Felipe Alcaraz, presidente ejectivo del PCE

"En IU hay que abrir un proceso de beatificación a Valderas"

  • El líder comunista cree que en Andalucía ya se han dado pasos para salir de la crisis interna · Defiende la necesidad de una nueva "dirección colectiva" a nivel federal

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Reconstrucción para unos y refundación para otros. En IU lo que toca ahora es la recuperación de un proyecto político. Un proceso para el que, según el presidente ejecutivo del PCE, Felipe Alcaraz, hace falta recobrar la "democracia interna" agotada tras la "etapa Llamazares" y, sobre todo, hacerlo pronto. Vislumbra mayor gravedad de la que el Gobierno de Zapatero admite en la crisis económica que se cierne sobre el país y el fin de la paz social, y este es el escenario que ve propicio para el resurgir de estas siglas: "Porque IU dejará de ser bombero para ser parte del conflicto".

-Parece difícil abordar la reconstrucción si los cimientos están deteriorados tras años de crisis.

-No, los cimientos no están dañados. IU es la izquierda anticapitalista, republicana y federal y ahí hay pilares sobre los que reconstruir un programa de todos y para todos. En el que llevemos una misma dirección, en el que se nos vea como fuerza independiente y no un complemento del PSOE como hasta ahora. Es el momento de enmendar los errores.

-¿Es posible corregir y mejorar los resultados con un punto de partida tan bajo y en proceso de agudización del bipartidismo?

- Es posible. Ahí está la diferencia de resultados a nivel andaluz y federal. En Andalucía, IU ha mantenido un discurso diferente al del PSOE, con perfil propio, y eso ha sido valorado por el electorado. Con la respuesta de las urnas, que ha permitido que mantengamos los seis parlamentarios andaluces, se ha dado aviso de que nuestra estrategia ha sido válida. En Andalucía lo hemos hecho bien.

-Pero se han perdido votos y eso puede ser una señal de alarma.

-Es cierto que se han perdido votos, pero no muchos. Por eso tenemos que reaccionar. Y eso ya se hizo en parte en la Asamblea Andaluza de Matalascañas celebrada en diciembre. En la que, pese a la tensión, se optó por dejar morir lo viejo y dejar nacer lo nuevo. Fue un parto doloroso, pero se logró que nadie rompiera IU. Esa fue la fotografía de un nuevo futuro: la voluntad de que quepamos todos y no marginar a nadie.

-Entonces, tiene cabida el sector crítico andaluz, ahora debilitado tras lo sucedido a nivel federal.

-Sólo puedo aconsejarles que no se abracen al pasado y sí lo hagan al futuro, donde coincidamos en contenidos y sin dejar cada uno de ser lo que es.

-¿Cree que plantearán una candidatura alternativa a la de Diego Valderas como coordinador regional en el próximo congreso?

- Tienen derecho a hacerlo. No sé lo que va a pasar. Las reglas del juego contemplan esa posibilidad. Pero hay que reforzar las cosas a partir del ciclo interesante que se abrió en Matalascañas. Y ahí está la figura de Valderas, ocho años aguantando el vendaval, siendo coordinador, candidato y sin escaño. Tras Matalascañas, se tendría que iniciar un proceso de beatificación de Valderas.

- Veo que premia su resistencia.

-No es premiar sino valorar, y no me duelen prendas.

-Tras las elecciones, algunas voces en el PCA han reclamado más protagonismo, a la vez que han abierto los brazos al CUT. ¿Cómo interpretarlo si no es para aislar a otros?

-Nosotros llevamos nuestra velocidad y no tenemos ansiedad por salir de esta especie de segunda clandestinidad. Y tampoco tenemos problemas ni complejos . Hemos sido generosos y abiertos en la campaña, y nos hemos involucrado al máximo sin necesidad de tener un papel mayor. Respecto al CUT, no se trata de tender o no la mano. Se tiene tendida a todos, porque IU no es un partido, es un modelo distinto en el que cabemos todos y donde nos entendemos en un programa. Ahí está nuestra capacidad para llegar a ser esa izquierda que ya en la UE logra un 10% de los votos o emular el fenómeno del partido Die Linke de Alemania. Además, en Andalucía, PCA y CUT son uno más dentro de una federación. Esa es la diferencia radical entre Andalucía y Madrid. Llamazares quería una IU sin comunistas, nos ha querido quitar de en medio y ha perdido la batalla.

-Y un síntoma podría ser su restitución en la Permanente de IU.

- Sí, pero yo no lo he solicitado. Ha sido cuestión de una aritmética que exigía enmendar un error y una injusticia sin sentido, porque al final los resultados electorales confirman que nosotros no nos equivocamos cuando discrepamos de Llamazares.

-Para recobrar el rumbo hace falta un timón. ¿Tiene un timonel?

-Sí, pero el timón no debe depender sólo del timonel. Una dirección colectiva es esencial. En esta etapa de cambios lo importante no son las personas, lo es reconstruir y recuperar la democracia interna y ver cuánto debemos. De ahí debe surgir una mayoría, un proyecto y las caras serán lo último.

-Ante el peso ganado por Andalucía, ¿considera que se debe dar traslado a esa nueva dirección?

-En IU no existen baronías. Lo que hay que hacer es una dirección que dirija con un programa y que el grupo parlamentario no vaya por libre como ha sucedido.

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