Un caso sin margen para las sorpresas

  • Quienes han visto las imágenes de la pequeña revelan que son de una "enorme crudeza" El sumario ratifica lo averiguado en las investigaciones

Puede que el juez que investiga el secuestro y la muerte de la pequeña Miriam, de 16 meses, cuyo cuerpo fue encontrado en una balsa de la localidad de Abrucena (Almería) el pasado 28 de diciembre, hubiera elegido la fecha para que el contenido del sumario fuera entregado a las partes cuando se cumplen cien días del hallazgo de un cadáver que da forma a uno de los crímenes más atroces que ha vivido la reciente historia criminal almeriense.

El caso es que la revelación del sumario era esperada tanto por la parte de la acusación particular que defiende los intereses de los familiares del bebé, como de aquellos que tienen el deber de garantizar al presunto autor de los hechos una representación penal justa ante un tribunal.

Se pondrían fin así a más de tres meses de un a todas luces exagerado secreto del sumario. Una vez levantando el mismo (la última prórroga de dos semanas sonaba más a un descanso durante la Semana Santa que a una justificación real de la misma) lo que se han encontrado servirá básicamente para reforzar ambas posiciones más que para una verdadera revolución en las mismas. Personas que han podido ver al menos parte de su contenido y que han sido consultadas por este periódico aseguran que aporta pocas novedades sobre lo que ya se conoce sobre las investigaciones llevadas a cabo por la Guardia Civil. Eso sí, revelan que las imágenes que se contienen en el informe sobre la niña secuestrada y asesinada son de una "enorme crudeza".

Todo ello llevaría a apuntar hacia el joven Jonathan Moya como único autor de la muerte de la pequeña Miriam y a su amigo Raúl Ríos -ambos encarcelados en la prisión granadina de Albolote- como cooperador necesario. Asimismo se asegura que la muerte de la pequeña se produjo de un golpe en la cabeza y su cuerpo fue trasladado hasta la balsa de Abrucena donde fue encontrado después de la detención de Jonathan Moya el pasado Día de los Inocentes.

La ratificación en el contenido del sumario prueba también la enorme minuciosidad con la que se llevado la investigación por parte del Grupo de Homicidios de la Guardia Civil de la Comandancia de Almería. Los agentes del Instituto Armado se han tomado su tiempo, pero parece que el resultado de las pesquisas se corroborará con resultadios hasta en sus aspectos más nimios.

A partir de ahora, las estrategias se ponen en marcha. La acusación particular ejercida por el abogado onubense Antonio Revuelta, con Jonathan Moya como principal imputado y cerebro de todo lo que sucedió desde el secuestro de la niña en su punto de mira. La defensa ejercida por uno de los penalistas con más prestigio en Almería, José Ramón Cantalejo con ganas de cuestionar todos y cada uno de los aspectos que señalan a su cliente y que según adelantó, podrían pasar hasta por una exhumación del cadáver.

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