Pilar González arrebata a Jiménez la Secretaría del PA por sólo 69 votos

  • El congreso andalucista se cierra sin perdedores al pactar ambos candidatos a última hora una Ejecutiva de integración · En 2009 celebrarán un nuevo cónclave

La ligera ventaja en avales con la que partía la ex portavoz parlamentaria, Pilar González, en la carrera por la Secretaría General del PA, se convirtió ayer en votos. Pero sólo fueron un puñado los que le separaron de su rival, el alcalde de Utrera, Curro Jiménez, al que desbancó por el estrecho margen de 69 sufragios en el XIV Congreso Nacional celebrado en Sevilla -270 a 201 y sólo 5 votos en blanco.

El elemento decisivo para su elección como nueva y primera líder andalucista fue, además de los apoyos y sus dotes para la oratoria -aunque su discurso fue algo disperso respecto al de su oponente-, el pacto alcanzado in extremis con el otro aspirante, que permitió que el cónclave acabara sin vencedores ni vencidos.

La tensión durante la presentación de las ponencias y su posterior rechazo mayoritario, la constante petición de unidad por un sector amplio del partido y, sobre todo, de parte de la vieja guardia, con Alejandro Rojas Marcos, Miguel Ángel Arredonda y José Núñez a la cabeza, fue lo que llevó a González y Jiménez a convocar a una reunión de urgencia de la que salió el acuerdo. Un pacto en el que el reparto de poder quedó en doce cargos para la lista ganadora, entre ellos, la Secretaría general y las secretarías de Organización, Finanzas y Relaciones Institucionales, y los ocho cargos restantes para quien perdiera.

Pese a ser un ejercicio de entendimiento de ambos, Jiménez se afanó por arrogarse la autoría tras las "ofertas" que había lanzado en los últimos días. Sin embargo, de poco le sirvió, al igual que la contundencia de su alocución, en la que dejó claro que el "mal" del PA ha sido la sempiterna guerra entre "buenos y malos". Satisfecho por el "magnífico" y "maravilloso" acuerdo alcanzado, sólo esperó que eso sirviera para que a partir de ahora "se curen heridas y no se eche nada en cara". Aunque eso sí, tendrá ya que hacerlo como número dos de González.

La ganadora también quiso buscar tratamientos de urgencia a la crisis del partido y abogó por poner un "torniquete" para frenar la "sangría", cuyo primer estadio era la obtención de una dirección "solvente" y un nuevo secretario general, posponiendo para dentro de un año otros aspectos importantes como "cambios organizativos y estrategias políticas".

Pletórica y "agotada" tras su elección, Pilar González respiró porque "ya se ha salvado el primer escollo" y por iniciar una nueva andandura en el que "esa unidad, que era una demanda y un objetivo se ha cumplido".

Quien vivió con el gesto más amargo el cónclave fue el ya ex secretario general. Julián Álvarez, visiblemente afectado, aplaudió lo mínimo y gesticuló lo imprescindible para que nada pudiera dar pie a interpretación alguna. Su batacazo electoral sólo lo pudo compensarlo con el aplauso que unos pocos le brindaron cuando votó a quien sería su relevo.

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