El SAS alcanzará el equilibrio presupuestario en 2012

  • Los gestores sanitarios esperan que el próximo año se rentabilicen las medidas de ahorro adoptadas en el sistema andaluz desde hace diez años, que reducen gasto farmacéutico y potencian la atención primaria.

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El Servicio Andaluz de Salud (SAS) aspira a alcanzar el equilibrio presupuestario en el próximo ejercicio en el que, con una dotación de 9.393 millones y un crecimiento cero, se espera rentabilizar el ahorro alcanzado con las medidas adoptadas en los últimos años.

La previsión de los responsables de la gestión sanitaria es que, por primera vez, los ingresos que se reciben del Estado serán suficientes para cerrar el año sin déficit. Este objetivo es tanto económico como una demostración de la validez de una filosofía. La Junta no sigue la extendida corriente de que el sistema sanitario es insostenible.

Frente a lo que parece una inevitable aplicación del copago, los gestores consultados afirman que existen fórmulas de ahorro que harían innecesaria una medida que supondría abrir la puerta a modificar las bases del mismo sistema. El ahorro acumulado y la más que probable reducción salarial a los funcionarios que aplicará el nuevo Gobierno de Rajoy harán el resto. Estas cuentas sólo se desequilibrarían si el Estado decidiera reducir las transferencias, pero, en principio, no se cree probable.

Las optimistas previsiones serían el resultado de medidas aplicadas desde hace años y que no se han tomado en otras comunidades autónomas que se encuentran al borde del colapso, como es el caso de Castilla-La Mancha o Cataluña, que marca la pauta de los recortes sanitarios. A la cabeza de este modelo de eficiencia que se puso en marcha en los años de vacas gordas, antes del zarandeo de la crisis, se encuentra la contención en gasto farmacéutico. En Andalucía, se ha rebajado la factura farmacéutica hasta el 19,5%. Pero aún hay capacidad de mejora, puesto que los datos de facturación farmacéutica en Andalucía se encuentran 5 puntos por encima de la media de la OCDE y 10 puntos por encima del gasto farmacéutico sueco o canadiense. Cada punto porcentual que se obtenga de racionalizar el gasto farmacéutico proporciona alrededor de 100 millones de ahorro.

Desde hace ya más de diez años, la sanidad pública andaluza fomentó la prescripción por principio activo, los genéricos. Esta medida se acaba de aplicar ahora en el resto de España. En la comunidad, no es una novedad. Los beneficios económicos se estiman en más de 1.000 millones de euros en comparación con el promedio nacional desde el año 99. En Andalucía el 84% de las prescripciones se realizan por principio activo, lo que supone que tenga el precio medio por receta más bajo del Estado, un 11,34% frente al 12,75% nacional.

Además, se apuran los márgenes de mejora en otras partidas con un estudio pormenorizado de detección de prácticas poco eficientes o mejorables. Un ejemplo es la puesta en marcha de las plataformas provinciales de contratación administrativa, por las que las compras y contrataciones que se venían realizando hasta ahora en los centros se integran en un modelo provincial, lo que posibilita negociar mejores precios y unificar los recursos humanos destinados a estas tareas. En 2010, se ha contabilizado un ahorro sobre el gasto total objetivo de 100 millones de euros. Esta medida ha contribuido a romper la tendencia creciente del gasto, pasando de unas tasas de crecimiento del 10,11% en 2008, al 3,97% en 2009, al 0,96% en 2010.

Otra línea de mejora de eficiencia es el modelo de alta resolución, basado en la consulta de acto único y fórmulas asistenciales innovadoras -como la gestión clínica o la atención por procesos-, así como en el uso de las nuevas tecnologías aplicadas a la asistencia (telemedicina). Este modelo, que no es otra cosa que evitar hacer dos veces lo mismo, ha permitido agilizar y optimizar los tiempos de atención y de respuesta, evitando desplazamientos y molestias a la ciudadanía. Asimismo, posibilita aumentar la coordinación entre los niveles de asistencia primaria y especializada. Resulta complejo estimar un dato de ahorro económico derivado de la implantación de consultas de acto único, pero sí se sabe que los pacientes atendidos en consulta de acto único obtienen su diagnóstico en un tiempo inferior en dos tercios al circuito convencional, por lo que el número de desplazamientos de los pacientes a los centros sanitarios se reduce en un tercio.

Este ahorro de tiempo a pacientes y profesionales se está produciendo también con el proyecto IT 21, actualmente en periodo piloto para 30 patologías y con la implicación de 200 profesionales, que consiste en eliminar los partes de confirmación semanales de las incapacidades. El proyecto IT 21 logrará ahorrar cerca de seis millones de consultas que los médicos de familia dedican a trámites burocráticos relacionados con bajas laborales. Los médicos de familia dedican el 17% de las consultas al seguimiento de las incapacidades temporales y con el nuevo modelo, que promueve partes de baja y alta sólo según las necesidades, se estima una reducción de casi el 13% de este tipo de consultas.

La Receta XXI, o receta electrónica, es otro de los métodos novedosos que evita el desplazamiento de los pacientes crónicos al centro de salud con el único fin de renovar sus tratamientos. La receta electrónica ha reducido en un 15,28% las visitas y ha ahorrado más de tres millones de euros sólo en papel.

La implantación en Andalucía de la aplicación informática Diraya, que da soporte a la historia de salud digital, al modelo de receta electrónica y a la petición de cita previa con el médico de familia o pediatra a través de Salud Responde o internet, ha permitido mejoras para el sistema sanitario público andaluz valoradas en 1,7 euros por cada euro invertido en dicha plataforma. De hecho, se estima que los costes acumulados que ha supuesto Diraya en la última década, cifrados en 278,9 millones, han generado un beneficio neto acumulado de 493,7 millones.

Estas fórmulas despejan el camino para una mayor eficacia en la atención primaria que, a su vez, por su carácter preventivo, repercute, en un menor gasto hospitalario. Sobre esa base el SAS defiende la sostenibilidad de la sanidad pública.

Aún así, en los hospitales, el desarrollo del modelo de reorganización laboral pactado en 2007, que supuso la ampliación de la jornada laboral ordinaria hasta las veinte horas, ha multiplicado el número de intervenciones quirúrgicas en horario de tarde, reduciendo las realizadas en horario fuera de la jornada laboral. Es un ahorro de más de 3,1 millones de euros desde 2007.

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