Precampaña electoral Los candidatos a la Presidencia de la Junta

La cucaña del 9-M

  • Chaves firma hoy el decreto de disolución del Parlamento y la convocatoria electoral para el próximo 9 de marzo · El PSOE, favorito en las andaluzas, luchará por impedir en las generales el avance del PP

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El presidente de la Junta firmará hoy el decreto de disolución del Parlamento de Andalucía y la convocatoria de elecciones para el próximo 9 de marzo pasados cuatro años desde la última cita electoral. Será una instantánea análoga a la que efectúe Rodríguez Zapatero con la disolución de las Cortes y la elección de idéntica fecha para llamar a los españoles a las urnas. Ambos actos marcan el inicio de la precampaña electoral.

La convocatoria conjunta de los comicios generales y andaluces es una de las claves de estas elecciones porque la participación del electorado aumenta de forma muy significativa cuando hay coincidencia electoral y porque, a mayor afluencia de votantes, mejores resultados logra el PSOE. Así lo confirma la experiencia para desesperación de los grupos políticos de la oposición, que derivan su protesta hacia una segunda consecuencia: el debate de los temas netamente andaluces queda eclipsado cuando los nacionales entran en juego.

La cucaña electoral ha dado comienzo, pero PSOE y PP parten por delante de IU y PA. Los socialistas son favoritos para revalidar victoria en las andaluzas y si el PP avanza -como prevén los sondeos- lo hará, sobre todo, a costa de los partidos minoritarios. El panorama es distinto en las generales, donde las dos grandes formaciones acaparan hoy en día los 61 escaños andaluces del Congreso de los Diputados.

Manuel Chaves

Serán éstas sus sextas elecciones andaluzas. Su reto es revalidar la mayoría absoluta que obtuvo hace cuatro años, porque ni un solo sondeo vaticina que el PSOE vaya a dejar de ser el partido más votado en Andalucía el 9 de marzo, y contribuir a una nueva victoria de Zapatero. En un Parlamento con 109 escaños, los socialistas cuentan en la legislatura que finaliza con 61 diputados, lo que les concede a priori un amplio colchón de escaños para mantenerse en el poder sin necesidad de apoyos ajenos. Sin embargo, el llamamiento a la movilización de sus militantes y a no dejarse llevar por la confianza es la consigna lanzada desde la dirección del partido. "Las elecciones no están ganadas", subraya Luis Pizarro, secretario de Organización.

El mensaje electoral de los socialistas serán las políticas sociales, en las que han puesto especial empeño a lo largo de la legislatura, pero tampoco perderán de vista el frente económico tras los malos resultados sobre inflación, desempleo y subida de los tipos de interés de los últimos meses. En su intervención el pasado martes ante el comité director de los socialistas andaluces, el consejero de Economía y Hacienda, José Antonio Griñán, tomó la palabra de forma expresa para rebatir los argumentos con los que el PP viene atacando a los gobiernos central y de la Junta por dichos asuntos. La meta del pleno empleo en Andalucía, aseguran los socialistas, está al alcance de la mano y el mantenimiento de un ritmo de crecimiento económico por encima del 3 por ciento es posible durante cuatro años más. Si no se converge aún con Europa, afirman, es porque partíamos de muy atrás.

El PSOE andaluz siempre ha procurado renovar periódicamente su mensaje ante el electorado y presentarse como el único partido que, pese al paso del tiempo y tras estar 25 años en el poder, sigue teniendo un proyecto de futuro, ya se llame Andalucía Siglo XXI, Segunda Modernización o, el último, Estatuto de Autonomía.

El desarrollo de este último obligará a mejorar, cuando no a poner en práctica desde cero, una treintena de derechos sociales que los socialistas presentarán en campaña como un logro propio, partiendo de la base de que la reforma del Estatuto figuraba como prioridad en el programa electoral con el que se presentaron ante los electores hace cuatro años. La Ley de Dependencia de Andalucía o la de Inclusión Social son dos ejemplos representativos.

La imagen que los socialistas comienzan a proyectar sobre la oposición es la de un grupo que actúa de manera homogénea, a rastras del paso que ellos marcan y siempre a la contra. No en vano, en estos días han recordado que la pinza de PP e IU (1994-96) puede volver a repetirse puesto que uno de sus protagonistas, Javier Arenas, vuelve al ruedo andaluz.

javier arenas

En un partido rico en liderazgos locales pero huérfano de referentes a escala regional, Javier Arenas tuvo en 2004 que volver a Andalucía para hacerse cargo nuevamente del PP-A. Serán sus terceras elecciones andaluzas y la tercera vez que tendrá como adversario a Manuel Chaves. Con un empuje que rompió moldes entre los populares, en 1994 logró por vez primera que los socialistas no lograsen la mayoría absoluta en unas elecciones autonómicas, aunque el desgaste de aquéllos por los casos de corrupción le permitió remar con viento favorable. Las circunstancias son hoy otras. Con 37 escaños en el Parlamento, el PP tiene hoy al alcance de la mano recuperar el espacio perdido e, incluso, romper el techo histórico de 41 diputados obtenido en 1996, pero aun así la distancia respecto al PSOE se antoja demasiado amplia.

Con un lema de campaña, Cambiar a mejor es posible, que recuerda por igual al del demócrata Barack Obama, Yes, we can change -Sí, podemos cambiar- y al que precedió al triunfo de Felipe González en 1982, Por el cambio, Arenas viene recorriendo Andalucía pueblo a pueblo desde hace cuatro años en la confianza de que el contacto cara a cara con la ciudadanía es el camino más corto hacia el éxito. Algún estratega del PSOE, por cierto, recuerda que ése fue el secreto de Bill Clinton.

