La Junta da por recuperado el Guadiamar diez años después del vertido de Boliden

  • Los problemas de contaminación persisten en el sector norte aunque no está prevista una restauración de esta zona

La Consejería de Medio Ambiente consideró ayer superada la recuperación del río Guadiamar diez años después de la rotura de la balsa minera de Boliden en Aznalcóllar, al lograr este cauce "mejores condiciones" que las que tenía antes del accidente. Rosario Pintos, la directora general de la Red de Espacios Naturales y Protegidos, se encargó ayer de realizar el balance oficial sobre las actuaciones realizadas por el Gobierno andaluz durante estos diez años y se esforzó por dar una visión optimista de la situación frente a las críticas surgidas en los últimos días desde distintos colectivos ecologistas y representantes de la comunidad científica que, aunque reconocen la importante labor desarrollada, reclaman nuevas actuaciones.

"El río está mejor que antes del vertido, teniendo en cuenta que en el entorno siempre existieron pequeñas cantidades de metales pesados como consecuencia de la cercanía de la mina, además de la escasez de biodiversidad, debido a que muchas hectáreas se encontraba destinadas a agricultura", aseguró Pintos.

El último informe presentado ayer por Medio Ambiente reconoce que el problema de contaminación persiste, "de forma clara", en el sector norte, en el tramo del río Agrio entre la balsa y su unión con el Guadiamar. Un espacio deteriorado por siglos de explotaciones mineras y sobre el que la Junta no prevé, por ahora, nuevas actuaciones de restauración. Pintos tampoco quiso pronunciarse sobre una posible ampliación del corredor verde hacia el norte, tal y como reclaman los ecologistas para conseguir conectar con un espacio protegido Doñana con Sierra Morena. "La zona ya está considerada como Lugar de Interés Comunitario (LIC) y poco a poco iremos viendo la figura de protección que se adecúa más a este espacio", mantuvo Pintos.

Esta decisión vendrá del nuevo equipo que acaba de llegar a la Consejería de Medio Ambiente encabezado por la onubense Cinta Castillo. Con los cambios en el departamento también deberá aclararse si se retoma, tal y como se venía trabajando, el programa de investigación Picover, que concluyó en 2006, y con el que se ha venido analizando la evolución de los efectos del vertido que contaminó 63 kilómetros de cauce y 4.634 hectáreas de terreno.

Sobre la situación de los suelos, la presencia de azufre es ya residual, y se encuentran por debajo del umbral admisible metales como el cinc, cobre, cadmio, plomo y arsénico. Rosario Pintos negó además que se estén produciendo filtraciones desde la balsa de la mina a los acuíferos de la zona por un mal sellado de la balsa minera, tal y como denunciaron las organizaciones ecologistas.

El río, con el corredor verde y la transformación de las fincas agrícolas en forestales, ha ganado en biodiversidad, superándose el número de especies registradas antes del accidente, pero aún por debajo de la que le correspondería a este tipo de ecosistema. La recuperación es importante en aves y mamíferos, aunque pobre en reptiles, anfibios y peces, por lo que se recomienda en el informe que se sigan realizando "mejoras en las condiciones biofísicas". Sí se ha detectado un crecimiento irregular de las plantas, aunque se desvincula de la presencia de contaminantes.

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