La Junta cierra filas con el Gobierno de Rajoy sobre Cataluña

  • Satisfacción entre los socialistas andaluces por el papel claro que el PSC ha tomado en contra del referéndum

Susana Diaz y Miquel Iceta, en la sede del PSOE andaluz, el invierno pasado. Susana Diaz y Miquel Iceta, en la sede del PSOE andaluz, el invierno pasado.

Susana Diaz y Miquel Iceta, en la sede del PSOE andaluz, el invierno pasado. / JULIO MUÑOZ / efe

El Gobierno de la Junta y el PSOE andaluz han cerrado filas en torno a Ejecutivo de la nación en la grave crisis catalana. Sin fisuras, sin dudas. A esto se añade la satisfacción, que no ocultaba un temor, por el nuevo papel que ha adoptado el partido hermano, el PSC, ante el referéndum de independencia convocado por la Generalitat. Los mensajes que la presidenta Susana Díaz ha venido proclamando durante estos últimos días van en esa dirección: ya llegará el momento de discutir otros asuntos con el Gobierno central y de abrir el debate territorial dentro del PSOE, pero hasta octubre, la Junta apoyará la respuesta, siempre proporcional, que Rajoy vaya dando a los separatistas.

Ambos dirigentes, Susana Díaz y Rajoy, conversaron el pasado 18 de agosto, nada más conocerse los atentados de Barcelona. Fue una de las primeras personas del PSOE que prestó ayuda al presidente en ese momento. Después no han hablado sobre Cataluña, pero el Gobierno central sabe que cuenta con Díaz como aliada en los asuntos de Estado.

El PSC ha encontrado en su oposición a la ilegalidad un hueco y un camino firme, sin dudasPedro Sánchez está con el Gobierno, pero no se comprende su bajo perfil, casi ausente

Las preocupaciones de los socialistas andaluces respecto a su partido eran dos. La primera, la más temida, la reacción del PSC, una formación que comenzó apoyando el derecho a decidir, pero que cambió ante las presiones, entre otros, de Susana Díaz, que identificó ese lema con el derecho a la independencia. Y acertó. Y el segundo temor era su propio secretario general, Pedro Sánchez, quien de modo sorpresivo y, ante la rebelión que se abría en Cataluña por parte de la Generalitat, apostó por el concepto de la "plurinacionalidad", sobre la que no hay consenso en su partido. Cristina Narbona, presidenta federal, había hecho encender todo tipo de alarmas en el Gobierno cuando aseguró que el referéndum del 1-O se iba a celebrar, contradiciendo la línea infranqueable de Rajoy. Y por si fuese poco, el secretario general distinguió a Cataluña, País Vasco y Galicia como únicos territorios con vocación nacional.

Después de tales escarceos, Pero Pedro Sánchez cambió y transmitió su apoyo a Rajoy; hoy estará en Cataluña para participar en el Día de la Rosa, y dará el apoyo a los alcaldes del PSC que se han opuesto a colaborar con la preparación del referéndum, lo que les ha acarreado una campaña de presiones callejeras e insultos de parte de los separatistas. Sin embargo, en el PSOE andaluz, tanto en sectores susanistas como entre antiguos dirigentes más distanciados de la presidenta, ha causado cierta decepción el perfil bajo que Sánchez ha adoptado en esta crisis. Se reunió con Mariano Rajoy en la Moncloa, pero no comparación: envió a su vicesecretaria general, Adriana Lastra, a dar las explicaciones. Lleva días sin aparecer, fuera del foco de los medios de comunicación en uno de los momentos más graves que vive España desde el intento de golpe del 23 de febrero.

