Una esperanza para el "guerrero valiente"

  • Aday, un niño malagueño de 7 años, recibió ayer un trasplante de médula ósea que le donó su padre

"Hoy donaré vida, te donaré vida, Aday. Agárrate a ella con todas tus fuerzas. Para mí, para mamá, para todos los que te queremos, eres un ejemplo de fuerza y superación a tu edad. Con sólo 7 años te tienes que enfrentar a esta injusticia para seguir adelante. Lucha y vencerás, no te rindas nunca, guerrero valiente". Miguel Ángel Ruiz escribió estas palabras horas antes de vivir ayer uno de los momentos que marcaría su vida, la donación de médula ósea a su hijo. Ahora toca esperar. Su preocupación no es otra que el miedo al rechazo ya que el porcentaje de compatibilidad es del 50%, aunque padre e hijo comparten el mismo genotipo, que es poco común, y el grupo sanguíneo. Son, además, del mismo sexo, lo que incrementa la posibilidad de que el trasplante sea exitoso.

El padre permanece ingresado con el niño en el hospital Vall d'Hebrón de Barcelona. "Estoy a la espera de que lleguen las bolsitas para transfundirle células mías. Están manipulándolas en el laboratorio con una técnica nueva para retirarles los tipos de leucocitos que pueden provocar el rechazo. Aday debe ir recuperando defensas. Mis células barrerán en su cuerpo y empezarán a regenerar células nuevas", explicó a este periódico.

El proceso de esta donación, llamado aféresis es, en palabras de Miguel Ángel, sencillo. "Me conectan a una máquina que hace recircular mi propia sangre, quedándose con las células madre y devolviendo el resto al cuerpo. Dura unas tres horas aproximadamente. Es indoloro y no requiere hospitalización ni anestesia", precisa.

Los padres de Aday, que padece leucemia linfoblástica aguda, comenzaron una carrera contra el tiempo las pasadas Navidades, cuando supieron que la quimioterapia que el niño había recibido no había proporcionado el resultado esperado. Durante estos meses, la familia ha mantenido viva una campaña de concienciación para fomentar la donación y lograr un resultado positivo no solo para el pequeño Aday sino para el resto de niños que se encuentran en su situación.

Los médicos contemplaron la posibilidad de realizar un trasplante de células del cordón o bien de alguno de los progenitores. "Me eligieron a mí. Pasé de ser el último recurso a verme como el primero. Él es pequeño, tiene 7 años, pero sabe que su padre le va a donar unas células para que le ayuden a luchar contra ese bichito que tiene dentro. Está ilusionado", señaló Miguel Ángel, orgulloso de que su sangre "corra por las venas de su hijo para derrotar al dragón de la leucemia". Porque la vida, asevera, le debe una segunda oportunidad para disfrutar de su infancia.

La vida de Aday dio un giro en el verano de 2015. Los progenitores observaron que el pequeño sudaba más de lo normal, estaba muy cansado y tenía poco apetito. Achacaron su malestar a los problemas digestivos que anteriormente había sufrido. Pero una analítica para descartar cualquier tipo de intolerancia alimenticia reveló la peor de las noticias. Tenía cáncer en la sangre. El 7 de agosto ingresó en el Hospital Materno Infantil de Málaga y tras recibir el alta casi dos meses después, continuó el tratamiento en el Hospital Universitario de Canarias, donde le cuidaba su madre. Su lucha ha sido desde entonces incesante.

La difusión del caso ha permitido conseguir estos meses numerosas donaciones, aunque ninguna ha resultado compatible con la de Aday. La familia se encuentra en la Casa dels Xuklis, gestionada por la Fundación Afanoc, para el entorno más cercano de los niños con cáncer, cuya batalla esperan poder librar próximamente.

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