La desigualdad salarial es escasa entre andaluces e inmigrantes

  • Ceuta y Melilla registran las mayores diferencias con 24 puntos · Los oriundos de la UE son los menos desfavorecidos

Andalucía es una de las regiones que presenta menos desigualdades salariales entre los trabajadores nativos y los inmigrantes asentados en ella. En una escala en la que el 0 supone la inexistencia de discriminación y el 100 la cifra máxima, la comunidad marca 3,5 puntos y ostenta el sexto puesto a la cola del rankin que lideran las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla (24) y las comunidades de Madrid (12,64) y Extremadura (9,25). Así lo desvela un trabajo del Centro de Estudios Andaluces que han elaborado Lucía Navarro y Mario Rueda apoyándose en una muestra de 565.226 trabajadores, de los cuales 44.787 son extranjeros residentes en España.

El sueldo de los españoles suele rondar la media de 1.250 euros. Los empleados procedentes de otros países se sitúan, en general, un 19% por debajo de esta cantidad (1.010 euros) pero existen marcas inferiores. Los trabajadores asiáticos, con una mensualidad aproximada de 830 euros, se sitúan un 33% por debajo de sus vecinos españoles, seguidos de los sudamericanos (21%).

La comunidad constituida por ciudadanos procedentes del resto de países de la Unión Europea reduce su desigualdad al 12%. Sucede lo mismo con los asalariados africanos que están sólo 17 puntos por debajo de los nativos, con 1.037 euros. Los casos graves de discriminación -con cotas que superan los 20 puntos- se limitan al 14 por ciento de la muestra de extranjeros. Se estima que los sueldos de los inmigrantes tendrían que subir un 6% para equipararse a las pagas de los españoles.

El motivo principal al que se asocian estas diferencias económicas es la segregación de los inmigrantes a ocupaciones diferentes a las de los españoles, asociadas a menores salarios. De este modo se explica que las desigualdades salariales afecten, de la misma manera, tanto a empleados con alta cualificación como a aquéllos que carecen de ella. Son los trabajadores que se encuentran a medio camino quienes soportan un agravio menor. Así, la discriminación es prácticamente nula en el caso de los peones y no muy elevada en trabajadores de posición intermedia-baja, como son los oficiales de primera, mientras que asciende a cantidades más elevadas para algunas categorías superiores.

El género es una variable clave. Las mujeres se enfrentan a un grado de discriminación relativa inferior a la mitad del de los hombres (3,4% frente a algo más del 8%). Esto se explica porque las inmigrantes están cerca de la posición de las españolas, que son objeto, igualmente, de actos discriminatorios. También explica ese dato el decho de que a las extranjeras les resulte más fácil optar a un contrato indefinido que para los foráneos.

No obstante, este estudio demuestra la existencia de discriminación positiva pues a veces los extranjeros realizan labores por las que, si fueran españoles, cobrarían menos de lo que ingresan.

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