Más allá del daño económico

  • No sólo el negocio legal y las arcas públicas se resienten por el contrabando de tabaco, contra cuyo hábito advierten los expertos al ser muy nocivo para quienes lo consumen

Luchar contra el comercio ilícito de tabaco no sólo es hacerlo contra un problema económico, es presentar batalla a un producto que supone un grave riesgo para la salud pública y que, como tal, debe ser penalmente abordado. Esta fue una de las conclusiones resultantes de la Jornada Técnica sobre esta lacra social que se celebró ayer en el Palacio de Congresos de Cádiz bajo la organización de Diario de Cádiz (Grupo Joly)con el patrocinio de Altadis. "El contrabando de tabaco es siempre un tráfico de un producto irregular por la composición, conservación, información y accesibilidad indiscriminada a toda la población y por ello debe aplicarse junto con el tipo de contrabando el delito básico contra la salud pública del artículo 359 del código penal", indicó Ignacio Millán, director de la Asesoría Jurídica de Altadis y uno de los ponentes en esta jornada técnica.

Millán advirtió que se detectaba cierta tolerancia, sobre todo en Andalucía, con este tipo de contrabando, "que es un fenómeno intolerable en el país".

El tabaco legal está sometido a unos exhaustivos controles para ver que sus niveles son los correctos. Un proceso que se salta el de contrabando, lo que supone un auténtico peligro para el consumo humano. "Basta con que ese peligro exista para que ya pueda considerarse delito, simplemente esa actividad ya supone un peligro abstracto, porque las cajetillas de tabaco de contrabando no han pasado por los controles sanitarios y supone un delito contra la salud pública", dijo Ignacio Millán.

El director de la Asesoría Jurídica de Altadis explicó que una de las medidas que la tabaquera ha puesto en marcha para contribuir a luchar contra este tráfico ilegal es firmar un convenio por el cual se compromete a pagar a la hacienda pública hasta el quíntuple de lo que se ha dejado de recaudar con el tabaco incautado.

Mucho de este tabaco sin control proviene de países como Bélgica, Suiza o Grecia, y según Millán, detener su salida desde los países de origen "es complicado".

Para Altadis, el daño que se hace con el contrabando de tabaco no sólo afecta a los fabricantes o los estanqueros sino también a los usuarios y a la ciudadanía en general. Porque, aunque parezca un tópico muy manido: "Hacienda somos todos, y lo que se deja de pagar a las arcas públicas es dinero que podría traducirse en gasto social, en construir hospitales, carreteras, en mejoras para el país. Es un problema que hay que abordarlo desde esa perspectiva".

Según algunas cifras ofrecidas durante las jornadas, sólo en Andalucía se dejaron de recaudar 470 millones de euros por culpa del tráfico de cajetillas de tabaco ilegales. Y es que del precio del paquete de tabaco que se adquiere en un estanco, el 82% se lo llevan los impuestos. Por eso una cajetilla de América Legend que cuesta en España 3,48 euros, en Gibraltar sólo cuesta 1,70.

Un anuncio importante para la lucha contra el tráfico de tabaco se hizo ayer en este foro cuando el delegado de la Agencia Tributaria de Cádiz, Ignacio Martínez Casas, adelantó que el buque Fulmar se unirá al dispositivo de vigilancia en el Estrecho. Millán habló también de la virulencia de algunas situaciones, ya que se ha llegado a apredrear la aduana cuando se ha querido inspeccionar algún vehículo.

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