El PSOE tan sólo admite sumar una enmienda de IU a sus presupuestos

  • Rechaza las propuestas de la oposición y no recibe ningún apoyo · Un informe constata que las enmiendas del PP supondrían incrementar las cuentas en 187 millones y las de IU en 781 millones

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Tal y como se anunció hace una semana tras el dictamen del proyecto de Ley de Presupuestos de 2012, el PSOE tumbó ayer las 442 enmiendas de la oposición en su debate final. Tan sólo una de IU escapó a la quema y fue por una cuestión menor sobre Dependencia. Un guiño que se antoja escaso para una fuerza que podría darle la llave del Gobierno en marzo de 2012, si no se cumplen las encuestas que dan mayoría absoluta al PP. Pero tampoco recibió ningún apoyo. Así, salvo sorpresa de última hora, los socialistas sacarán en solitario las últimas cuentas de la legislatura. De las pocas que a nivel autonómico crecen en estos tiempos de crisis -aunque sea un exiguo 1,1% que las sitúa en 32.040 millones-, y que ha servido al PSOE como munición electoral para el 20-N y de la que pretende hacer un arma aún más poderosa ante las autonómicas por su valor de elemento de comparación de dos modelos antagónicos: el de su defensa del Estado de Bienestar frente al de los recortes en política sociales del PP.

De hecho, ésta fue la base de la batalla dialéctica que se sirvió en la sesión maratoniana en el Parlamento -se discutieron los presupuestos consejería por consejería, es decir, doce minidebates, a falta hoy del de Medio Ambiente-. El portavoz socialista, José Caballos, sometió las cuentas andaluzas a la comparativa con lo que se hace allí donde gobierna el PP, y resolvió que están diseñadas para "salir de la crisis" y "no dejar a nadie de la cuneta", es decir, a ninguno de los 1,2 millones de parados. En esta clave situó las ayudas a las empresas como la menor presión fiscal y la puesta en circulación de mil millones en fondos reembolsables, la convocatoria de 2.400 plazas para profesorado de Secundaria o la renuncia a privatizaciones y despidos de personal de la administración, a pesar de haber acometido una importante condensación de organismos públicos existentes en ocho agencias públicas.

Los argumentos de Caballos para definir un esquema presupuestario "nítidamente socialdemócrata" fueron desmontados por el portavoz popular, Jorge Ramos, que aseguró que en estas cuentas el "elemento nuclear" debería ser la creación de empleo. Algo en lo que el Gobierno andaluz no ha querido comprometer ninguna cifra, a pesar de es un dato que generalmente acompaña a los presupuestos. La traducción popular de ese olvido es que el PSOE es "cobarde" y "deja tirado" a este millón largo de desempleados, o peor, a esas 400.000 familias sin ingresos. Esa falta de soluciones reales para el PP se resume en: "medidas contra el paro, cero, y medidas para la reactivación económica, cero".

Además del paro, el otro frente abierto entre PSOE y PP es la política fiscal. La previsión socialista de aumentar los impuestos a las rentas más altas no es compartido en absoluto por el PP, porque no sólo ataca al bolsillo de quienes tienen capacidad de generar empleo y riqueza, como indicó Ramos, sino que también afecta a las familias.

A la vista del recurso socialista de tirar de la comparativa con comunidades del PP como advertencia de lo que puede pasar en Andalucía si el color azul se impone electoralmente en marzo, Ramos se anticipó subrayando el compromiso con los "servicios esenciales" de educación, sanidad y vivienda, que se combinará con el control del gasto público y del déficit.

Hubo un sólo elemento de coincidencia entre PP e IU: con las previsiones de la Junta ni se combate la crisis ni se genera empleo. A pesar de los intentos últimamente del PSOE de vincular a los dos partidos en una reedición de la pinza, amparándose en los sucedido en el Gobierno extremeño, las semejanzas quedaron ahí porque su portavoz, Ignacio García, fue el encargado de establecer los paralelismos que en política económica existen entre socialistas y populares, hasta el punto de no encontrar diferencias. García lamentó la sumisión de ambos a los dictados de los mercados financieros, y que el PSOE incurra en la misma estrategia de recortes que el PP, aunque encubierta.

El rechazo a las enmiendas de la oposición por parte del PSOE, aparte de razones políticas, también las puede tener numéricas. Según un informe de economistas cercanos al PSOE, las enmiendas del PP supondrían un crecimiento del Presupuesto de hasta 187 millones, lo que dispararía su crecimiento un 1,7%, es decir, superaría en seis décimas el proyecto del Gobierno andaluz, lo que anularía una de las principales críticas que han venido vertiendo desde que se conociera: unos presupuestos alcistas cuando lo aconsejable es apretarse el cinturón. En el caso de IU, sus propuestas dispararían los presupuestos hasta en 781 millones (un 4,2%). Ambos, por tanto, se romperían los límites del déficit del 1,3%. Los populares, con un 1,4%, y la coalición de izquierdas con un 2%. El documento también constata que el PP incurre en contradicciones como presentar una enmienda a la totalidad, cuando sus enmiendas sólo afectan a 977 millones del presupuesto, es decir, a sólo un 3% del mismo, el recorte de 40 millones en Dependencia o no provincializar ni una sola de sus propuestas, después de sus críticas vertidas contra el Gobierno andaluz en esta materia.

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