medidas contra la crisis El Ejecutivo luso implanta el pago al pasar por la A-22 para recaudar fondos

La cuenta atrás del peaje del Algarve

  • La impopular medida del Gobierno de Portugal se inicia el próximo jueves, con dudas sobre el sistema de pago de las tasas y el descontento de vecinos y localidades turísticas a ambos lados de la frontera

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Cárcel, castigo, ruina y destierro. Estas palabras resuenan al otro lado de la frontera, donde la impotencia ha ganado terreno en las últimas horas. La cuenta atrás ha comenzado: sólo faltan cuatro días para que el peaje de la Autovía del Algarve (A-22) comience a funcionar para disgusto de transportistas, empresarios, hosteleros, comerciantes, deportistas, turistas y ciudadanos de ambas orillas del Guadiana.

De nada ha servido la lucha del Partido Comunista luso (PCP) por impedir la medida argumentando que la Nacional 125 no es una alternativa a la Via do Infante. Ni el desacuerdo de numerosos colectivos y los partidos políticos onubenses, que han coincidido por una vez al considerar que la medida será un fuerte varapalo para ambas economías. Porque el Gobierno luso ya publicó hace seis días el Decreto Ley 111/2011 en el Diario de la República (equivalente al BOE) por el que se fijan las condiciones de los peajes pendientes, entre ellos el del Algarve.

En una ruta realizada desde la capital onubense hasta Faro, centro turístico del Algarve por excelencia (su aeropuerto internacional es el segundo más ocupado en Portugal después del Portela de Lisboa, con un movimiento de más de cinco millones de pasajeros al año), el malestar es palpable y deja patente que el tema está en la calle.

Así se constata durante todo el viaje, con paradas en dos de los enclaves que notarán de forma especial la iniciativa: Ayamonte y Tavira.

Aunque los portugueses que se acercan diariamente a comprar a la ciudad transfronteriza de Huelva proceden de lugares próximos, hay varios enclaves que sí se verán afectados de un modo especial, como la gasolinera BP situada junto al centro comercial La Plaza y la estación de servicio Saras que se alza unos kilómetros antes del puente, donde es habitual ver las colas que forman los vecinos llenando el tanque y comprando gas. Según explica uno de los empleados de esta gasolinera, el 90% de los clientes que paran a repostar son portugueses, que ahora tendrán dificultades para coger por la nacional, "con muchas rotondas y en mal estado".

"Venderemos menos y tendremos pérdidas, ya que los usuarios vienen hasta de Faro. Aunque recorran 60 kilómetros de distancia les compensa llevarse varias botellas al ahorrarse en cada una diez euros. Aquí vale 15 y allí 25", explica.

Tal y como se constata en el establecimiento, el litro de gasoil está a 1,31, mientras que el de gasolina se sitúa en 1,28. La diferencia de precios en la gasolina es de 20 céntimos el litro y la de gasoil apenas de 3 o 4 céntimos. Lo habitual, según comenta el encargado, es que "llenen el tanque y, debido a los controles, carguen un bidón de diez litros de repuesto".

En el centro de la ciudad transfronteriza, los comercios y bares coinciden al apuntar que la medida les afectará de forma negativa, aunque también hay quien percibe alguna ventaja en todo esto. Así, en la tienda de moda y complementos Atrae, las jóvenes Vanesa Borges y Mari Carmen Martín creen que los portugueses se verán más perjudicados, mientras que los comercios ayamontinos podrían notar que tal vez los españoles "no irán tanto a comprar a Portugal".

"Ellos vienen a comprar gasolina y tabaco. No creo que nos perjudique", señala Martín.

Más drástica es la opinión que tienen en El Sótano, un bar que teme bastante las consecuencias. Su responsable, Manuel Reyes, opina que la medida será perjudicial "tanto para nosotros como para ellos, que son los que tienen más agudizada la crisis". El dueño de este establecimiento augura que los portugueses, que suelen comprar comida, ropa y gasolina en la localidad, "vendrán mucho menos a pesar de que a partir de enero tendrán que enfrentarse a una subida del IVA del 23%.

En la misma línea, Reyes asegura que los extranjeros, sobre todo los visitantes ingleses y alemanes, que son los más habituales, podrían pensarse dos veces recorrer el Algarve y llegar a Ayamonte. Y eso que el aeropuerto de Faro recibe una gran proporción de turistas que viajan hacia la costa oeste de Huelva, además de los propios onubenses que usan este medio de transporte en sus desplazamientos, debido a que está más cerca que el aeropuerto de Sevilla.

Para entender la importancia de este asunto basta un dato aportado por la Asociación Provincial del Campos de Golf: el 80% de los visitantes que llegan cada año a la provincia para jugar a este deporte lo hace a través del aeropuerto. Así, Huelva recibe al año a una media de 93.400 jugadores, y de ellos, más de 74.700 llegan vía Faro.

"Vivimos del turismo y el Ayuntamiento de Ayamonte debería hacer algo porque la autovía se hizo con fondos europeos, así que la hemos pagado todos. Y la Nacional es como una comarcal para nosotros", concluye el joven.

Más del 17% de los turistas extranjeros que llegan cada año a Huelva proceden del país vecino pero, además del turismo, el sector del transporte será otro de los grandes perjudicados por la polémica medida.

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