Más de 4.000 aspirantes a maestros de Infantil nunca han pisado las aulas

  • Una plataforma de profesores denuncia que las bajas se están cubriendo con el docente de apoyo y que en Andalucía se cerrarán 1.300 líneas de 3 a 5 años entre este curso y el próximo

Llevan años opositando y se han convertido en eternos aspirantes. Postulantes a meter la cabeza en la profesión que han estudiado, a tener un puesto de trabajo que nunca llega. El colectivo de maestras de Educación Infantil, la mayoría mujeres, que quisieron iniciar su carrera a partir de 2011 lleva cinco años sin cubrir ni una sustitución de una semana. La bolsa no se mueve para las que no tienen ninguna experiencia laboral y como no las llaman, esa experiencia se convierte en un espejismo. Aseguran que las bajas de esta etapa educativa, de 3 a 5 años, no se están cubriendo en los centros, que las sustituciones se hacen con los docentes de apoyo y que se están cerrando líneas, dicen que este curso en Andalucía hay 668 líneas menos y se esperan otra merma de 600 para el próximo. "Si no ocurriera esto todas trabajaríamos", considera Jéssica Belmonte, portavoz de la Plataforma Andaluza en Defensa de la Educación Infantil (Padei).

La situación que viven les obliga a dedicarse a aulas matinales, comedores, clases particulares u ocuparse en lo que pueden, en sectores ajenos a lo suyo. En Andalucía, unos 200 interinos con algún tiempo de servicio no han vuelto a pisar la escuela. Pero como Jéssica, que nunca han accedido a un puesto a pesar de tener buenas notas en las oposiciones, hay más de 4.000.

Jéssica Belmonte hizo las oposiciones por primera vez en 2009. Sacó dos 8 y en la última un 9,60. Sin embargo, siete años después aún no ha trabajado en un aula ni un solo día. "No tengo nada de tiempo de servicio, no me han llamado desde 2009", se queja. Algunas de sus compañeras trabajaron los primeros meses, pero "desde 2012 tampoco". Y dentro de 12 meses tendrán que examinarse de nuevo, aunque hayan rozado el 10 "la nota caduca y empezamos de cero, los interinos van ordenado por tiempo trabajado, nosotros no", apunta Jéssica. "Pedimos que el maestro de apoyo no sea un sustituto, que haga su función ya que hay niños que lo necesitan y no están recibiendo ese refuerzo, pedimos que baje la ratio, que ya consideramos alta con 25 niños, si la ponemos en 28 pues mucho peor, que se cubra la baja siempre y en un máximo de tres días y que no se cierren líneas", demanda la portavoz de la plataforma.

Virginia López, de 26 años, hizo en 2013 su primera oposición. "Saqué un 7 y tenía la esperanza de trabajar algo, al menos un mes de interinidad, pero no sabía cómo estaba la cosa, era una ilusa total", comenta esta aspirante que también ha estudiado Pedagogía, el B2 de inglés y un máster. A sabiendas de que su nota era "mediocre para las exigencias actuales" se esforzó todo lo posible y el pasado año sacó un 9,37. "La nota más alta de mi tribunal, había una plaza para 120 personas y se la llevó un interino por décimas, por tener puntos de servicio, la felicidad no me duró ni cinco segundos", recuerda Virginia. Ahora mismo trabaja en una escuela infantil con niños de 0 a 3 años y en actividades extraescolares, clases de baile, clases particulares… "hago de todo para poder pagarme la academia, la tasa de exámenes y sobrevivir", confiesa. Porque estas aspirantes, en busca de esas décimas que le permitan ir escalando puestos en la bolsa no dejan de formarse. "Llevamos muchísimo dinero invertido y mucho tiempo en formarnos, somos la generación más preparada, tenemos segundas carreras, másteres, títulos de idiomas... Cada año nos piden más y estamos a tope de puntos para nada", protesta Jéssica, que con su 9,60 y a punto de terminar el curso lo más cerca que ha estado es en el puesto 93 en Jaén. En septiembre volverá a retroceder hasta la 1.900 o la 2.000.

La historia se repite en Pilar, que en 2015 sacó un 9,34 y "está igual que ellos", relata su novio Jonatan Bosques. "Lleva desde 2011 presentándose a oposiciones y sin poder trabajar en lo suyo", se queja y considera que Infantil es la etapa que más se está menospreciando por parte de la administración. Los padres tampoco presionan, consideran estas aspirantes. "No son muy conscientes de la realidad, mientras su hijo esté atendido les basta y no se dan cuenta de la importancia educativa", consideran Virginia y Jéssica. "Si hubiera más presión por parte de las familias conseguiríamos más", estiman y muestran su frustración porque "los años pasan, ves que esto no te lleva a ninguna parte. Dejas tu vida estancada para esto..."

El próximo 18 de junio reivindicarán en Málaga soluciones con una manifestación que partirá a las 12:00 desde la plaza de la Merced para terminar en la plaza de la Constitución.

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