Prisión para un ex toxicómano rehabilitado con vivienda y trabajo

  • José María Bohórquez estuvo más de un año junto a su compañera a las puertas del Ayuntamiento de El Puerto en demanda de un piso que finalmente consiguió

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La vida de José Mari parecía que finalmente había encontrado el rumbo adecuado después de un sinfín de contratiempos y problemas muy graves. Por fin tenía el piso municipal por el que tanto había luchado, un piso que estaba amueblando con toda la ilusión del mundo, y acababa de firmar un contrato fijo de trabajo en una empresa de limpieza de alcantarillado cuando el pasado lunes la Policía Nacional se presentó en su domicilio para llevárselo consigo. Primero a Comisaría y después a la prisión de Puerto 2, donde ahora se encuentra.

En la azarosa vida de José Mari ha habido de todo y en los largos años que pasó enganchado a la droga, once de ellos junto a su compañera Lola, vivió situaciones que nadie que no haya pasado por eso imagina. Durmieron durante años en la calle, primero en una parcela de la Angelita Alta y luego bajo los restos del antiguo puente, en el parque Calderón. Como casi todos los toxicómanos, José Mari vivió estrechamente unido a la delincuencia y ya ha pasado antes por la cárcel. Ahora ha vuelto a prisión cuando menos lo esperaba para saldar una deuda contraída en el año 2005, el último año en el que estuvo enganchado, a causa de un robo con fuerza. El Juzgado de lo penal número 1 de Cádiz ha dictado sentencia y la justicia no entiende de situaciones personales. No le ha dado tiempo ni de amueblar el piso por el que pasó catorce meses apostado a las puertas de la Casa Consistorial, ni siquiera ha podido dormir en él una sola noche.

Lola, su compañera, no tiene miedo de que recaiga en la droga ahora que ha vuelto a prisión porque como dice "de aquello no queremos ya saber nada ninguno de los dos", aunque no puede ocultar su tristeza por este nuevo revés ahora que la vida empezaba a sonreírles.

Lola no podrá acudir a la prisión hasta el sábado para visitar a José Mari pero ya está en contacto con abogados como el padre Angulo, que les está echando un cable. Al tener antecedentes es difícil conseguir la conmutación de la pena de 18 meses de cárcel por una multa, aunque sí se puede luchar por lograr un adelanto del tercer grado teniendo en cuenta que tiene un contrato fijo de trabajo y puede acreditar que se encuentra totalmente reinsertado en la sociedad, lo que a la postre debe ser el fin último del paso por la prisión. Apoyos, desde luego, no le van a faltar.

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