Los andaluces son los españoles que peor valoran la labor de su Ejecutivo

  • El Índice de Calidad de Gobierno revela que la percepción de corrupción en la región sólo es peor en Canarias, Baleares y Asturias y es similar a algunos territorios de Europa del Este

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El politólogo Víctor Lapuente reconoce que no hay indicadores objetivos para medir el nivel de buen gobierno de los países. Sin embargo, desde 2010 la Comisión Europea y la Universidad de Gotemburgo han calculado en tres ocasiones el Índice de Calidad de Gobierno. "Es subjetivo, pero la percepción de lo público da una sensación de cómo funciona una sociedad", explica el investigador español, uno de los responsables de este indicador, que se calcula con los resultados de casi 78.000 encuestas a ciudadanos de las más de 276 regiones que componen los -todavía- 28 países de la UE pre Brexit. España está en la media, pero Andalucía no sale bien parada, ya que presenta el peor dato del país.

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Las 411 entrevistas realizadas en la región ofrecen en una radiografía poco esperanzadora de la Administración autonómica. El Índice de Calidad de Gobierno es el peor del país, fijado en -0,74. El dato es negativo si se compara con el parámetro español, que está en -0,38, pero adquiere más relevancia si se tiene en cuenta que el cero es la media europea. Andalucía está mejor situada que la mayoría de las regiones de Italia, Grecia o Rumanía, pero peor que, por ejemplo, todas las regiones de Polonia, que hace poco más de 25 años vivía bajo un régimen comunista.

Lo preocupante es que, como en el resto de España, la percepción ha empeorado en Andalucía desde la última vez que los investigadores de la universidad sueca realizaron el estudio, en 2013. Entonces era la quinta peor región, por delante de Canarias, Galicia, Extremadura y la Comunidad Valenciana y, aunque estaba por debajo de la media europea, se quedó mucho más cerca, con un -0,12.

El Índice de Calidad de Gobierno mide el nivel de buen gobierno de los territorios europeos a partir de tres variables subjetivas: la calidad de los servicios públicos que reciben los propios usuarios, la sensación de imparcialidad de acceso a los mismos y la percepción de la corrupción. Este último es con el que España tiene más problemas, aunque son distintos que en los países con peor Índice de Calidad de Gobierno. "La corrupción no está muy extendida pero está en la cúpula. Hay mucha corrupción política y poca administrativa", explica el investigador.

Los españoles creen que hay corrupción cuando los entrevistadores les preguntan si consideran que las elecciones en España se desarrollan con garantías democráticas o si hay ciudadanos que, mediante la corrupción consiguen privilegios, es decir, cuando son cuestionados por la percepción de la misma. Sin embargo, raramente presencian actos corruptos, algo habitual en otras zonas de Europa. Lo explica de forma muy gráfica Lapuente. "En el día a día, la experiencia de los españoles con la corrupción es danesa, pero la percepción es griega", cuenta este politólogo. Se refiere a que hay zonas de la UE donde más del 20% de la población ha pagado mordidas.

Los asturianos, los baleares y los canarios son los españoles que tienen una mayor sensación de corrupción, pero tras esas tres regiones está Andalucía, que se aleja de la media europea con un -0,73. Sin embargo, Andalucía se comporta mucho peor que el resto de territorios del país en los otros dos parámetros que componen el Índice de Calidad de Gobierno. En la sensación de imparcialidad la región es la última de la clasificación, con un índice de -0,85. Esa cifra se calcula a partir de las respuestas sobre si consideran que hay personas beneficiadas en el acceso a la sanidad, la educación o que reciben un mejor trato por las fuerzas del orden o que no pagan determinados impuestos. Tampoco obtiene buen registro Andalucía en el tercer parámetro, que mide la calidad de los servicios públicos -sanidad y educación- y el trabajo de las cuerpos y fuerzas de seguridad. La región repite como la última de la clasificación.

La situación de Andalucía en este índice europeo contrasta con la de otros territorios del país, como Cantabria, País Vasco o Navarra, que están por encima de la media comunitaria. "Hemos empeorado un poco, pero no vamos en la dirección correcta", cuenta Víctor Lapuente, que recuerda cómo hay países de Europa del Este -Eslovenia, Estonia o la República Checa-, que han adelantado a España, situada en el número 19 de 28 tras perder cinco puestos.

"No estamos como Italia o Grecia, pero nos acercamos a ellos más que a Dinamarca", reitera el investigador de la Universidad de Gotemburgo, que pone el foco en el aumento de la desigualdad entre las regiones españolas. Este fenómeno, muy acusado en Italia entre las regiones del norte y el sur, se reproduce en España con las comunidades del norte peninsular, mejor situados que las del levante, incluida Andalucía.

Y esto tiene consecuencias, explica Lapuente. Un mal Índice de Calidad de Gobierno está "muy relacionado" con la "confianza social, que es el pegamento de una sociedad". Y pone un ejemplo. "Si un inversor va a un país y su gobierno es corrupto puede pensar que la población también lo es. Tiene un poder ejemplarizante", apunta el politólogo.

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