La explicación que le dan algunos de los consultados es que Sánchez quiere marcar distancias respecto a Rajoy y seguir junto a Podemos como aliado en el Congreso. Pero el partido de Pablo Iglesias ha ido virando, desde una posición difusa de equidistancia, hacia el apoyo al referéndum, a pesar de que éste respaldo sólo se iba a producir si gozaba de garantías legales. No tiene ninguna, pero los comunes de la alcadesa Ada Colau, que es el referente de Iglesias en Cataluña, se han posicionado a favor de participar en el referéndum del 1 de octubre, después de su consultar a su militancia. El partido de Iglesias en Cataluña está fracturado: su líder, Albano Dante Fachin, se ha posicionado con la CUP, a pesar de que ha sido conminado en varias ocasiones a dejar el cargo. A medio plazo, todo indica que la marca de Iglesias en Cataluña será En Común, la de Ada Colau.

¿Preocupa esto al PSOE andaluz? El temor expresado, sotto voce, es que Pedro Sánchez insista en considerar a Podemos como su aliado en el Congreso y que, a medio plazo, intente una moción de censura contra Rajoy con el apoyo de los nacionalistas e independentistas. Si fuese así, Sánchez volvería a someter al grupo parlamentario socialista en una situación de quiebra, con diputados que no querrían aliarse con los diputados de ERC. Pero, de momento, eso sólo es un futurible. Por ahora, Sánchez está con Rajoy en el asunto de Cataluña.

Una vez que pasen el 1 de octubre y los calientes días posteriores, el PSOE federal abrirá el debate sobre la territorialidad. Y será entonces cuando Susana Díaz y los socialistas andaluces volverán a enfrentarse a Ferraz. Andalucía siempre ha tenido una voz propia en estos debates y siempre han sido muy duros, especialmente con el PSC de Pascual Maragall. Lo que ocurría es que no salían a la luz pública como ahora. Se considera fundamental en las filas socialistas que esto siga siendo así, para que la deriva nacionalista que siempre imprime el PSC no lleve a Andalucía a lo que Susana Díaz ha definido esta semana como "a los tiempos de la preautomomía", cuando se discutía el encaje de la comunidad entre las llamadas históricas.

Es cierto que la rivalidad entre Pedro Sánchez y Díaz no ha cesado, pero con independencia de ello, el PSOE andaluz no podría quedarse mudo en este tipo de espiral. Lo mismo ocurre con el debate de la financiación autonómica. Díaz solicita el apoyo de todas las fuerzas, sociales y políticas, para acudir a Madrid con una postura común, pero en su partido, a nivel federal, no hay consenso sobre ello.

En la sesión de control del pasado jueves, Susana Díaz no dejó duda alguna sobre su posición en el asunto catalán al responder a la líder de Podemos Teresa Rodríguez: "Creo en la defensa de la unidad de España, lo digo sin tibieza y lo digo aquí y en todas las ciudades de España". "Creo en la unidad de España, en la Constitución española y en la igualdad", sentenció. Teresa Rodríguez, dirigente de la corriente Anticapitalistas dentro de Podemos, sí apoya este referéndum de independencia, al que considera legítimo, a pesar de que se ha hecho sin arreglo a la ley.

El suspiro más profundo es el que ha provocado la posición del PSC. El abandono de la legalidad para aprobar la ley del referéndum en el Parlamento catalán y el desprecio mostrado por ERC, la CUP y el PDeCAT por los procesos reglados provocaron en el PSC una inédita postura de firmeza, clara, respecto a su oposición al referéndum. Más nítida que nunca. La defensa de sus alcaldes en contra de la convocatoria y su posición valiente ante una opinión pública donde los no independentistas están silentes les está ayudando a encontrar un relato, un hueco en el complejo ecosistema político catalán. Susana Díaz ha apoyado, públicamente, en estos días a los alcaldes. La alcaldesa de Santa Coloma, Nuria Parlón, que flirteó con el referéndum hace unos meses, está ahora en la posición contraria. También ha llamado la atención, de modo satisfactorio, el posicionamiento del alcalde socialistas de Lérida, Ángel Ros, por regir un municipio del interior catalán.

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