Todo cambia para seguir (casi) igual

  • Las vicepresidencias de Zarrías y Griñán quitan presión a los posibles aspirantes a la sucesión · El PSOE de Sevilla condicionó el reparto final de sillones

Menos de 24 horas necesitó Manuel Chaves, tras su reelección como presidente de la Junta, en dar a conocer la composición de su nuevo Gobierno, tiempo necesario para dar las últimas puntadas a un equipo cuyo perfil tenía definido desde tiempo atrás con dos veteranos puntales como referentes, Gaspar Zarrías (Presidencia) y José Antonio Griñán (Economía y Hacienda), a los que ha elevado a la categoría de vicepresidentes para reforzar las responsabilidades que ya venían ejerciendo sobre el resto de departamentos.

Chaves estuvo reunido prácticamente durante toda la mañana de ayer con Zarrías acabando de cincelar un Ejecutivo en el que Francisco Vallejo -a quien Chaves intentó situar como ministro de Industria, Comercio y Turismo- sube un peldaño en el escalafón para situarse como número cuatro, manteniéndose como titular de Innovación, Ciencia y Empresa. Es un Gobierno paritario, pero cuatro hombres ocupan los cuatro primeros puestos.

El nombramiento de los dos vicepresidentes blinda a Chaves y resta presión a los posibles aspirantes a la sucesión del presidente, un debate que éste desea aparcar en el tiempo para evitar pulsos internos y cierta sensación de provisionalidad, tanto de él como de su Ejecutivo.

Mar Moreno, a quien Chaves ha apuntado en varios momentos como su delfín -unas veces de forma voluntaria, otras no tanto- había reclamado tras las elecciones al líder del partido su salida de la urna de cristal que para ella suponía la Presidencia del Parlamento. Chaves la ha situado como consejera de Obras Públicas y Transportes, un departamento de primer nivel y con un gran presupuesto de inversiones desde el que podrá impulsar su carrera durante los próximos cuatro años.

Uno de los principales quebraderos de cabeza del jefe del Ejecutivo andaluz era establecer un reparto del poder territorial que no levantase ampollas y que reflejase el peso político de cada agrupación provincial, una demanda que había sido planteada de forma insistente por la organización sevillana y que ha provocado no pocas tensiones en el pasado. Reflejo de esta situación es que el particular puzle de consejeros no fue definitivo ayer hasta que las piezas sevillanas encontraron acomodo.

El PSOE hispalense puso en esta ocasión sobre la mesa los buenos resultados obtenidos el 9-M. No sólo se había propuesto alcanzar tres consejerías -en la pasada legislatura gestionaba dos, Gobernación y Salud- sino que una de ellas tuviera un claro carácter inversor, además de relevancia política.

El presidente le ofreció un departamento de nueva creación, la Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio, desgajada de la de Obras Públicas y que, atendiendo al compromiso de investidura de aquél, debe hacer realidad en los próximos cuatro años la construcción de 100.000 viviendas de protección oficial y la rehabilitación otras tantas.

Hacía varios meses que Chaves y el secretario general del PSOE de Sevilla, José Antonio Viera, habían pensado en el alcalde de Dos Hermanas y presidente de la Federación Andaluza de Municipios y Provincias, Francisco Toscano, pero éste había dado nones alegando razones personales. Viera hizo un último intento el jueves justo después de que el Parlamento hubiese reelegido a Chaves, aunque la respuesta de Toscano fue la misma. No obstante, Chaves volvió a la carga personalmente cerca de la medianoche. El presidente es el presidente y Toscano pidió unas horas de reflexión, pero la respuesta volvió a ser negativa.

Las alternativas de María José Vázquez y Rafael Herrera -diputados en el Congreso por Sevilla- no convencieron. Quedaba la opción de Juan Espadas, viceconsejero de Medio Ambiente y persona de larga trayectoria en el Ejecutivo, además de coordinador federal de medio ambiente del PSOE. Fue él el elegido. Su trayectoria ambiental marcará la ardua tarea que tiene por delante en el terreno de la ordenación del territorio.

Despejada la incógnita sevillana, el paso final fue designar al resto de elegidos en las áreas aún vacantes: Gobernación (Clara Aguilera), Justicia y Administración Pública (Evangelina Naranjo), Turismo (Luciano Alonso) y Educación (Teresa Jiménez).

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