Lunes de infarto: Del pacto del Asador a la firma del Meliá

  • Los movimientos para la Alcaldía se repiten un año después con los mismos actores El PSOE toma esta vez la batuta para desbancar al PP con apoyo de la oposición

Un lunes de infarto. Así fue ayer la jornada en la ciudad, donde la actualidad política acaparó todo el protagonismo en el denominado día D, en el que se cumplía el plazo dado por el PP de Granada para que el alcalde, José Torres Hurtado, dimitiera como consecuencia de la situación política generada en la capital tras el estallido la semana pasada de la operación Nazarí, la detención de Torres Hurtado e Isabel Nieto y la negativa inmediata del alcalde a dar el paso atrás que le reclamaba su partido, al que le afectaba otro escándalo que en este caso se ha agilizado en zanjar para no afectar más a su imagen.

Y, cumpliendo las expectativas, el día cumplió. Fue jornada de noticias esperadas e inesperadas en la Plaza del Carmen y fuera. Sobre todo fuera, porque las grandes decisiones de la jornada dieron lugar a pactos y acuerdos que recordaban a lo sucedido hace apenas un año tras las elecciones municipales del 24 de mayo de 2015.

La oposición gestionó ayer la moción de censura con la que echar al PP de la Alcaldía desde primera hora de la mañana, llegando a acuerdos prácticos a mediodía en lo que se podría denominar como el 'pacto del Meliá' ya que las reuniones entre PSOE y Ciudadanos (los dos grandes protagonistas de la moción de censura por el número de concejales que tienen) acordaron firmar el documento para desbancar al PP en dicho hotel del centro de la capital. A apenas dos calles más abajo de la Plaza del Carmen se fraguó el acuerdo, que después apoyarían IU (cuyo concejal, Francisco Puentedura, firmó en el mismo hotel) y Vamos Granada, que todavía tienen que firmar pero que de palabra también sostiene.

La situación política volvió a sentar ayer, casi un año después, a los mismos protagonistas en una mesa para el mismo objetivo: una alternativa de gobierno al PP. Tras las elecciones, el PSOE, con Paco Cuenca, y Ciudadanos, con Luis Salvador, tuvieron casi hecho el acuerdo, o al menos eso parecía, para un acuerdo de investidura que permitiera al PSOE acceder al Gobierno de la ciudad en solitario. Fue una negociación hasta última hora, lo que podría haber sido el 'pacto del Vincci', otro hotel que fue testigo de los acuerdos políticos. Pero a última hora llegó la sorpresa y de la noche al día C's sorprendió llegando a un acuerdo con el alcalde en una comida en el Asador de Castilla. Salvador contraprogramó y dio a Torres Hurtado el apoyo dejando con su abstención en el pleno de investidura que gobernara la lista más votada en las elecciones, la del PP, lo que dejó a los socialistas 'compuestos y sin novio'. Ciudadanos hizo al PP firmar un acuerdo con 50 puntos contra la corrupción, entre otros, que el partido naranja ha usado para vigilar la acción del gobierno popular y exigir sus medidas. Unas le han salido bien como el cambio inminente de la concejal Telesfora Ruiz de la Concejalía de Movilidad por el cambio de la LAC, o la creación de la comisión para el cierre del botellódromo, y otras no han tenido tanta respuesta, como la petición de dimisión desde final del año pasado de Isabel Nieto, concejal de Urbanismo, por el caso Serrallo. Retiraron el apoyo pero no fue hasta la detención del alcalde y de Nieto la semana pasada cuando retiraron cualquier relación con el PP.

Si entonces las negociaciones las marcaba Ciudadanos, que sabía el valor que tenía para PP y PSOE contar con el acuerdo de sus concejales, ahora la voz cantante la ha llevado el portavoz socialista, Paco Cuenca, que ha aglutinado a toda la oposición para desbancar al PP de la Alcaldía tras el escándalo de la supuesta trama de corrupción urbanística que investiga la UDEF y que ha puesto el nombre de Granada y las imágenes de la detención del alcalde y su salida escoltado del Ayuntamiento tras el registro policial, en todo el panorama nacional.

Se ha pasado, por tanto, del pacto del Asador de 2015 al pacto del Meliá de 2016, dos firmas que valen una Alcaldía en Granada para dos fuerzas políticas diferentes con el apoyo de un mismo partido, Ciudadanos, que dijo ayer que la dimisión del alcalde llegaba tarde, por lo que esta vez parece que se mantiene el acuerdo con los socialistas. Y es que lo que a mediodía se daba por hecho se tambaleó por unas horas durante la tarde. La reacción del PP a la moción de censura firmada por la oposición fue rápida. Si se cumplía el plazo para el PP provincial para que el alcalde reflexionara durante el fin de semana y aceptara dimitir, algo que no hizo la semana pasada a instancias de Génova, que lo solicitó suspendiéndolo incluso de militancia, a media mañana se abría paso a la ampliación del plazo cuando el PP-A dijo que no había prisa, que la moción de censura podía esperar hasta después de que declarara el alcalde el 12 de mayo y se conociera de lo que le acusan. Por lo tanto Ciudadanos seguía aferrado a la moción de censura planteada desde la oposición para la gobernabilidad de la ciudad.

Pero el golpe del PP con la dimisión del alcalde, de la concejal de Urbanismo y de Sebastián Pérez, sembraron por momentos la duda de si Ciudadanos aceptaría la medida y apoyaría el cambio de nombres en las filas del PP. Se lo pidieron expresamente, que recapacitaran, pero Salvador reaccionó asegurando que ya era tarde, por lo que otra vez cogió fuerza la alternativa de Gobierno. La Plaza del Carmen se convirtió en el espacio donde quedaron ratificadas todas las posturas.

Allí acudieron los portavoces de cada grupo de la oposición, incluido el propio Cuenca, para trasladar a la opinión pública que el acuerdo seguía hacia adelante. No había vuelta atrás. Dentro de las dependencias municipales la tristeza era la tónica dominante. Torres Hurtado dejaba de ser alcalde tras 13 años al frente de la ciudad.

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