La Policía desarticula una red de expolio arqueológico con nueve detenidos en Córdoba

  • Los agentes implican a otras cuatro personas en Jaén y a una en Granada con un entramado que operaba en todo el país

Agentes adscritos a la Brigada de Patrimonio Histórico de la Policía Nacional han desarticulado una red presuntamente dedicada al expolio de yacimientos arqueológicos. Aunque operaban a nivel nacional, actuaban principalmente en Andalucía, Aragón y Valencia. La zona más castigada ha sido la campiña cordobesa, rica en yacimientos por el asentamiento de pueblos y la diversidad de civilizaciones. Hasta el momento hay veinte detenidos: nueve en Córdoba, cuatro en Jaén, dos en Valencia y Castellón y uno en Ibiza, Zaragoza y Granada. En el transcurso de la misma operación se han practicado 24 registros en los que se han intervenido, entre otros efectos, miles de piezas arqueológicas de todo tipo, más de 12.000 monedas de distinta tipología y época, 72 armas de fuego y 8 detectores de metales. En uno de los casos fueron necesarias tres furgonetas para trasladar los efectos recuperados hasta el lugar de depósito.

Entre las piezas más relevantes destacan una importante cantidad de trozos de cerámica fragmentada, más de 10.000 piezas de paleontología y arqueología, más de 12.000 monedas de distinta tipología y época, dos colecciones de monedas romanas, trozos de fíbulas, hachas de piedra y metálicas, una ánfora reconstruida, dos lucernas y una falcata -espada usada por los íberos-; colecciones de botones antiguos, un cofre con piedras, un fragmento de tela de sepultura romana y rascadores neolíticos. Además, se recuperaron dos cuadros de los siglos XVII y XVIII, cinco cuadros pequeños, un capitel de madera y dos columnas, ocho detectores de metales y manuales de aparatos detectores; un pico del detector, un visor nocturno, un escáner y varios ordenadores.

Algunos de los ahora detenidos se desplazaban a diario, tanto en horas nocturnas como diurnas, a distintos yacimientos, previamente localizados, provistos de detectores de metales y otros útiles para la excavación y sustracción de los materiales que pudieran ser hallados. Incluso a uno de los arrestados le fue intervenido un manual con consejos de comportamiento ante eventuales actuaciones policiales contra los expoliadores.

Una vez que los autores del expolio localizaban los bienes, los comercializaban directamente entre personas conocidas y en establecimientos comerciales, aunque también los ofrecían en páginas de subastas de internet. Los investigadores han podido determinar que la red se ha convertido en punto de encuentro predilecto entre expoliadores y compradores. La sensación de impunidad que ofrece ha sido por tanto aprovechada para la comercialización de los restos, ya que también resulta ventajosa por la dificultad que entraña la identificación de compradores y vendedores en webs extranjeras. La numerosa documentación intervenida en los registros ha puesto de relieve que en algunas páginas se ofrecen piezas de arte con supuestos "certificados de autenticidad", sin determinar su procedencia.

La operación Pitufo se inició el pasado mes de octubre a partir de las informaciones obtenidas durante la ejecución de la operación Vivo, del año 2006, que culminó con el arresto de 24 personas y en la que fueron recuperadas miles de piezas de gran valor arqueológico.

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