Un padre y su hija aparecen muertos con heridas de arma blanca en Almonte

  • La Policía Judicial baraja la hipótesis de que el hombre asesinara a su hija y después se quitase la vida. En la noche de ayer se esperaban refuerzos para la investigación.

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Huelva vuelve a verse trágicamente golpeada por la muerte de violenta de un menor. Una niña de ocho años de edad y su padre, M.A.D., aparecieron ayer muertos y con heridas de arma blanca en el domicilio del hombre de 39 años en la calle Ballestares de Almonte, un suceso que conmocionaba al pueblo y que en la noche de ayer presentaba aún numerosos interrogantes; al cierre de esta edición, los cuerpos de ambos aún no habían sido levantados a la espera de la llegada de nuevos especialistas de Madrid.

La primera hipótesis sobre la que empezaron a trabajar los cuerpos de seguridad era que la menor pudo haber sido asesinada por su propio padre con la misma arma que posteriormente habría utilizado este para suicidarse. La niña pasaba el fin de semana con su progenitor, separado de su madre desde hacía escaso tiempo. Conforme avanzaba la tarde, el arco de la investigación se ampliaba. En cualquier caso, lo único cierto es que los cuerpos aparecieron sin vida sobre las 14:30, hora en la que la Jefatura de la Policía Local de Almonte recibía una llamada alertando de una incidencia en la calle Ballestares. Fue uno de los abuelos de la niña el que descubrió lo ocurrido y dio la voz de alarma. La Policía Local daba entonces aviso a las autoridades competentes y se iniciaba la investigación.

A partir de ahí la Policía Judicial realizaba las primeras pesquisas en colaboración con la titular del Juzgado Número 1 de la Palma del Condado, su secretaria, el forense de guardia y el equipo de laboratorio de la Guardia Civil.

En paralelo, hasta la vivienda iban llegando distintos familiares de la menor. Un equipo de psicólogos estaba ya preparado para atender en primer lugar al padre del fallecido y después a la madre de la pequeña en el centro de salud de la localidad. Las dos familias destrozadas por lo ocurrido y por la hipótesis de que el padre hubiese asesinado a la hija.

Tras las pruebas periciales, la jueza decretaba el secreto de sumario. El chorreo de investigadores esperaba ser culminado en la noche de ayer con un refuerzo de la Policía Judicial de Madrid. Tras el levantamiento de cadáveres, el Instituto Anatómico Forense deberá determinar la hora de la muerte.

No se descarta que los cuerpos pudieran llevar sin vida desde el mismo domingo e incluso el sábado por la noche, fecha en la que algunos vecinos apuntan que el hombre podría haber recogido a la pequeña. Este no había acudido a su trabajo, la pequeña tampoco habría ido al colegio.

El coordinador de la Policía Local de Almonte, Diego Espina, explicaba ayer que el fallecido y su familia son "personas del pueblo, conocidas" y que "aparentemente no tenían ningún problema", por lo que, destacó, en Almonte todos están "consternados". Tras no querer dar detalles sobre lo sucedido puesto que "hay que dejar trabajar a los profesionales", Espina pidió "cautela" por "respeto" a las familias ante este suceso e incidió en que, "al no ser muertes naturales, deben ser investigadas", llamando a no dar por hecho que el padre matase a su hija para después suicidarse.

Nada más conocerse la trágica noticia, el Ayuntamiento ponía a disposición de los familiares "todos los recursos institucionales" y el equipo de psicólogos del Centro de Servicios Sociales María Zambrano, que brindaron aliento a la familia en unos momentos que superan la cordura humana.

El alcalde, José Antonio Domínguez, suspendió el Pleno convocado por la tarde y decretaba dos días de luto (hoy y mañana), en los que las banderas ondearan a media asta, a la par que el colegio público El Lince, donde se encontraba matriculada la menor, suspenderá las clases hoy a mediodía en señal de duelo por el trágico suceso.

El edil se mostraba consternado y afirmaba que la noticia ha sumido en un profundo pésame a un municipio que no encuentra consuelo, menos aun explicación a un suceso que ha "sorprendido y conmocionado por igual a toda la ciudadanía".

No en vano, todos sus vecinos se sorprendían ante la posibilidad de que el almonteño pudiera llegar a cometer tal atrocidad. Sus vecinos le calificaban de una persona "cercana y amable, de buen trato", valores de los que hacía gala en el ejercicio de su profesión en un supermercado local.

Compañeras de la madre de la víctima, que ejercía como cajera en el mismo supermercado que su marido, confirman que el matrimonio había visto cómo se deterioraba su relación sentimental hasta el punto de que hace más de un año que ella optó por poner punto y final a la relación, algo que según los amigos del fallecido representó un duro varapalo que terminó por astillar la relación entre ambos.

Aun así, "ninguno de los miembros de la pareja quería perder los derechos de la vivienda que poseían en propiedad", por lo que ambos de común acuerdo decidieron compartir techo. Una decisión a la decidió poner punto y final la mujer cuando hace mes y medio se fue a vivir de alquiler a otro inmueble junto con su hija.

En la declaración institucional, el alcalde mostraba el sentir unánime del pueblo que "no puede permanecer impasible ante lo desgarrado y la gravedad de lo ocurrido", por lo que quiso expresar "su solidaridad y decidido apoyo a las familias; en especial a la madre, abuelos, familiares de la niña y vecinos de la localidad".

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