Por qué Pantoja podrá evitar la cárcel

A pesar de sus dos años de reclusión y multa de 1,1 millones de euros Isabel Pantoja casi con toda probabilidad no tendrá que pisar la cárcel. Aunque la última palabra la tiene el tribunal, la tonadillera cumple todos los requisitos que exige la ley para pedir la suspensión de la pena privativa de libertad: se trata de una condena que no supera los dos años de cárcel, carece de antecedentes penales y tiene cubierta la responsabilidad económica.

En estas circunstancias los jueces suelen aceptar la suspensión de las sentencias. A veces incluso de oficio. Sólo en rarísimas ocasiones no lo han estimado.

La segunda circunstancia que explica que la cantante no tenga que perder la libertad reside en la naturaleza del delito que la Audiencia de Málaga considera probado. Aunque los magistrados atienden casi punto por punto el hilo argumental que sostenía la Fiscalía Anticorrupción, no consideran sin embargo que la acusada incurriera en blanqueo de capitales continuado, de ahí que hayan rebajado la pena desde los tres años y medio de prisión que exigía el Ministerio Público a 24 meses.

La sentencia precisa que la tonadillera incurrió en una "pluralidad de operaciones o actos de encubrimiento, materializados ora mediante ingresos en efectivo en depósitos bancarios, ora mediante adquisición de bienes a través de sociedades y negocios legales que dieron cobertura formal a esos actos mercantiles". Para el tribunal, según también lo dispuesto en la jurisprudencia, se pueden "tener muchas acciones y un solo delito", de ahí que a pesar de todas las operaciones que realizó para diluir el dinero negro que le proporcionaba Julián Muñoz la declare responsable de un único delito de blanqueo de capitales y no de un delito continuado.

La sala, además, rebaja las pretensiones de la Fiscalía Anticorrupción al fijar la multa en 1,1 millones de euros en lugar de los 3,6 millones que exigía.

Estas son las razones de por qué ella previsiblemente podrá evitar la reclusión, mientras que Mayte Zaldívar, si se confirma la sentencia, deberá ingresar en prisión para cumplir los 3,3 años impuestos en la sentencia.

En estas condiciones se puede entender que se trata de una sentencia relativamente benévola para Pantoja, lo que no fue óbice para que la tonadillera trasluciera a través del gesto las dificultades para encajar la condena. Salió de la sala de vistas del brazo de sus abogados, seria y con la mirada al frente. Unos pocos seguidores que casualmente coincidieron con ella en la Ciudad de la Justicia le gritaron palabras de aliento. Todo parecía ir bien hasta que sorpresivamente decenas de medios de comunicación -fundamentalmente cámaras y programas del corazón- se avalanzaron sobre la artista condenada justo cuando pretendía subir a su coche.

Los efectivos policiales movilizados para la ocasión -nada que ver con las decenas que constituyeron el primer dispositivo de seguridad creado para el inicio del juicio en octubre de 2012- resultaron insuficientes para controlar el tumulto.

La tonadillera apretujada en medio de cámaras y micrófonos no cayó al suelo porque en el último momento pudo ser sujetada por un agente y, mientras trataba de desengancharse el pelo de la botonadura del uniforme, era empujada hasta el coche, al tiempo que el conductor, subido al capó del automóvil, pedía a gritos que se le abriera paso a la tonadillera.

A esa misma hora, Julián Muñoz ya esperaba en los calabozos de la Audiencia de Málaga su traslado a la cárcel. Su familia se aprestaba a comprarle alguna ropa y enseres personales con los que afrontar su ingreso en prisión.

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