Otra búsqueda de los hermanos desaparecidos en Córdoba termina sin éxito

  • La Policía peinó con perros los alrededores de la parcela de la familia paterna, en el polígono industrial de Las Quemadas

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Agentes del Cuerpo Nacional de Policía concluyeron a mediodía de ayer sin éxito una nueva búsqueda de pistas para dar con el paradero de Ruth y José, los dos hermanos de 2 y 6 años desaparecidos el pasado 8 de octubre en Córdoba. Tal y como ocurrió el martes, la búsqueda se centró en el entorno de la finca familiar del padre de los niños situada junto al polígono industrial de Las Quemadas, que aglutina las pesquisas policiales desde el primer día de la desaparición de los pequeños.

El dispositivo de búsqueda, que se inició a primera hora de la mañana, complementa el realizado el martes en una antigua hormigonera y un descampado aledaño a la finca familiar. A las unidades caninas se sumaron ayer agentes de la Policía Científica. Aunque la búsqueda se dio por concluida, fuentes policiales consultadas por Efe aseguraron que no se descarta reanudar los rastreos próximamente para tratar de encontrar alguna pista fiable que lleve al paradero de los niños.

Este impulso a la investigación tiene lugar después de que, el martes, la Interpol activara el código amarillo de búsqueda internacional de los hermanos y empezara a distribuir sus fotografías en su página web. Este paso adelante responde a una petición de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Policía Nacional, encargada del caso. La inclusión de los niños en el listado internacional de personas desaparecidas de Interpol -que agrupa a las Policías de 190 países- no implica ningún giro en la investigación, que sigue centrada en el padre de los niños, José Bretón, y en la zona de Las Quemadas.

Pese a que fue Bretón quien denunció la desaparición de sus hijos y a que desde el principio asegura que se extraviaron mientras jugaban en el Parque Cruz Conde, los agentes han desconfiado de su versión y han buscado pistas en su entorno y en los lugares donde estuvieron el día de la desaparición. Para los agentes, la parcela familiar de Las Quemadillas es la pieza clave del rompecabezas.

Prueba de ello es que, tras presentar la denuncia el 8 de octubre, el primer movimiento de los agentes fue acudir a la citada finca. En las horas posteriores, los policías consiguieron permiso judicial para inspeccionar los restos de una hoguera junto a la casa familiar, donde Bretón había quemado recuerdos de la madre de los pequeños, Ruth Ortiz, de quien se encuentra en proceso de separación.

Dos semanas después, tras ser detenido Bretón y enviado a prisión de manera preventiva, la UDEV obtuvo permiso para registrar en profundidad el naranjal que bordea la vivienda con ayuda de un georradar y, más tarde, los inmuebles. Fuentes próximas al caso detallaron en su momento que los policías introdujeron microcámaras en los falsos techos y en la chimenea y levantaron varias losas en una zona donde el georradar había detectado un movimiento reciente de tierra. El registro, sin embargo, culminó sin éxito. En semanas posteriores, la Policía regresó con guías caninos a la zona para buscar pistas sobre el paradero de los menores en varios descampados y graveras, también con resultados negativos.

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