Miguel mató a Marta al pedirle que dejara a su actual novia por ella

  • La Policía busca a más implicados en el entorno del asesino de Marta · Samuel quiso llamar a un médico pero Miguel lo convenció para tirar el cuerpo al río

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Miguel Carcaño Delgado mató presuntamente a Marta del Castillo Casanueva después de que ésta le pidiera que dejara a su novia actual, una joven de 14 años vecina de Camas con la que mantenía una relación desde noviembre. Esta petición fue el inicio de una discusión entre Marta y Miguel que fue subiendo de tono hasta que éste golpeó a la víctima en la cabeza con un objeto contundente. Marta y Miguel habían mantenido una relación de poco más de un mes hace casi dos años, pero seguían viéndose con frecuencia y las amigas de la joven aseguran que ella seguía enamorada de él.

Mientras tanto, la Policía sigue investigando entre el entorno de Miguel Carcaño y en las próximas horas podría haber una quinta detención. Se trata de una persona que podría haber estado también en el escenario del crimen y acompañaría así a las cuatro personas que ya han sido relacionadas con el crimen: el propio Miguel, su hermanastro Javier Delgado, su amigo Samuel Benítez Pérez y otro amigo menor de edad.

La muerte de Marta pudo producirse antes de las diez de la noche del 24 de enero en el Bajo C del número 78 de la calle León XIII. Esa es la idea con la que trabajan los investigadores, que todavía tienen que esclarecer una serie de datos confusos dado que las declaraciones de los implicados son muy diferentes. Incluso el presunto asesino ha cambiado la declaración que prestó al principio ante la Policía cuando fue llevado luego ante el juez.

En cualquier caso, parece confirmado que la pareja había estado esa tarde en Triana con un amigo de la adolescente sobre las ocho y cuarto de la tarde y había vuelto en el ciclomotor de Miguel al piso de éste. Allí comenzó la discusión que terminó con la trágica muerte de esta joven de 17 años cuyo cadáver fue arrojado al río Guadalquivir y todavía no ha sido encontrado. La petición de que dejara a su novia de Camas podría ser el asunto que Marta contó a su madre que tenía que arreglar con Miguel aquella tarde.

Después de golpear a Marta, Miguel sufrió un ataque de nervios. Llamó a su amigo Samuel Benítez Pérez y éste le propuso avisar a un médico. Miguel lo convenció para que se deshicieran del cuerpo y entre los dos buscaron la manera más idónea de hacerlo. Llamaron al menor, que presuntamente puso a disposición de ambos el coche de su madre. Entre todos lograron sacar a Marta de la vivienda y llevarla hasta el vehículo -posiblemente en la silla de ruedas de su madre fallecida- en el que la trasladaron al río. Samuel conducía y el menor le acompañaba en el coche, con Miguel haciendo el recorrido en su ciclomotor. Esta versión parece más sensata que la de que utilizaran una moto para llevar el cuerpo al Guadalquivir, como había declarado Miguel en un primer momento. Todos los implicados coinciden en el punto en el que arrojaron a Marta al río sobre las diez y veinte: el puente de la vía verde hacia Camas, un lugar por el que sólo pueden circular los autobuses de línea y los ciclistas.

Una vez arrojado el cuerpo al río, Miguel se marchó a Camas, a casa de su novia, con cuya familia vivía. Allí llegó a las once menos diez de la noche, como corrobora el testimonio de la chica y de la madre de ésta. Estas dos testigos aseguran que no salió hasta las cinco de la madrugada, cuando se levantó para ir a trabajar. Sin embargo, la Policía otorga credibilidad al relato de un vecino de la calle León XIII que lo vio manipular una silla de ruedas en el portal poco antes de las dos de la madrugada. Miguel pudo salir de noche de la vivienda de Camas, situada en la barriada de Caño Ronco, y volver a León XIII.

Falta por conocer la implicación del hermanastro, que todavía permanece en los calabozos de la Jefatura de Policía a la espera de pasar a disposición judicial. Javier Delgado podía estar en la casa en el momento del crimen, aunque esto es aún muy confuso. Un testimonio lo sitúa fuera de la casa diez minutos antes de la discusión y otro apunta a que volvió cuando los tres amigos trataban de deshacerse del cadáver. También podría haber más personas allegadas a los dos hermanos en el interior de la casa, que podrían ser imputadas en las próximas horas como encubridoras.

El juez encargado del caso ordenó ayer una reconstrucción de los hechos y trasladó a Miguel a la casa de León XIII. También estuvo presente su hermano Javier como propietario legal de la vivienda. El presunto asesino estuvo tres horas y media reconstruyendo el crimen ante los agentes del Grupo de Homicidios, el juez y el fiscal del caso, el secretario del juzgado y los abogados de los imputados. Los agentes de la Policía Científica recogieron pruebas en la vivienda y salieron con el material intervenido en varias bolsas de gran tamaño. Al término de la prueba, sobre las seis y media de la tarde, se produjo un altercado, ya que una multitud pretendía agredir al presunto asesino.

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