Julián Muñoz alardea de haber cobrado sobres con dinero en Marbella

  • El ex alcalde afirma que su patrimonio corresponde a esos pagos y no al blanqueo de capitales. Niega que inyectara fondos en sociedades de Pantoja porque ella le daba "hasta para café".

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El ex alcalde de Marbella Julián Muñoz explicó ayer al tribunal que le juzga por blanqueo de capitales y cohecho que desde que llegó al Ayuntamiento en el año 1991 recibió cada mes dinero en sobres que jamás declaró a Hacienda. El acusado alardeó de haber manejado "grandes sueldos" porque junto a su nómina como concejal, las dietas por asistencias a plenos y el salario que ingresaba como diputado provincial, recibía mensualmente 300.000 pesetas (1.803 euros) de  la sociedad municipal Contratas 2000, del que no quedaba más constancia que la firma de un acuse de recibo. Además entre 1993 y 1999 la empresa pública Eventos 2000 le pagó otras 400.000 pesetas al mes (2.404 euros), cantidades que se sumaban a las "gratificaciones" "de hasta un millón de pesetas" que Jesús Gil  también le daba de vez en cuando.

La Fiscalía Anticorrupción sostiene que Julián Muñoz amasó un importante patrimonio desde que llegó al Ayuntamiento de Marbella como concejal de Fiestas hasta que en 2003 fue desalojado de la Alcaldía por una moción de censura. De ese dinero obtenido presumiblemente al margen de la legalidad al menos 3,6 millones de euros, de acuerdo con la tesis del Ministerio Público, lo ocultó y poco a poco lo hizo regresar a Marbella con la colaboración primero de su esposa y después de la tonadillera Isabel Pantoja para financiar gastos, lujos y negocios.

El Ministerio Público entiende que ese capital blanqueado es el que explica que hubiera años en los que el ex alcalde de Marbella gastaba más que ganaba y que mientras hacía determinadas inversiones inmobiliarias y financieras, adquiría un Audi y un Range Rover, además de un barco de recreo y destinaba más de 52.000 euros a joyas, sus cuentas bancarias estuvieran en números rojos.

Sin embargo, Julián Muñoz sostuvo ayer hasta la extenuación  que sus "grandes sueldos", aún cuando en gran medida no los declarara a Hacienda ni los ingresara en bancos, le dejaban una fabulosa capacidad de ahorro que le permitía acometer todas esas inversiones y gastos. Su versión, por tanto, es que el origen de esos fondos no era ilegal, aún cuando no los declarara a Hacienda. El mantenerlos ocultos podría ser considerado delito fiscal pero en su caso se trataría de un fraude ya prescrito. 

Para Anticorrupción, en cambio, ese incremento patrimonial injustificado es el principal indicio que existe contra Julián Muñoz para acusarlo de blanqueo de capitales, junto a las causas que acumula, unas ya con condena y otras en trámite, en las que está acusado de malversación de fondos públicos.

El ex alcalde de Marbella no ahorró vehemencia ni altanería para relatar cómo era su economía entre 1991 y 2003, es decir durante los años en los que fue concejal, teniente de alcalde y alcalde de Marbella. A partir de ahí, sin embargo, le sobrevino la ruina o al menos así lo contó ayer al tribunal de la Sección Segunda de la Audiencia de Málaga.

La fiscala Anticorrupción María del Mar López-Herrero a lo largo de un tenso interrogatorio trató de hacer ver que los fondos ocultos de Julián Muñoz alimentaron primero determinados negocios de su esposa Maite Zaldívar y una vez que se emparejó con Isabel Pantoja los desvió hacia las sociedades de la tonadillera.

La Fiscalía recordó que en abril de 2003 "se rompió la unidad familiar" y Zaldívar se alojó en un apartamento del hotel Guadalpín, propiedad de la promotora Aifos, en cuyas oficinas la Policía encontró las escrituras de la vivienda de la vivienda que compró en ese complejo. Ese hecho coincide con la licencia de primera ocupación que Julián Muñoz otorgó a la empresa, el inicio de su relación con Isabel Pantoja y la compra a bajo precio de otro apartamento que hizo la tonadillera en ese mismo edificio.

El ex alcalde del GIL se esforzó en proteger a su ex mujer y especialmente a su ex novia. Argumentó que no estuvo al tanto de los negocios que emprendió Zaldívar una vez separados y que durante su convivencia con Pantoja él ya no era aquel ahorrador consumado que había sido antes, sino que prácticamente vivía de ella. Fue la artista, por tanto, la que decidió comprarse un apartamento en el hotel Guadalpín y fue ella también la que negoció la compra del chalé en la urbanización la Pera. Él, según dijo, se limitó a presentarle a un intermediario para que negociara una hipoteca con Banif.

Anticorrupción afirma en su escrito de acusación  que Franbel, una sociedad de Pantoja, recibió inyecciones de fondos en efectivo y a través de transferencias que destinó en 2003 a arrendar fincas y comprar 330 cabezas de ganado, a pesar de que hasta entonces esta empresa no había tenido "actividad económica real". La Fiscalía considera que "los pagos fueron efectuados por Julián Muñoz". Además, en las cuentas personales de la tonadillera aparecen entre 2003 y 2006 ingresos en metálico que suman 1,2 millones a pesar de que antes de iniciarse la relación sentimental entre ellos no existía "ninguna operación de ingreso en efectivo de importancia".

Sin embargo, Julián Muñoz dibujó ayer justo el panorama contrario: él era quien no tenía dinero, llegó a estar a sueldo de la tonadillera como encargado de contratar galas y si hacía pagos en metálico era porque Isabel Pantoja le daba el dinero.  "Me dio dinero para el amueblamiento [del chalé de La Pera] y hasta para café", respondió a preguntas de la Fiscalía.  El juicio, en el que Muñoz se enfrenta a siete años y medio de cárcel y multa de 7,4 millones, se reanudará el próximo día 11.

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