Moreno, solo en su laberinto

  • Los Presupuestos del Estado indignan al Parlamento. Las descalificaciones a la escasa inversión de los PGE han sido tan duras que ni siquiera el PP se ha atrevido a defenderlos

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Pensábamos que la carrera profesional de Susana Díaz Pacheco iba a saturar todo el debate de ayer en el Parlamento regional, pero resulta que salió una dura competencia que le ganó la partida: los Presupuestos Generales del Estado, duramente criticados por todos los grupos políticos, incluido Ciudadanos que los votará a favor. Esto supuso un contratiempo para el jefe del PP andaluz, Juanma Moreno Bonilla, quien intervino azarado en su turno y para disimular dijo que estaba encantado de que su partido fuera el protagonista, que algo estarían haciendo bien. Pero no. De los PGE y su escasa inversión en Andalucía se dijo de todo, y todo malo. Ni siquiera el propio Moreno se atrevió a defenderlos.

Rompió el fuego Maíllo, muy condescendiente ayer con la presidenta en recuerdo quizá de su sintonía personal de otros tiempos. El jefe de IU dijo que los Presupuestos para 2017 discriminan a Andalucía en materia de trabajo y cargó contra las políticas del PP que suponen una gran precariedad y un desguace del empleo. Reclamó un PER extraordinario, un plan para fijar población en el mundo rural, un programa de empleo local, un mejor modelo de financiación y un fondo de empleo bien dotado. Continuó por la misma senda Juan Marín que calificó raquíticas y ridículas las inversiones en Andalucía de los PGE. El jefe de Ciudadanos llegó a afirmar que si Rajoy no quiere caminar con Andalucía, Andalucía debe caminar sin Rajoy. Y después justificó, sin mucha convicción, que C's los vaya a votar a favor en el Congreso: "no nos gustan, pero necesitamos que salgan adelante".

Siguió por la misma senda Teresa Rodríguez-Rubio, que tildó las cuentas de Montoro de nefastas. Anduvo desconocida la jefa de Podemos en la primera parte de su intervención: repitió varias veces a la presidenta "estoy de acuerdo con usted" o "como usted ha dicho". Aquello sonó raro, dado el desapego que se gasta la dirigente anticapitalista con Díaz. Pero nos recuperamos rápidamente de la sorpresa, con una ruptura de hostilidades en toda regla: para Teresa, Susana es la culpable de que su partido apretara el botón que permitió que el PP siga en el poder. Si en España no ha habido una coalición de izquierdas como en Portugal se debe a la mala influencia de la presidenta andaluza en su partido.

Dentro de la cordialidad que ayer mantuvo con la presidenta, en el capítulo de empleo Maíllo también recordó que Zapatero hizo la primera reforma laboral. Pero el tono fue de guante blanco, a diferencia del empleado por la portavoz de Podemos. Para ahuyentar cualquier interpretación de connivencia con el PSOE andaluz, Rodríguez leyó las palabras de un susanista de pro, Miguel Ángel Heredia, secretario del PSOE de Málaga, en las que decía que el adversario de su partido era el PP y su enemigo Podemos. La presidenta subió el diapasón en este punto. Primero le respondió que si en España no hay un primer ministro socialista como en Portugal es porque Podemos prefirió votar en contra con el PP y abocar al país a nuevas elecciones para que la deresha sacara un resultado mejor.

Después le mostró su perplejidad por el "lapsus de patriotismo regional" al criticar los Presupuestos. Según Díaz, una coartada para sacar enseguida su verdadera obsesión antisocialista. Añadió que Rodríguez considera a los socialistas unos traidores, mientras se ve a sí misma en la vanguardia del pueblo. Una vanguardia derrotada por la historia, que copia las estrategias de odio y rencor de los ultras con el autobús. Teresa contraatacó afirmando que el PSOE no tiene políticas alternativas a las del PP y la desafió a que presente una moción de censura contra Rajoy si sale elegida secretaria general de su partido. Y terminó con una buena dosis de sal gruesa. Sostuvo la jefa de Podemos que ella no es antisocialista: "el PSOE no es un traidor, la traidora es usted".

Cuando Juanma Moreno se levantó para hablar, intentó poner buena cara y sentirse protagonista. Pero no debía: a tenor de lo dicho ayer en la Cámara por todos los grupos le puede resultar muy difícil al jefe del PP componer una mayoría para gobernar Andalucía en el futuro. Se escurrió Juanma de las cifras de inversión de los Presupuestos del Estado con la excusa de los fondos de empleo que se han dejado de gastar en los últimos años.

Y se concentró en el segundo gran tema del debate: la ausencia de la presidenta por la campaña de las primarias. Aquí sacó toda una letanía sobre la apretada agenda de su rival: usted está alejada, es una presidenta ausente, le falta tiempo y atención, usted ya no está, no defiende a Andalucía sino a sí misma, ha puesto a la Junta al servicio de su ambición personal... Tanto se perdió en estos menesteres, que se olvidó prácticamente de la pregunta sobre educación que había registrado.

Díaz lo redirigió al otro tema: le pidió que le echara valor y criticara "el castigo, el maltrato, el atropello" de los PGE. Y le reprochó que llevaba una semana escondido, sin palabras, incapaz de defender unos presupuestos que se han hecho "para asfixiar a Andalucía". Para lucimiento de su candidata, el portavoz PSOE se refirió también a los Presupuestos, sobre los que la presidenta dijo que se reserva recurrirlos ante el Tribunal Constitucional.

No fue Moreno el único que aludió al pluriempleo de Díaz. Rodríguez no desaprovechó la oportunidad. Le espetó que no podría simultanear el liderazgo de Andalucía y de su partido. Susana devolvió el golpe por elevación. Se señaló a sí misma como representante de "una izquierda útil, que soluciona los problemas de los ciudadanos", frente otras izquierdas que se convierten en "tontos útiles de la derecha".

Maíllo también hizo su incursión, con humor, aprovechando las declaraciones realizadas esta semana por la secretaria del PSOE de Sevilla, en su papel de presidenta del club de fans de Susana. Dijo Verónica Pérez, atacada por el virus del culto a la personalidad, que Díaz tiene una capacidad de trabajo sobrehumana y que se va a dejar la piel en el empeño. Y que por tanto podrá compatibilizar los dos cargos sin problemas mayores. Maíllo sostuvo que no hay que ser sobrehumana sino diligente y se preguntó, como el bolero, cómo se puede pretender dirigir al PSOE y una comunidad autónoma y no estar loco. A Susana no le hizo gracia. Pero quien menos cómodo debió sentirse en la sesión de ayer fue Juanma Moreno, solo en su laberinto presupuestario.

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