Valderas estrena su último mandato con el apoyo del 75% de IU

  • El reelegido coordinador general de la coalición de izquierdas apela a la "unidad" tras las tensiones vividas en la asamblea

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Como estaba escrito en el guión, Diego Valderas se hizo ayer de nuevo con la coordinación general de IU, en el que será su cuarto y último mandato. Con una lista cremallera, renovada al 50% y rejuvenecida, aunque con miembros de la vieja guardia del PCA en los puestos de salida -José Luis Centella, Felipe Alcaraz y Willy Meyer-, Valderas logró superar el hito del 59% con el que resultó elegido hace ahora casi cinco años.

El debilitamiento del sector crítico le procuró un holgado resultado del 74,3% de los votos (376 votos a favor de los 529 sufragios emitidos), con los que se impuso a su rival, el ex parlamentario José Cabrero, que obtuvo el respaldo del 25,69% de los delegados (130 votos).

"Hoy de nuevo ha salido el sol para IU", dijo Valderas, que resaltó que tras las tensiones vividas en este cónclave por los incidentes con los militantes de las asambleas disueltas de Mengíbar (Jaén), Bollullos Par del Condado (Huelva) y Chiclana (Cádiz), éste ha servido para "salvar la unidad, la cohesión y la coherencia" y para tender la mano, una vez más, a la minoría, invitando a la "integración y la suma" más allá de los nombres.

Tras su previsible victoria, Valderas situó el primer reto de IU en el abandono de los "palacios de mármol" como el Parlamento y recuperar la calle ante esta coyuntura de crisis, tanto por compromiso social como por un rédito electoral más que necesario tras varias consultas electorales en retroceso de estas siglas. Un objetivo que afianzó recuperando términos como "lucha" y "capitalismo", más aún, en un momento en el que, según dijo, al ciudadano "le están robando" quienes están al frente de una banca a la que se inyecta dinero para garantizar su supervivencia. Para su consecución, el primer mandato de la nueva Ejecutiva será, tal y como recoge una de las resoluciones aprobadas, fijar un calendario de movilizaciones contra la crisis y una campaña de información a la ciudadanía.

Con esta estrategia y con "lo rojo" por bandera, Valderas hizo hincapié en la necesidad de hacer realidad el eslogan de esta asamblea, "preparar IU para avanzar hacia el socialismo", frente al PSOE, que lo lleva en sus siglas, "pero no lo representa".

En estos aspectos, el discurso de su oponente, José Cabrero, no se diferenció mucho. Probablemente, sólo marcó distancia con las palabras de Valderas en destacar la necesidad de que en IU entre "aire fresco", sea "abierta y más ágil" y la exigencia de acabar con el "control cupular" que, a su juicio, ha caracterizado a la dirección reelegida.

A la mano tendida de Valderas, Cabrero respondió que la apuesta por la pluralidad y la integración "no es que unos tengan unas secretarías y otros otras". "Eso no es integración", dijo, recordando que "salga lo que salga, la realidad está en la calle".

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