El candidato del PP calcula que le quedan por delante 27.000 kilómetros y siete visitas más a cada provincia antes del final de una campaña en la que, a la vista de lo ocurrido en estos días, concentrará muchos de sus esfuerzos en la microeconomía, la que afecta al bolsillo de los ciudadanos.

No es ése, sin embargo, su principal punto flaco. Las políticas sociales -educación, sanidad, mayores...- perlan sus discursos con la conciencia de que son los partidos de izquierdas quienes mejor patrimonializan esa vertiente política, aunque para hacerlo -como el viernes pasado, en Fuengirola- se traslade a un colegio privado de elite.

Gran parte de las expectativas electorales de Javier Arenas dependen del descenso en los apoyos de IU y PA que también pronostican casi todos los sondeos, aunque paradójicamente el PP necesitará de la complicidad de ambas formaciones tras los comicios para intentar poner contra las cuerdas al PSOE y llevar a la práctica propuestas como la aprobación de una ley que impida nuevamente que las elecciones andaluzas coincidan con cualquier otro proceso electoral.

Poco o nada interesado, pues, en que los dos partidos minoritarios continúen en proceso de caída libre, el PP renuncia al cuerpo a cuerpo con ambos. Las diferencias programáticas con IU son manifiestas, pero no tanto con el PA, de ahí que cuando Arenas proclama su "andalucismo español" está dejando expresamente al partido liderado por Julián Álvarez el espacio político netamente nacionalista. Y cuando el secretario general de los andalucistas sentenció este miércoles que el PP es el "heredero de quienes fusilaron a Blas Infante", la respuesta del partido de Arenas fue un elocuente "sin comentarios".

Otro frente abierto para el PP es el Partido de Almería (PAL), que lidera el ex dirigente popular y alcalde de El Ejido, Juan Enciso. Si consideramos los resultados de las elecciones municipales del pasado 27 de mayo, los votos logrados por el PAL le valdrían para obtener un escaño en el Parlamento andaluz, una opción que puede reforzarse si finalmente llega a buen puerto la negociación que Enciso mantiene con el Grupo Independiente por Almería (GIAL), presidido por otro hijo pródigo de los populares, el ex alcalde Juan Megino, socio de gobierno del PP en el Ayuntamiento de la capital. Es difícil que dicho acuerdo prospere, pero de lo que no cabe duda es que el GIAL venderá caro su apoyo.

La alegría para Arenas es que en estas elecciones ha desaparecido del mapa político el Foro Andaluz del ex ministro Manuel Pimentel, su antigua mano derecha, quien renunció a seguir en la brecha tras obtener de forma meritoria y con escasos medios más de 50.000 votos en las autonómicas de 2004.

La pregunta dentro y fuera del PP es si un candidato, con tres derrotas a sus espaldas, puede presentarse para una cuarta ocasión. Las condiciones en las que quedará Arenas se conocerán el el 9 de marzo. De ellas y de cómo escape Rajoy dependerá la respuesta.

diego valderas

Le ha tocado seguramente la papeleta más complicada en estas elecciones: intentar que la representación de Izquierda Unida en el Legislativo andaluz no caiga por debajo de la que posee actualmente -seis diputados- y no fracasar en la tentativa de ser elegido parlamentario por su provincia, Huelva, propósito en el que fracasó en los comicios de 2000 y 2004. Las condiciones no son sencillas puesto que en los últimos cuatro años la crisis interna se ha mantenido latente en la federación de izquierdas y el proceso de confección de las listas se cerró en falso a ultimísima hora con la renuncia del propio Valderas a encabezar la lista por Sevilla, un lugar que ocupa Juan Manuel Sánchez Gordillo, líder del CUT-BAI.

Más voluntarioso que carismático, Valderas sabe que se juega todo a una carta y que en la Asamblea que IU celebrará tras las elecciones deberá rendir cuentas. Una tercera derrota consecutiva en su feudo le dejaría pocas salidas.

julián álvarez

Aunque el objetivo electoral que proclaman públicamente los andalucistas sea lograr la cifra de ocho diputados -lo que supondría subir en tres los escaños actuales- las cuentas que realizan de puertas adentro es no bajar de tres, lo que les permitiría mantener grupo parlamentario propio en el Legislativo andaluz. Si bajan de ese listón, la Coalición Andalucista de PA y PSA -enésimo ensayo de reunificación- estaría condenada al pseudo limbo del Grupo Mixto de la Cámara, con menos capacidad de maniobra e influencia. Las aspiraciones de Julián Álvarez, el único candidato a la Junta que se estrena en estas lides, están centradas en las provincias de Sevilla, por donde es cabeza de cartel, Cádiz y Málaga, estando más en el aire Córdoba -que en estos comicios pierde un diputado por haber bajado el peso de su población- y Huelva, donde el PA ha sufrido un profundo proceso de descomposición interna cuyas consecuencias quedaron reflejadas en las elecciones municipales del 27 de mayo pasado.

Como ocurre con Valderas en Izquierda Unida, Álvarez se juega en estos comicios su continuidad como máximo responsable del partido. A la vuelta de las elecciones, los andalucistas celebrarán un congreso en el que elegirán una nueva dirección a la luz del análisis de los resultados de las elecciones. Los planes del secretario general, según fuentes de la dirección del partido, pasan por presentarse a la reelección en el cargo por otros cuatro años y proceder inmediatamente después a la integración en el PA de los hoy militantes del PSA, una vez que Pedro Pacheco ha dicho adiós a la política activa.

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