado aún por qué el presidente andaluz fue desplazado a una de las esquinas de la mesa cuando antes estuvo en el frontal junto a Zapatero. Y es que a Mas se le dio una situación privilegiada, y al otro lado de los representantes del Gobierno, junto a Rajoy, se sentaron los presidentes por el orden en que sus Estatutos fueron aprobados: País Vasco, Galicia y Andalucía, que ya caía al otro lado de la mesa. A Cantabria, por ser la última, le tocó el frente presidencial, donde debía haber estado Andalucía por peso de población y por razones históricas. Y es que las relaciones entre la Junta y Madrid son buenas, pero no amorosas. "Griñán -explicó una persona cercana al presidente- se dio cuenta del lugar donde le colocaron, pero tampoco se iba a levantar para ser la noticia de la conferencia".

En esta ocasión, la prensa catalana más soberanista, la que ha calificado a Griñán como "el principal adversario socialista al pacto fiscal", recogió la palabra con la que presidente andaluz calificó el discurso del líder catalán: lo adjetivó de "impecable". Se habló poco de la ordenación territorial de España en esa conferencia, pero Mas comparte con Griñán, como con otros presidentes autonómicos, incluidos algunos del PP, que el reparto de la carga del déficit lleva a las comunidades a la asfixia financiera. Mas fue el único de los presidentes que no quiso hablar el martes en Madrid, prefirió hacerlo al día siguiente en Barcelona, pero su solicitud, soberanismos aparte, fue la misma: las comunidades no podrán cerrar el año 2013 con un déficit del 0,7%.

Y, si lo hacen, será cerrando casi todo. La negociación sigue.

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