De la Serna confirma que la concesión de la autopista Sevilla-Cádiz no se prorrogará

  • La gestión posterior dependerá de un plan que el ministro de Fomento desea negociar

El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, ayer en Sevilla. El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, ayer en Sevilla.

El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, ayer en Sevilla. / víctor rodríguez

La concesión de la autopista de peaje Sevilla-Cádiz no se va a prorrogar cuando venza el contrato a mediados del año 2019. Así lo confirmó ayer el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, en Sevilla. Ni esta concesión ni ninguna otra de las que vencen en España a lo largo de los próximos años tendrán más prórrogas.

De este modo, el Ministerio de Fomento deberá asumir la titularidad de esta autopista que fue inaugurándose por tramos en la década de los años setenta del siglo pasado. No obstante, hay un matiz que el tiempo dirá si es importante o no e, incluso, si es contundente: Fomento tendrá que abordar en un plan cuáles son sus objetivos de futuro sobre las grandes vías en España, toda vez que además de la AP-4, recibirá otras cuatro autopista, una en el norte y las otras tres en el Mediterráneo catalán y valenciano. De la Serna descartó un peaje débil, una suerte del relevo al actual.

En el fondo, lo que le surge al Ministerio es un problema para financiar el mantenimiento de estas nuevas carreteras. De la Serna no se refirió a este asunto, sólo a un plan que quiere que sea consensuado con la oposición fijará el plan de grandes vías. Pero surgen dudas sobre el destino final: si seguirán siendo estatales, si algunas pasarán a las comunidades o se experimentarán nuevos modelos.

La concesión de la autopista AP-4, una de las más antiguas del país, debió concluir en 1993, pero a partir de ahí, diversos gobiernos centrales, tanto del PSOE como del PP, la han venido prorrogando. Sólo se quitó el peaje de Jerez (queda el de Las Cabezas), pero se hizo a base del Presupuesto de la Junta; en la actualidad, el Gobierno autonómico aún paga una cuota anual a la concesionaria por haber eliminado esta barrera.

Recientemente, el presidente de Abertis, Salvador Alemany, explicó que su concesionaria ya se ha resignado al fin de la concesión debido a que la presión social empuja a los partidos a no conceder más prórrogas. Así lo indicó tras la junta de accionistas de esta compañía que se celebró hace unos meses. El peaje Sevilla-Cádiz tiene un precio actual de 7,2 euros para los turismos y es la única carretera de doble vía que une a ambas capitales. Las autopistas de peaje que tendrán un trato diferente son las radiales del entorno de Madrid, ya que serán asumidas por el Estado como consecuencia de la quiebra del negocio, no del fin de la concesión. Éstas sí se sacarán a concurso después de un período de gestión pública.

Entretanto, la empresa italiana Atlantia ha expresado su interés en explorar una "posible operación corporativa" con Abertis, lo que ha provocado la suspensión de cotización en bolsa de la compañía española. Según ha comunicado Abertis a la Comisión nacional del Mercado de Valores (CNMV), Atlantia, la antigua Autostrade controlada por la familia Benetton, le ha manifestado su interés en explorar una posible operación corporativa sin que hasta la fecha se hayan concretado los términos de la misma. En 2007 ya se exploró una posible fusión entre Abertis y Atlantia, que finalmente no se llevó a cabo por los obstáculos de las autoridades italianas a la operación.

Abertis salió del capital de Atlantia en enero de 2011 cuando vendió el 6,68 % de la acciones que le quedaban en el grupo italiano. El año pasado, Abertis volvió a Italia con la compra de dos sociedades que controlan el 51,4 % del grupo industrial italiano A4 Holding, cuyos principales activos son las autopistas A4 y A31, y en febrero de este año alcanzó el 59,93 %.

Atlantia es uno de los principales grupos en el sector de infraestructuras aeroportuarias y de autopistas del mundo, opera 5.000 kilómetros de autopistas de peaje en Italia, Brasil, Chile, la India y Polonia y gestiona los aeropuertos de Fiumicino y Ciampino, en Italia, y los tres aeropuertos de Niza, Cannes Mandelieu y Saint Tropez, en Francia. Al cierre de 2016, Atlantia registró una facturación total de 5.484 millones de euros, un ebitda (beneficio bruto de explotación) de 3.378 millones y tenía una capitalización bursátil de más de 19.000 millones.

Por su parte, Abertis registró en 2016 una cifra de negocios de 4.758,2 millones, un ebitda de 3.240 millones y tiene actualmente un valor de mercado superior a los 16.000 millones. En el momento de la suspensión, las acciones de Abertis se cotizaban a 16,295 euros tras revalorizarse el 6,61 %, la mayor subida hasta entonces en el Íbex 35.

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