Paisaje almeriense con Arenas aún de presidente

  • Elena Valenciano iguala a Zoido con la juez Alaya, Chacón llega con muletas y Griñán inicia la liturgia del cónclave.

Almería. El PSOE andaluz elige la urbanización costera del Toyo para celebrar su primer congreso después de haber conseguido mantenerse en el Gobierno de la Junta tras unas reñidas elecciones autonómicas en las que logró arrebatar una mayoría absoluta demoscópica al PP de Javier Arenas.  El palacio de congresos está muy cerca de la capital; sopla un viento fresco de Levante que entra por el Cabo de Gata, y a lo largo de la carretera aún figuran, bien coloreados, como si el sol no amarillease al papel, los amplios carteles donde se lee Arenas, presidente. En efecto, el resultado del 12º Congreso del PSOE andaluz, del que José Antonio Griñán saldrá como líder contestado, pero no cuestionado, no se entenderá sin esas elecciones en las que los socialistas perdieron  por algo menos de un punto frente al PP; una diferencia que lograron vencer gracias al acuerdo de gobierno con IU.

La vicesecretaria del PSOE, Elena Valenciano, que se encargó de abrir el congreso que hoy proclamará a Griñán como secretario general, se acordó de su rival, de Javier Arenas. "El candidato campeón ha salido hacia Madrid con un destino incierto, y ha dejado aquí al juez de Sevilla y a alguna jueza", afirmó Valenciano en relación a Juan Ignacio Zoido, magistrado, alcalde de Sevilla y próximo  presidente del PP andaluz, y la instructora del caso de los ERE, Mercedes Alaya. Valenciano, muy conocedora de las tripas del PSOE andaluz, sobre todo después del último congreso federal donde los socialistas se dividieron entre Rubalcaba y Chacón, abogó por la integración en el partido. "Hacen falta todos los socialistas andaluces", proclamó Valenciano, que comparó su partido con una noria donde a veces se está abajo, y otras se sube, pero que nunca se queda parado. Una llamada de atención, quizás, al trabajo de confección de la dirección que Griñán deberá ejecutar a partir de hoy.

Carme Chacón, la mujer que se enfrentó con Alfredo Pérez Rubalcaba en el pasado congreso federal y que fue, por tanto, una contrincante de Valenciano, también asistió a la sesión de tarde, a pesar de estar convalenciente de una operación en el talón de Aquiles. Ayudada de una muleta, la socialista a la que se suponía que iba a estar unos cuantos meses ausentes debido a su complicada recuperación, vino a respaldar a Griñán y a su dirección saliente, que apostaron de modo decisivo por ella en su disputa electoral con Rubalcaba.

El secretario general, no obstante, cerrará el congreso mañana domingo. Griñán y Rubalcaba han recompuesto bastante sus relaciones en los últimos meses. El secretario general quiso que Griñán fuese presidente federal del PSOE, y en las últimas semanas coinciden en la necesidad de llegar a un acuerdo de Estado con el PP.

Cuando Griñán salga elegido esta mañana secretario general, en el palacio de congresos del Toyo comenzará la larga liturgia socialista para encajar el puzzle de la nueva Ejecutiva, sin duda más griñanistas. Mucho más. Ya hay una sala preparada para las negociaciones; anoche, el presidente cenó con los secretarios provinciales, y esta tarde comenzará la ronda de consultas que llevará a la fromación de la Ejecutiva, que se votará mañana domingo.

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