La Guardia Civil estrechó el cerco a Quezada con escuchas telefónicas

  • El auto de prisión confirma que la asesina confesa fue fotografiada por los agentes cuando recuperaba el cadáver

Dos mujeres junto a las flores y dibujos dejados en honor de Gabriel en Almería. Dos mujeres junto a las flores y dibujos dejados en honor de Gabriel en Almería.

Dos mujeres junto a las flores y dibujos dejados en honor de Gabriel en Almería. / carlos barba / efe

La Guardia Civil estrechó el cerco a Ana Julia Quezada, la autora confesa de la muerte del niño de 8 años Gabriel Cruz, interviniendo las llamadas de su teléfono móvil. Las escuchas vienen recogidas en una pieza separada del sumario que instruye el juez de Instrucción número 5 de Almería, Rafael Soriano, encargado de investigar la muerte del menor, y que el pasado jueves la envió a prisión por la presunta comisión de los delitos de asesinato, detención ilegal y contra la integridad moral.

El contenido de los pinchazos telefónicos aún no se conoce, ya que sigue vigente el secreto sobre las pesquisas. Lo que sí es posible inferir es que tendrán un importante peso en el futuro de la instrucción, que todavía está lejos de concluir.

Asimismo, el auto confirma que la Guardia Civil obtuvo imágenes de Ana Julia que captaron el momento en el que sacaba el cuerpo del niño de la finca de Rodalquilar en la que estuvo enterrado desde el 27 de febrero hasta el 11 de marzo. El juez relata que la mujer de 43 años y origen dominicano cavó un hoyo "previamente" a la muerte del menor y luego quiso deshacerse del cadáver en un invernadero.

Quezada trazó un "macabro plan criminal" y luego se intentó dotar de una coartada -una discusión previa con el menor- que tanto la Guardia Civil como el propio instructor desmontan en base a las pruebas recabadas. Entre estas pruebas figuran "expresiones vejatorias" vertidas por la asesina confesa contra el menor. "Resulta presuntamente incuestionable la participación de la detenida Ana Julia Quezada en la muerte del menor y se infiere una malvada voluntad dirigida especialmente a asegurar la comisión del crimen", recoge la motivación del auto de ingreso en prisión.

El juez indica que, como parte de ese "macabro plan criminal", se intentó dotar de una coartada haciendo labores de pintura en la finca de Rodalquilar, en Níjar. Ana Julia "dio una falsa apariencia de preocupación por la desaparición y suerte del niño", al que se llevó "mediante engaño o promesa de devolverlo prontamente a jugar". "Mantuvo el engaño a lo largo de los días, aumentándolo hasta el punto de colocar ella misma una camiseta del menor en el monte", subraya el juez, lo que achaca a su deseo de "despistar a los agentes de la autoridad que practicaban la búsqueda" hasta encontrar el "momento" de poder "hacer desaparecer el cuerpo".

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