Toxicología no descarta poder analizar el ADN en los huesos

  • El Servicio de Biología será el encargado de estudiar la viabilidad de realizar la prueba

El Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses anunció ayer que no descarta la posibilidad de comparar el ADN de los restos hallados en la hoguera de la finca de Las Quemadillas con el de los niños Ruth y José. Será el Servicio de Biología de esta institución de referencia en la materia quien estudiará en los próximos días la viabilidad de llevar a cabo esta prueba, según fuentes del Ministerio de Justicia.

Este trabajo cuenta con una dificultad adicional debido a que, como explican los informes realizados hasta ahora, los restos fueron extraídos de una hoguera en la que se utilizó una plancha metálica que elevó la temperatura de las llamas entre 650 y 800 grados. A esa temperatura es difícil conservar muestras de ADN.

Para poder abordar el estudio biológico, es necesario que el Servicio de Criminalística del citado Instituto -situado en la localidad madrileña de Majadahonda- finalice un nuevo análisis antropológico de estos restos que fue solicitado por el juez de instrucción número 4 de Córdoba. Con esta nueva intervención, se trata de la cuarta vez que se realiza un análisis de este tipo en el marco de casi un año de investigación. Hasta ahora el juez cuenta con un primer estudio elaborado por la Comisaría General de la Policía Científica -en el que se determinaba que los restos eran de animales- y otros dos elaborados por expertos independientes que coinciden en que los restos corresponden a niños.

La Policía Nacional firmó el pasado 10 de noviembre un informe sobre los restos óseos recogidos en las Quemadillas dos días después de la desaparición de los pequeños. Este estudio -realizado por una técnico de la Policía Ciéntifica de Sevilla- determinó que se trataba de huesos de pequeños animales y descartó la presencia de restos humanos. Para obtener esta conclusión la perito analizó más de 120 fragmentos óseos, ropa calcinada, un botón y varias piezas dentales.

El pasado 17 de agosto, a petición de la familia materna, el forense Francisco Etxeberria emitió un informe que concluye que los restos recogidos en la hoguera que José Bretón hizo el día de la desaparición pertenecen a dos niños, de 2 y de 6 años. Según este estudio, el color de los restos indica que habían alcanzado temperaturas de entre 650 y 800 grados. Debido al estado de calcinación, el forense vasco consideró casi imposible determinar si el ADN corresponde a los niños.

El tercer informe lo realizó el director del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana en Burgos, José María Bermúdez de Castro. Este estudio -elaborado el pasado 22 de agosto- se llevó a cabo debido a las contradicciones de los dos anteriores. Este análisis tiene grandes coincidencias con el de Etxeberria. En concreto, señala que los huesos encontrados se corresponden, al menos, con los de un ser inmaduro de 6,22 años -la edad de Ruth- con un margen de error de 43 días. Este informe coincide con el segundo en que la temperatura pudo oscilar los 800 grados, debido a la posible utilización de la placa metálica.

Para dar fin a estas contradicciones el magistrado ordenó las nuevas diligencias que se van a realizar en el Instituto Nacional de Toxicología, donde se remitieron el martes las muestras para que sean analizadas.

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