"Interrumpir un embarazo de 23 semanas es un asesinato"

  • Abrió en 1982 la primera clínica para la interrupción del embarazo en España y por ello fue tres veces a la cárcel, pero defiende las inspecciones y mayor exigencia

Si alguien puede estar legitimado hoy en España para hablar del aborto, de su legislación, de las irregularidades destapadas en algunas clínicas y de las reivindicaciones encontradas que han surgido, ése es el ginecólogo Sáenz de Santamaría. El médico ha pasado tres veces por la cárcel y se licenció en Derecho por defender "ese derecho de la mujer". Su clínica en Málaga fue la primera de España en practicar abortos, en 1982, y hoy lleva a cabo una media de 3.000 interrupciones voluntarias del embarazo en sus cuatro centros.

-El miércoles hubo manifestaciones en toda España que denunciaban la persecución a la que están siendo sometidas las clínicas y las personas que deciden abortar, tras las irregularidades destapadas en algunos centros. ¿Qué opina de todo lo que está pasando?

-En España se está actuando mal y tarde. El Poder Judicial llega tarde a defender a alguien que tiene derecho a vivir. Interrumpir un embarazo de 23 semanas es un asesinato porque en ese momento ya hay una elevada tasa de supervivencia fetal y todo eso se ha hecho con total impunidad. Quién asume ahora la responsabilidad de decenas de miles de asesinatos en masa que se han estado cometiendo. A nosotros no nos han inspeccionado de forma especial, aunque la Junta es muy exigente y me parece muy bien. Somos hospitales de día, que utilizamos anestesia general y tenemos que tener un control en todo.

-Pero las personas que se manifiestan pidiendo más libertad para el aborto quizá temen que ahora haya un retroceso...

-Esas manifestaciones de hipotético ataque a la libertad son una indecencia, me recuerdan a las celebradas en Nuremberg cuando asesinaban a los judíos; están encubriendo prácticas como las de tirar restos de feto a la basura. Un retroceso no puede haber porque la ley está muy clara y marca el límite en la semana 22 de embarazo. El límite lo marca la ley y nunca un real decreto. No entiendo el histerismo cuando hace apenas seis años a nosotros nos abrieron diligencias porque una mujer abortó sin tener el permiso del marido y nadie se movilizó y eso sí que fue grave.

-¿Cree usted que los abortos tardíos es una práctica frecuente?

-Sí ha sido muy frecuente. No entiendo cómo la asociación de clínicas legalizadas ha admitido que han interrumpido embarazos de 26 semanas y no se actúa contra ellos.

-¿Cómo ha evolucionado el perfil de la mujer que decide abortar?

-Hay una sobrerrepresentación de inmigrantes: si el porcentaje de mujeres inmigrantes en España es del 10 por ciento, el nuestro sube al 40. Ha habido una disminución de abortos después de la semana 16 y hay muchas chicas jóvenes, pese a que hay educación sexual de sobra, pero es un problema cultural.

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