Marbella no se apaga

  • La crisis económica no afecta al imperio del glamour en la joya de la Costa del Sol

El pasado día 11, el poderoso diseñador Tom Ford abría su primera tienda en España, un espacio de 182 metros cuadrados donde se pueden adquirir gafas, accesorios y trajes de chaqueta para hombres que cuestan 8.000 euros. Unos días antes, Simoneta Gómez-Acebo, sobrina del rey Juan Carlos I, inauguraba a tan sólo unos metros la exclusiva joyería Cartier, con decoración y atmósfera concebida por el célebre arquitecto francés Bruno Moinard. A pesar de la crisis económica que está sacudiendo los bolsillos de la mayoría de los españoles, este es el día a día de Puerto Banús, un verdadero islote donde el lujo y el glamour se mantienen totalmente al margen de la coyuntura.

Y es que el recinto portuario, símbolo mundial de lo chic, está desafiando este verano los análisis y estudios de los economistas más sesudos, que insisten una y otra vez en la idea de la desaceleración.

En lo que llevamos de temporada estival se han abierto en Puerto Banús boutiques de firmas como Hermès, Max Mara, Jimmy Choo, Cartier o Tom Ford, que se suman a las que existen desde hace años: Dior, Chopard, Cavalli, Bulgari, Dolce & Gabanna, Burberry, Gucci, Loewe, Salvatore Ferragamo, Carolina Herrera, Emporio Armani, Valentino o Gianfranco Ferré, entre otras. Este amasijo de marcas no ha coincidido por casualidad en Banús. Los representantes de cada una de ellas saben que el puerto marbellí es un auténtico escaparate a nivel mundial donde no pueden faltar, ya que el número de personas con alto poder adquisitivo que lo visitan es bastante elevado.

De hecho, las marcas son conscientes de que de los 5 millones de curiosos que se pueden acercar a Banús cada año, alrededor de un 5% son millonarios dispuestos a gastar todo lo que les apetezca, lo que vienen a ser cerca de 250.000 ricos sin complejos a la hora de adquirir colecciones completas de un diseñador archifamoso o joyas con diamantes y piedras preciosas que quitarían el hipo a cualquiera.

Pero, ¿se ha colado la crisis por alguna rendija de los muelles de Puerto Banús? La respuesta entre los comerciantes consultados es un rotundo no. En ese sentido, responsables de algunas marcas que se han trasladado al recinto portuario tras cerrar las tiendas que antes se encontraban en el centro de Marbella, apuntan que las ventas incluso han subido considerablemente en la nueva ubicación. No es extraño. En la ciudad continúan residiendo o pasando largas temporadas millonarios árabes e ingleses que flipan con el clima de la zona y los servicios tan exclusivos que presta. A estos vecinos hay que sumarle los empresarios rusos que vienen a gastar en Marbella el dinero que han obtenido con el último boom inmobiliario que se ha experimentado en su país, según apuntan personas conocedoras del funcionamiento interno de Banús.

Sin embargo, otras fuentes aseguran que este año se ve un número menor de personas paseando por las calles de la meca del lujo, porque hay menos turista medio. "Esto no es para alarmarse, aquí siguen entrando clientes que con una sola compra que hagan pagan nuestras nóminas de dos meses", asegura la responsable de uno de estos comercios.

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