Roca admite que dio 73.800 euros al juez De Urquía por favores judiciales

  • El magistrado asegura que es "absolutamente falso" que pidiera o recibiera suma alguna · El presunto cerebro de la trama marbellí afirma que le pidió "que le echara una mano" para comprar una vivienda

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Inesperadas y sorprendentes. Las revelaciones que el presunto cerebro de la trama de corrupción urbanística de Marbella, Juan Antonio Roca, hizo ayer, al inicio de la segunda sesión del juicio por el caso De Urquía, dejaron al principio casi sin palabras a las defensas de los dos otros acusados.

El principal imputado en el caso Malaya admitió haber entregado dinero al juez Francisco Javier de Urquía, que llevaba las riendas del Juzgado de Instrucción 2 de Marbella, tras pedirle éste "que le echara una mano en la compra de una vivienda". En concreto, según precisó Roca, entregó al magistrado, en una supuesta reunión que ambos mantuvieron en su despacho el 17 de marzo de 2006, dos sobres que contenían un total de 73.800 euros para "la entrada" de su casa. A cambio, Roca pensó -según dijo- que el juez intentaría ayudarle "en algún tema judicial", aunque "no se aclaró en cuál". Entonces sólo tenía un asunto en los juzgados que, además, había recaído en el órgano de De Urquía: una querella contra el dueño de una televisión de Marbella, Telemar, por emitir un programa que vertía sospechas de ilicitud sobre las actuaciones del responsable del Urbanismo.

Frente a las declaraciones exculpatorias que había prestado durante la instrucción de la causa seguida contra él, el juez y un conocido empresario de la Costa del Sol llamado Arnaud Fabrice, Roca tuvo ayer un alarde de supuesta sinceridad y admitió "parcialmente" los hechos que le imputa la Fiscalía. Reconoció exactamente haber cometido el delito de cohecho, aunque no en el modo que el Ministerio Público lo relata.

El acusado explicó que para él no era "fácil" reconocer esos hechos, algo que se animó a hacer de motu proprio y libre y voluntariamente: "Mi abogado me asesoró en una línea de defensa, pero es la primera vez que me enfrento a un tribunal que me va a enjuiciar y he decidido decir la verdad".

Roca negó de este modo haber llegado a algún tipo de acuerdo con la Fiscalía u otro estamento, un extremo que le fue preguntado expresamente por la defensa del juez, que ejerce el letrado Antonio González Cuéllar.

Tanto este letrado como las otras dos defensas necesitaron incluso un receso para digerir y analizar el cambio de versión de Roca, dadas las consecuencias penales que podría tener para el juez. Sobre la intervención del tercer acusado, Roca lo exculpó, pues aseguró que Fabrice "nunca" cogió dinero alguno y sólo recogió el contrato de compraventa de la vivienda del juez en el despacho de su gestoría.

El reconocimiento parcial de los hechos por parte de Roca, que provocó un lógico revuelo mediático, fue rechazado por el juez Francisco Javier de Urquía, quien en su interrogatorio rebatió de forma contundente sus peligrosas afirmaciones.

El magistrado dijo que es "absolutamente falso" que él recibiese dinero alguno de Juan Antonio Roca, con quien negó haberse reunido a tal efecto, y atribuyó su cambio de declaración a un posible pacto alcanzado fuera del juicio. "La declaración de Roca parece que no tiene otro fundamento que el posible acuerdo al que habría llegado para recibir trato de favor de otras instancias".

Fuentes jurídicas consultadas por este diario explicaron que, en caso de condena, las inesperadas revelaciones de Roca podrían depararle una considerable rebaja en el castigo contemplado por cohecho. Al asegurar el acusado que fue el juez quien le pidió dinero, su conducta se enmarcaría en el segundo apartado del delito de cohecho (artículo 423.2), que contempla penas inferiores a quienes cometen cohecho atendiendo "las solicitudes de las autoridades o funcionarios públicos".

En cuanto a Arnaud Fabrice, el magistrado aseveró que le pidió que le buscara un abogado para hacer el contrato de su vivienda, y que desconocía que recurrió a Roca y que fue él quien lo hizo, aunque entonces no era el "monstruo mediático" que es ahora. También aseguró que "nunca" habló con Roca por teléfono y que la relación entre ambos se limitó a "un par de actos sociales en el local de Arnaud". Sobre la casa que adquirió en la urbanización Azalea Beach, manifestó que la compró con su dinero y el de su mujer, que tiene "solvencia económica".

Arnaud Fabrice, quien aseguró que se limitó a recoger el contrato de la vivienda del juez en el despacho de Roca. "Jamás en mi vida recogí dinero", exclamó.

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