La cárcel espera instrucciones para liberar a un reo condenado por error

  • La directora de la prisión de Salamanca no tiene aún notificación de la posible inocencia de Rafael Ricardi, un 'sin techo' vinculado con violaciones hace 13 años

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La directora de la cárcel de Topas, en Salamanca, donde se encuentra cumpliendo condena Rafael Ricardi Robles, desconoce de manera oficial el nuevo giro que ha dado el complejo caso de las violaciones que sembraron la alarma en la provincia de Cádiz hace 13 años.

Ricardi, un sin techo fue juzgado y condenado en 1997 por violaciones que, como mínimo, se extendieron hasta 2000. Ahora, el cotejo y la coincidencia de las muestras genéticas de un preso de Puerto 2 con las recogidas hace 13 años a algunas de las víctimas de las violaciones, ha derivado en la detención de otras dos personas. Estas imputaciones refuerzan la teoría policial de que Rafael Ricardi, un politoxicómano que malvivía debajo de un puente y que ya ha cumplido diez años de cárcel de los 18 a los que fue condenado, es inocente.

La directora de la prisión, Ana Acosta, afirmó en declaraciones a esta redacción que, de momento, sigue sin tener "confirmación del asunto. "Nos mantenemos a la espera de que se nos informe para actuar", agregó.

Ya hace algo más de ocho años, un informe del Instituto Nacional de Toxicología, entidad dependiente del Ministerio de Justicia, exculpó a Ricardi. Fue el 18 de enero de 2000 cuando el Instituto Nacional remitió un escrito al Juzgado de Instrucción Número 2 de El Puerto, que había llevado el caso, en el que comunicaba que se descartaba que fuera de Ricardi el ADN de los restos de semen hallados en la ropa interior de algunas de las víctimas.

Se remitieron sendos escritos a la Audiencia Provincial y a la Fiscalía de Cádiz. Desde la Audiencia, el entonces y aún hoy presidente, Lorenzo del Río, contestó con un mero acuse de recibo.

Desde la Fiscalía, se comunicó a la Policía que el informe "no es prueba bastante para iniciar una revisión" al amparo de la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

Y es que, se sostenía desde el Ministerio Público, Ricardi había sido condenado por su propia confesión y por el testimonio de algunas víctimas que dijeron reconocer su voz. Ahora la Policía está plenamente convencida de que el indigente es inocente.

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