Paquito, el niño milagro

  • Francisco Alejandro Duarte Gómez, en sus 18 meses de vida, ha superado varias operaciones a vida o muerte por un problema casi inédito en la traquea

Hay veces en las que un simple número marca la frontera entre la vida y la muerte. Paquito nació enfrentándose a las estadísticas, a los fríos datos que le daban pocas posibilidades de sobrevivir. Pero uno a uno ha salvado todos los envites que le ha marcado el destino. Francisco Alejandro Duarte Gómez ha tenido que luchar por su vida desde que vino al mundo en su escaso año y medio que tiene. Su padre, Ramón Duarte Morales, lo dice de manera muy clara. "El niño nos ha enseñado a luchar".

La de Paquito es la historia de una pareja de gaditanos que en el año 2001 emigró a Castellón como otros tantos, parados en Cádiz y con trabajo allí a los pocos días de llegar. Él en una empresa de azulejos del grupo Pamesa y ella en un restaurante. Y los sueños empiezan a hacerse realidad con la compra de una casa en Onda y la llegada de su hija Andrea. Hasta que llega la crisis de la construcción que azota duramente a estas empresas, que o cierran o se deshacen de gran parte del personal. A Ramón le tocó la china y se tuvo que ir al paro en 2009. Entre lo que cobraba él y su esposa como trabajadora de ayuda a domicilio apenas superaban los 800 euros.

Francisco Alejandro llega al mundo el 5 de octubre de 2011, un bebé prematuro que nació con una cardiopatía congénita en el corazón y la arteria pulmonar. Dos semanas antes fallece en Cádiz la madre de Ramón: "Mi hijo tenía que venir a este mundo para cubrir el hueco de su abuela. Estoy seguro de que ella lo tiene que estar cuidando".

Ramón Duarte habla de los temas médicos con una extraordinaria precisión. Ha tenido que aprender a marchas forzadas a base de toda las vicisitudes que ha tenido que pasar su hijo.

Y es que a las tres semanas de llegar a su casa cogió una bronquiolitis y estuvo muy grave, tanto que los médicos le daban pocas esperanzas de que saliera adelante. Después de 28 días en el hospital de Castellón, regresa a casa y a las dos semanas vuelta a empezar, otra bronquiolitis. El 6 de enero de 2012 fue hospitalizado y ya no ha vuelto a estar en casa. Sólo ha salido para los traslados de centros, de Castellón a La Fe en Valencia y desde el 20 de marzo al Virgen del Rocío en Sevilla.

El 2 de febrero se le cierra la traquea y está a punto de morir asfixiado. Lo tienen que operar con urgencia porque lo pueden oxigenar pero no sacarle el aire. El motivo es que tenía una malformación no conocida en la traquea, un caso único en el mundo en un niño con vida. Primero lo operarían del corazón y la arteria pulmonar, ya que ésta le había crecido por detrás de este órgano y no por delante, como es lo común en los niños. Tres de cada diez pequeños no superan esa operación, riesgo que aumenta cuando sólo se cuenta con cuatro meses de vida.

Un día después hay que operarlo con urgencia de la traquea haciéndole un injerto con tejido del estómago en una "operación a ciegas" porque no conocían ningún caso como el de este niño. Los médicos se lo ponen muy crudo: "Nos dijeron que era cara o cruz, a vida o muerte". Paquito volvió a salir adelante y los médicos, que fueron los que lo bautizaron como Paquito, aseguran que es un milagro que un niño de apenas tres kilos de peso con dos operaciones extracorporeas en 24 horas siguiera vivo. En 15 días cruciales, sin saberlo, Paquito tenía que decidir si quería vivir o no. Eligió lo primero.

El 13 de marzo vuelta al quirófano. El crío sufre ataques de asfixia porque el tejido que le habían puesto en la traquea se colapsa. Ahora deben cogerlo de las costillas. Si esta operación fallaba, se agotarían las posibilidades de supervivencia y los médicos no tienen apenas esperanzas, pero el niño milagro les lleva nuevamente la contraria. Después ha tenido todo tipo de complicaciones con infecciones y hasta cinco neumonías pero "el niño va a salir para adelante. Ahora está ya solo con un cánula y esperamos que en unos días pase a planta".

En marzo fue trasladado y todos los miembros del equipo que lo habían tratado durante un año lloraron por su marcha a Sevilla, donde está uno de los mejores especialistas en el apartado respiratorio, el doctor Matute.

Paquito es "un niño muy alegre, con unos ojos que te miran llenos de vida que le da su abuela. Siempre está riéndose" asegura su padre emocionado. Después de lo que lleva pasado y lo que ha superado "ahora tiene el futuro por delante".

Toda esta historia viene acompañada de un drama económico. Cuando Ramón deja de cobrar el paro, no puede afrontar la hipoteca y la pareja la deja de pagar: "En cualquier momento vendrá el banco y nos la quitará". Durante la estancia del niño en Valencia reciben la ayuda de Cáritas para trasladarse diariamente al hospital La Fe, un día él y otro su mujer María de los Ángeles.

Ahora están en Cádiz. Su hija y la madre en casa de un cuñado. Él repartiéndose entre los domicilios de los hermanos. Está intentando conseguir un alquiler social debido a la situación económica y la especial situación que tiene su hijo. Todo esto les limita a la hora de buscar trabajo.

La situación ha sido angustiosa, "no hemos pillado una depresión porque estamos en tensión". Y tiene un deseo que para los que son padres comprenden más que nadie: "Estoy deseando que se cure porque hasta ahora no he podido disfrutar de mi niño y tampoco de mi hija". Ya Paquito no espera un milagro, sino sólo un futuro que está por escribir.

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